Nº 2123 - 20 al 26 de Mayo de 2021
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSe suicidó en Colombia una joven de 17 años, después de publicar en sus redes que había sido víctima de violencia sexual por parte de los policías que la detuvieron la noche del 12 de mayo en el marco de las protestas sociales. Según escribió la adolescente, esa noche no estaba ni siquiera participando de las manifestaciones, sino que caminaba hacia la casa de un amigo. La versión oficial de la Policía fue que la menor había sido entregada a su hogar “en óptimas condiciones”, pero su abuela denunció que al llegar tenía moretones en el cuerpo y que dijo haber sido golpeada y “manoseada”. La violencia empleada durante la detención fue registrada por un periodista de la ciudad de Popayán, en un video donde se puede ver cómo la adolescente forcejea mientras es arrastrada por cuatro agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios.
Según la ONG colombiana Temblores, en algo más de dos semanas del paro nacional se reportaron 16 casos de abusos sexuales por parte de la policía contra mujeres manifestantes. Sin embargo, consideran que la cantidad seguramente sea mucho mayor, ya que no disponen de los medios para llegar a toda la información y además no todas las personas violentadas denuncian. La organización explica que, aunque la violencia de este tipo es considerada tortura por parte de las autoridades, no se trata para nada de algo nuevo, sino de prácticas sistemáticas llevadas adelante desde siempre, tanto por las fuerzas policiales como por las Fuerzas Armadas.
De hecho, el año pasado el Ejército Nacional colombiano había estado en la mira internacional cuando una niña indígena de 13 años fue violada por siete soldados que “patrullaban” la zona. Una vez más, no se trató de un hecho aislado: la lista de casos similares en Colombia es larga, aunque la mayoría de las veces quedan en el anonimato por “falta de pruebas”.
Por supuesto, la violencia sexual por parte de policías y militares tampoco es una exclusividad de Colombia. De hecho, es la propia estructura de estas instituciones (masculinas, patriarcales, jerárquicas, machistas) lo que explica este tipo de comportamientos como un problema sistémico y no como casos excepcionales.
Mucho se ha escrito y analizado sobre el tema, pero parecería que nadie tiene intenciones serias de que cambie, porque corre el año 2021 y estos abusos siguen siendo cometidos por parte de organismos del Estado en demasiados países de la región. “El violador eres tú”, gritaban en 2019 miles de mujeres alrededor del mundo, siguiendo la performance del grupo feminista chileno Las Tesis. La acción señalaba precisamente que policías, jueces, Estado y presidentes son parte de un sistema que violenta y tolera la violencia contra las mujeres. El canto había surgido como consecuencia de los abusos de funcionarios de Carabineros de Chile hacia mujeres y niñas en el estallido social de 2019, durante el que se registraron 313 hechos de violencia sexual.
En agosto de 2020 se estrenó en Perú el documental Mujer de soldado, de la directora Patricia Wiesse Risso, sobre las mujeres abusadas sexualmente por militares durante el conflicto armado en Perú entre 1980 y 2000. El Registro Único de Víctimas de la Violencia reconocía, hasta diciembre del año pasado, 4.751 víctimas de violaciones en ese período de 20 años. Del total de violaciones, 83% son imputables al Estado según un informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Perú. “El Estado opresor es un macho violador”, coreaban Las Tesis.
Este 20 de mayo es un buen momento para recordar que los abusos sexuales a los que fueron sometidas muchas mujeres (y hombres) durante la dictadura militar en Uruguay siguen, al día de hoy, sin tener ninguna condena. Las 28 ex presas políticas que en 2011 denunciaron ante la Justicia las torturas sexuales que fueron cometidas en su contra por agentes estatales (la mayoría militares) durante la dictadura siguen sin tener respuesta. Después de 10 años y casi sin avances en el proceso, presentaron el caso, en marzo de este año, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ellas siguen esperando justicia; “el violador eres tú”.