A continuación una síntesis de la entrevista que mantuvo con Búsqueda García, uno de los nuevos ocupantes de la Torre Ejecutiva.
—Algunos cambios anunciados en la campaña electoral parecen anticipar que la OPP tendrá un rol más importante que hasta ahora ¿Cuál será la línea de trabajo?
—Salvo cambios pequeños, vamos a seguir con la línea que se venía. Y cuando digo cambios pequeños me refiero a algún programa que se termina el año próximo, como Uruguay Integra, y otros que van a pasar a la nueva Agencia Nacional de Desarrollo Económico, que empezará a implementarse desde el 1º de marzo.
Por otro lado, en la OPP vamos a crear una Dirección de Políticas Territoriales que se encargará del relacionamiento con los gobiernos departamentales y el manejo de los fondos de desarrollo del interior. Estará a cargo de Pedro Apezteguía.
El Sistema Nacional de Inversión Pública, que dirigirá Fernando Isabella, está a punto caramelo para empezar a trabajar en este presupuesto. Va a implicar generar un inventario completo de la infraestructura del país que incluya a la administración central, las empresas públicas y los gobiernos departamentales. Habrá que realizar priorizaciones y después buscar los mecanismos y estructurar las diferentes formas de financiamiento para los proyectos.
Otra área nueva, a cuyo frente estará Sebastián Torres, tiene que ver con la planificación estratégica: una instancia permanente de visión a mediano y largo plazo, para lo cual se convocará a instituciones, académicos o gremiales que puedan hacer aportes. Esto le permitirá al país anticipar riesgos y oportunidades.
Además, crearemos en nuestra órbita, a cargo de Álvaro Ons, una secretaría permanente del nuevo Gabinete Ministerial de Competitividad, compuesto por Economía, Industria, Ganadería, Turismo, Relaciones Exteriores, Trabajo y por la propia OPP. Daremos un salto cualitativo eliminando el Gabinete Productivo, el Gabinete de la Innovación y la Comisión de Comercio Exterior, que tienen prácticamente la misma composición de ministerios.
Por debajo de ese gabinete funcionará un grupo de agencias: la Agencia de Investigación e Innovación (ANII), Uruguay XXI, el Instituto Nacional de Cooperativismo, el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, y la Agencia Nacional de Desarrollo Económico, que concentrará las políticas para la micro, pequeña y mediana empresa.
Una nueva Dirección de Planificación y Control de Gestión, que tendrá a su frente a Lucía Wainer, se conformará con sectores que hoy tienen toda la parte del proceso de presupuestación, de empresas públicas, y a la que le estaremos agregando la Agencia de Gestión y Evaluación del Estado, creada durante el primer gobierno del Frente. Esta agencia ha avanzado bastante en la medición de impacto de políticas, pero debe tener un fuerte desarrollo de futuro para saber si la política continúa, se incrementa o se elimina.
Mejorar la eficiencia del gasto también pasa por el área de empresas públicas. Hoy hay un control que implica recibir sus presupuestos, analizarlos, discutirlos con las empresas, aprobarlos, y después controlar el cumplimiento y ejecución. A pesar de que esta área se va a mantener como está, introduciremos cambios paulatinos. En lo inmediato, vamos a volver a convocar a la mesa de presidentes de entes; ya se hizo en el primer gobierno de Tabaré y fue muy importante la coordinación en los primeros años.
La cuestión es trabajar conjuntamente con las empresas para salir un poco de la visión esa del cumplimiento financiero exclusivamente, y tener sobre ellas una mirada más integral.
—La injerencia más fuerte en áreas clave como los entes y la inversión pública, incluso la que hacen las intendencias, ¿no generará resistencias y tensiones en la interna del Frente Amplio y con partidos de la oposición?
—Lo que planteamos lo hacemos con la intención de sumar. Nos parece que hay que trabajar en estas cosas.
—El próximo gobierno se instala con un contexto internacional no tan benévolo y con la economía uruguaya desacelerándose ¿Cómo enmarca esto la discusión presupuestal que se avecina?
—Lo hace con los mismos criterios que se establecieron en otros momentos. Cuando Tabaré Vázquez dijo que la situación del 2005 era la que era… indudablemente preferimos tener toda la vida la situación actual que aquella. Entonces tampoco se sabía que iba a haber un crecimiento económico importante.
Obviamente, soy de la idea de que los presupuestos hay que hacerlos con un criterio conservador, porque, bueno, hay que tener una visión cauta de la situación.
Habrá que hacer las proyecciones teniendo en cuenta que el ritmo de crecimiento económico de los últimos años no se va a mantener y que va a ser menor, y seguir los mismos criterios que veníamos manteniendo antes. Quizás pueda cambiar algún criterio que es la línea de base presupuestal. Pero esto no estoy en condiciones de adelantarlo ahora.
Lo que sí puedo comentar es que estamos trabajando de forma muy coordinada y conjunta con el Ministerio de Economía, tomando contacto con las diferentes áreas y el proceso presupuestal, empezando a discutir y a ver algunos criterios.
—¿El gobierno entrante dará ese debate que supone de algún modo barajar y dar de nuevo los recursos presupuestales para los distintos incisos?
—No lo puedo afirmar ahora, lo estudiaremos. Pero es una alternativa que no se dio en otros períodos, cuando siempre se partió de lo que había (asignado).
—Queda poco tiempo para tomar una definición al respecto, ya que el proyecto de Presupuesto quinquenal debe ir al Parlamento en los primeros seis meses de mandato.
—Es uno de los problemas del Uruguay: el proceso presupuestal de cinco años lo tenés que resolver en cuatro meses.
Hay voluntad política y se va a tener que atender una realidad que surgirá de las proyecciones que hagamos. Es una discusión importante; yo opino que la gente y los diferentes incisos tendrían que justificar el motivo de sus gastos. El Uruguay, desde la Constitución de 1967, tiene el mandato de realizar el gasto por programas. ¡No se hizo nunca! Nunca se llegó a hacer esa visión transversal pura. Porque hay una visión vertical que es la de lo existente, la de los ministerios, la de los incisos. Hay áreas que uno podría decir: ¿para qué la tenemos? Ese es un proceso que se va dando. Hoy ya el Uruguay ha establecido 17 áreas programáticas. A partir de ahí se empiezan a establecer los programas que correspondan a esas áreas programáticas: educación, salud, etcétera. Y vamos camino a eso. Todo lo que podamos avanzar en cada uno de los presupuestos a favor de esto será bienvenido. Todo lo aprendido en los presupuestos anteriores hay que aplicarlo en este.
Nadie está planteando un presupuesto de base cero, barajar y dar de nuevo todo. Podría establecerse una línea de base menor para que haya obligación de justificar una serie de cosas que quizás el propio jerarca diga: “no, yo esto lo elimino y sin embargo creo esto otro”. Eso es lo que se debería dar en un proceso presupuestal.
Además, —y esta es una reflexión personal— hay rigideces que provocan los recursos humanos con la inamovilidad, que dejan menor margen de acción.
—¿El nuevo gobierno atacará esas rigideces que alude en relación a los funcionarios públicos?
—Todo pasa mucho más por la eficiencia. El control y la eficiencia. No hay otras herramientas, a no ser la de establecer cambios legales. Nadie ha planteado nada.
—Otro tipo de rigideces son las promesas de campaña. Una muy clara es el compromiso de tender a un presupuesto de 6% del PBI para la educación.
—El programa tiene varios aspectos, y además de tender al 6% se establecen objetivos de resultados, que en la campaña se plantearon claramente. Hay que cumplir con lo que dice el programa en ambos aspectos, aunque no se dará de un día para el otro. La sociedad lo está exigiendo.
—Usted ha sido uno de los hombres de confianza de Vázquez en la última campaña y fue designado en un cargo de relevancia en el gobierno entrante. Hay quienes lo ven como candidato del Frente Amplio para el próximo período ¿Le gustaría asumir ese desafío?
—Uuuuh…, no arrancamos el gobierno. Me apasiono muchísimo con esto, me gusta mucho laburar y dejo el alma en la cancha. Después las cosas que vengan como vienen, siempre me pasó así en la vida. Tuve dos profesiones: una fue letrista de murga y otra ministro de Economía. No estaban en ninguno de mis planes de vida. Así que con esa filosofía me manejo y me voy a seguir manejando.
Sí soy consciente de que el Frente tiene que solucionar ese tema, ni que hablar.