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El profesor emérito de Derecho Civil Jorge Gamarra opinó que es “peligrosa” la posición que asumen algunos jueces uruguayos imitando a magistrados de otros países que aplican directamente la Constitución para resolver los casos que tienen a estudio, desoyendo lo que indica la propia ley.
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Gamarra planteó estos cuestionamientos a la corriente que se conoce como “neoconstitucionalismo” durante una exposición titulada “La ley, la Constitución y la discrecionalidad del juez”, organizada por el Centro de Estudiantes de Derecho el lunes 4 en el Paraninfo de la Universidad de la República.
La aplicación de principios constitucionales en las sentencias ha tenido ejemplos concretos en la jurisprudencia uruguaya en los últimos años. Algunos jueces letrados y tribunales han dado la razón a pacientes que exigían al Estado la provisión de medicamentos de alto costo apelando en su fallo al derecho constitucional a la salud. Otro ejemplo —citado por el propio especialista durante la conferencia— es el de un juez de Maldonado que absolvió a un policía que mató a un recluso en la cárcel de Las Rosas por considerar que el agente era un padre de familia que no contaba con los instrumentos necesarios para repeler un motín.
Gamarra es uno de los juristas uruguayos más prestigiosos y su obra de 16 tomos “Tratado de Derecho Civil Uruguayo” es una referencia para los estudiosos de esta materia.
El experto fue aplaudido de pie durante más de 40 segundos cuando ingresó el lunes al Paraninfo junto con el profesor de Filosofía del Derecho Oscar Sarlo y la decana de la Facultad de Derecho, Dora Bagdasarián.
Luego de que cesaron los aplausos Gamarra contó que cuando los estudiantes plantearon hacerle un homenaje, respondió que prefería dictar una charla y hablar de algunos temas “de actualidad” como la “discrecionalidad” de los jueces.
“Peligrosa”.
“Para mí esa posición de neoconstitucionalismo es peligrosa en el sentido que el juez constitucional, por oposición al legalista, juzga por principios”, explicó durante la conferencia.
“El juez que se gobierna por principios no puede aplicarlos cuando hay una solución legal que ya está establecida” porque “podría excederse en esas funciones”, advirtió.
Para Gamarra, uno de los “riesgos” de esta posición es que el juez pretenda “meter un principio allí donde no cabe”, como en los casos de incumplimiento de contrato. Añadió que distinto es cuando el magistrado debe resolver la inconstitucionalidad de una ley porque allí los principios sí pueden entrar en colisión.
“Hay una diferencia. Las reglas están basadas y se aplican mediante el silogismo, mientras que en los principios lo que se utiliza es la ponderación”.
Según Gamarra, los constitucionalistas recurren a algunos “golpes bajos” para argumentar su posición, lo que “irrita” y genera “confusión” en la población.
“Justicia personal”.
“Lo que dicen estos señores es que se necesitan más jueces que leyes”, afirmó. Y de inmediato dijo: “Quieren más libertad para hacer justicia, en el fondo todo esto sirve para que el juez tenga más poderes para hacer la justicia que a él le parece”.
Por si esta idea no quedaba clara, el experto sostuvo: “Esa puede ser una justicia personal, privada de él, pero no puede ser lo que el Código está diciendo”.
Gamarra sostuvo que los jueces que se afilian a esta teoría sostienen que existe una Constitución “invasora” que penetra en todos los aspectos de la vida. “Pero la Constitución no es así. Ese es un deseo de los neoconstitucionalistas, que quieren que la Constitución sea invasora y se meta en todos lados, que se meta dentro del contrato”.
Para el profesor emérito, los seguidores de esta tesis se basan en argumentos “retóricos” y “emocionales”.
“Dicen que el juez tiene que hacer justicia y hay una carga emocional que tiende a apoyar a ese juez que está buscando hacer justicia. (…) Pero lo que tenemos que ver es si ese juez no está en realidad violando una norma legal”.
“Autómata”.
A su juicio, otro “golpe bajo” de quienes se afilian a esta postura es que tratan de “ridiculizar” al magistrado que se apega a la ley, tratándolo como “un autómata que hace silogismos, como un burócrata que degrada el derecho”.
“Eso no es así, porque se están utilizando términos despectivos para definir a un juez que está cumpliendo con su obligación”, opinó.
Gamarra —cuyo padre fue juez— dijo que el magistrado puede recurrir a los principios generales solo en caso de que exista un vacío en la ley, pero no como criterio general. El experto puso como ejemplo de magistrado “legalista” al ex ministro de la Suprema Corte de Justicia Alonso de Marco y como ejemplo de “juez constitucionalista” al también ex ministro de la corporación Leslie Van Rompaey, quien se encontraba sentado en las primeras filas del Paraninfo escuchando la conferencia.
Gamarra citó un reportaje en el que De Marco discrepaba con algunos colegas que piensan que el juez puede enmendar las leyes. “La primera obligación que tienen los jueces es acatar las leyes, porque no están para deformarlas ni para mejorarlas”, afirmó De Marco en esa oportunidad.
Para confrontar esa opinión, Gamarra citó un trabajo académico de Van Rompaey, quien sostiene que el juez debe una obediencia a la ley, pero “sin descuidar que lo vincula en primer término la sumisión a la Constitución” y que el magistrado “debe buscar la respuesta más que en la ley en su propia conciencia”.
“No tengo problema con un juez constitucionalista que tiene la experiencia de Van Rompaey, que tiene su inteligencia, que ha visto muchos expedientes y que ha leído muchos libros. A ese juez no le tengo miedo, le tengo miedo al juez que empieza o al juez que se confunde y que dice: ‘Yo tengo que hacer justicia’”, concluyó.
Al finalizar, Gamarra fue despedido con otro aplauso que duró más de un minuto.