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    Fiscales de luto

    Sr. Director:

    En esta vida es fundamental tener cosas que nos motiven día a día y tener metas que nos apasionen. Hace un año, entonces con dieciocho, encontré mi vocación y me dije a mí misma: “Es esto, esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida”; otra cosa que vino a mi pensamiento fue “esto es algo que nunca nadie me va a poder quitar, porque es donde me veo feliz y es donde me identifico”.

    Toda mi vida, vi a mis padres dedicarles todo su esfuerzo a todo lo que hacían, tanto en el rol de ser padres como en sus respectivas profesiones. Esto también me ayudó a estar motivada a encontrar mi vocación, ver a dos referentes tan importantes en mi vida ser tan apasionados por lo que hacen.

    Nunca me cuestioné cómo algo que te define tanto y puede darte tanta satisfacción se podría convertir en algo tan oscuro. Hoy me toca hacer una reflexión distinta: veo a mi madre triste, agotada y me pregunto qué fue lo que la hizo apagarse tanto. Hice mi investigación acerca de las siguientes temáticas: trabajo, estrés, trastornos, entre otros. Luego vinculé esos tres aspectos y me llevó a las referidas bases fisiológicas del estrés. Un nombre como el estrés puede tener connotaciones muy inocentes, no todo el mundo maneja este concepto apropiadamente. El estrés es tan peligroso que puede ser mortal.

    A raíz de tantas tareas, tanta presión de ella misma y de externos, queriendo cumplir con su trabajo al pie de la letra, un día se vio en medio de la oficina pidiendo ayuda, le faltaba el aire y sintió por dentro que estaba a punto de morirse. Llega un punto en el que el mismo cuerpo nos dice “basta”, advirtiéndonos que, si se sigue con ese ritmo y ese estilo de vida, nos vamos a hacer mucho daño. El médico le dijo a mi madre que tuvo suerte, que lo que podría haber desembocado en un cáncer o en un infarto se manifestó como un aviso de que algo tenía que cambiar. Las palabras del médico fueron: “Usted tuvo el llamado burn out”. Esta condición se entiende como un pico de estrés muy alto, un estado de agotamiento físico, emocional y mental en el ámbito laboral que, a mi manera de ver, lleva al cerebro “a apagarse un rato” para recuperar fuerzas.

    Después de eso mi madre tuvo que pedir que le dieran una licencia para poder recuperarse, que le llevó varios meses. Es acá donde uno como jefe, como institución y mismo como Estado debe preguntarse: “¿Qué estamos haciendo?” y dedicarle un tiempo a pensar, ¿es así realmente como queremos desarrollar a nuestros colaboradores? ¿Es así como queremos funcionar? ¿Un servicio del Estado puede permitir que sus funcionarios, que dedican su vida al trabajo con esfuerzo, se vayan cayendo uno por uno? ¿Es esa la eficacia, la eficiencia de que tanto se habla por ahí?

    Darlo todo, el esfuerzo por salir adelante como persona y como país, no tiene que costarnos la salud. Algo que tanto te apasionaba se termina convirtiendo en tu peor enemigo y no afecta solo a una persona sino a toda su familia y entorno.

    Hoy falleció una compañera de trabajo de mi madre, otra mujer que le dedicaba todo a su trabajo, y de un momento a otro en la misma oficina de mi mamá, cayó y murió. Tuvo un infarto, otra de las consecuencias de un pico extremo de estrés. Una niña de diez años hoy no se sabe dónde va a terminar, porque perdió a la única familia que tenía, que estaba dando su vida por las dos.

    Hoy los fiscales están de luto. Creo que sus autoridades deberían hacerse un par de preguntas y que todo esto los ayude a reflexionar. ¿Tiene que costarles la salud a varios trabajadores y la vida a uno de ellos para que se concientice que no dan abasto? Pido que lo piensen y recapaciten, porque quiero que me devuelvan a mi mamá apasionada en todo lo que hace, esa que se va al trabajo con una sonrisa y vuelve de la misma manera; también pido que piensen en esa niña pequeña que se despidió temprano de su mamá para ir al colegio sin saber que ese iba a ser el último beso.

    Esto no es una reflexión aislada. Es para que todos, en todo ámbito laboral, puedan estar felices, sin hacer esfuerzos sobrehumanos; con esfuerzos de verdad que no te piden a cambio la salud ni la vida, que hagan que todo funcione mejor, que el país salga adelante y que mejoremos como sociedad también, cuidándonos unos a otros.

    Solamente una hija