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Fracaso de negociaciones entre Mercosur y Unión Europea sería “fatal”
“Estamos disponibles para negociar”, pero los gobiernos de la región todavía no entregaron su “propuesta”, afirma el presidente de la delegación para las Relaciones con el Mercosur del Parlamento Europeo, Francisco Assis
Para que el Mercosur funcione, los países más grandes tienen que entender que no pueden “menospreciar” a los más pequeños. Esa fue la “lección” que debió aprender la Unión Europea, afirmó el presidente de la delegación para las Relaciones con el Mercosur del Parlamento Europeo, Francisco Assis, en el marco de una visita a Uruguay los días 19 y 20 de febrero.
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Una delegación del Parlamento Europeo encabezada por Assis viajó a Paraguay y Uruguay para conocer la opinión de las autoridades políticas respecto a las negociaciones, hoy estancadas, para alcanzar un acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. El bloque europeo, aseguró Assis, tiene el anhelo de “retomar” las negociaciones, y durante su viaje comprobó que Uruguay y Paraguay también.
El parlamentario estuvo reunido con el vicecanciller Luis Porto, el vicepresidente Danilo Astori y su sucesor Raúl Sendic, representantes de la oposición y del sector privado, y notó que hay consenso sobre los beneficios de un acuerdo comercial con Europa. “Lo peor que podría suceder en esta fase sería que nos embarcáramos de nuevo en un proceso de negociación formal y no llegásemos a un acuerdo”, afirmó.
Assis dijo que la UE tiene la expectativa de recibir una propuesta concreta del Mercosur para sentarse a conversar. Sería “fatal” que las negociaciones volvieran a fracasar, opinó.
Lo que sigue es un resumen de la entrevista que Assis mantuvo con Búsqueda.
—¿Cuál es el propósito de su visita?
—El objetivo es conocer mejor la situación política, social y económica de Uruguay. El punto central de las discusiones con las autoridades políticas y de la sociedad civil es la cuestión del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur. La discusión se ha iniciado hace mucho tiempo y está un poco paralizada. Hay que retomar. La Unión Europea está procurando alcanzar un acuerdo comercial con Estados Unidos, con Canadá, con Japón.
—En el último año las conversaciones se habían retomado con fuerza y parecía que el acuerdo podía concretarse. ¿Qué pasó?
—Hay algunos puntos de discordia, pero para eso hay procesos de negociación, y hay que manifestar la voluntad política de superar las dificultades. Para nosotros tiene una importancia muy especial por una razón obvia: tenemos una identidad histórica, cultural y política muy profunda. Por eso, la Unión Europea tiene un interés real de que se concrete el acuerdo. Dentro de cada región hay que superar las diferencias entre países y tenemos que ponernos de acuerdo con una propuesta común. Ese es nuestro objetivo y esperamos que sea el objetivo de Brasil, que asumió la Presidencia del Mercosur. Comprobamos que Uruguay y Paraguay son dos países muy favorables al acuerdo y por eso ahora está en manos de la Presidencia de Brasil crear las condiciones para que de parte del Mercosur las cosas se encaminen. En la Unión Europea no voy a decir que no hay también algunos problemas, pero estoy convencido de que hay voluntad de corresponder a una propuesta del Mercosur.
— Hace unos meses, los mandatarios del Mercosur anunciaron que ya había un acuerdo político en la región y que la pelota estaba en la cancha de la UE. ¿Eso es así?
—Nosotros no conocemos la propuesta del Mercosur. Desde la Unión Europea estamos disponibles para negociar, pero tenemos que conocer la propuesta. Después es que tendremos las condiciones para presentar una contrapropuesta. Lo peor que podría suceder en esta fase sería que nos embarcáramos de nuevo en un proceso de negociación formal y no llegásemos a un acuerdo. Eso sería fatal y tendría consecuencias muy negativas para todos nosotros, europeos y americanos. Sería una decepción muy profunda. Incluso desde el punto de vista de lo simbólico. La Unión Europea proyecta una gran expectativa en este acuerdo.
—¿En qué situación está hoy la negociación?
—Hay expectativa de recibir una propuesta concreta del Mercosur, para sentarnos a una mesa a negociar. Pero con la expectativa real de un acuerdo. No podemos correr el riesgo de crear una desilusión delante de la opinión pública.
—¿Manejan algún plazo concreto para alcanzar el acuerdo?
—Sería irresponsable hablar de plazos, pero sí puedo hablar de deseos. Nos gustaría que se retomase rápidamente. No hay ninguna razón para que no se retome. Estamos negociando en este momento con Estados Unidos, que es un proceso complejo y difícil, pero confío en que alcanzaremos el objetivo. Y no tiene ningún sentido que logremos concretar un acuerdo con América del Norte y no con los países del sur de América.
—Estuvo reunido con el vicecanciller Luis Porto. ¿Qué le dijo sobre este tema?
—Sabemos que en Uruguay, de parte de las autoridades políticas, hay una voluntad clarísima y percibí que hay consenso entre el gobierno y la oposición respecto a la importancia de concretar este acuerdo. Voy a destacar esto en el Parlamento Europeo.
—¿Si no se alcanza el acuerdo como bloque, es una posibilidad que los países negocien solos con la UE?
—Hay una dificultad desde el punto de vista jurídico dentro del Mercosur. Y la realidad con la que hemos trabajado es el Mercosur. Nos gusta el Mercosur porque nosotros somos un ejemplo de una organización regional que funciona bien, que ha colaborado con el desarrollo de varias naciones europeas. Por eso estamos trabajando con Mercosur y es con Mercosur que continuaremos trabajando.
—Estuvo reunido con los embajadores de los países de la Unión Europea en Uruguay. ¿Qué le transmitieron sobre la situación de Uruguay, en este momento de transición de gobierno?
—Hay mucho respeto por Uruguay, que es un país plenamente democrático, con instituciones muy fuertes, un país muy institucionalizado. La opinión de los embajadores es una opinión consensuada de una gran admiración por Uruguay y por lo que el país está haciendo.
—El Mercosur es criticado por su falta de logros y la Unión Europea suele ser tomada como referencia de un modelo exitoso de asociación entre países. ¿Cuál diría que es la clave para que el organismo funcione?
—Son situaciones muy diferentes. El de la Unión Europea es un proceso muy anterior, viene de la II Guerra Mundial. Empezó con seis países y hoy son 28. Es un proceso lento, con muchos avances y muchos retrocesos; ahora está en un momento difícil. Lo vamos a superar, pero tenemos problemas. Mercosur está en una fase más incipiente de desarrollo. Es una realidad diferente, solo son cinco países, de talla muy diferente. Hay que aprender a convivir y los países más grandes tienen que entender que tienen que valorar a los países de talla más diminuta. Porque eso es así, es una lección de la Unión Europea. Los países más potentes desde el punto de vista económico, o de mayor talla desde el punto de vista demográfico, han comprendido que es muy importante la colaboración con los países de menor talla.
—¿Qué podría aprender o replicar el Mercosur de la UE?
—Los países más potentes tienen que entender que tienen que articular con los más pequeños porque eso también robustece su presencia en el escenario internacional. No hay que menospreciar a los países porque tienen una talla menor, hay que entender que tienen un papel. Tienen una historia, una experiencia, muchas veces son países con más relaciones internacionales, con más vocación para participar en la vida internacional. No son tan cerrados sobre sí mismos. Si hay una cosa que pueda ser ejemplo para el Mercosur es esa.