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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl Dr. Edison González Lapeyre escribió una interesante carta vinculando a Carlos Gardel y Juan Domingo Perón.
Donde no puedo, como Independiente, demócrata, republicano, en ninguna forma coincidir con sus apreciaciones sobre un personaje nefasto para Argentina y de rebote, para Uruguay. Perón fue un milico (sí, en la forma más abyecta de trabajar como militar de carrera), dictador (su primer ascenso al poder no fue a través de voto popular sino por las armas), ladrón de dineros públicos en Argentina (cuando al fin lo sacaron las fuerzas libertadoras (también dictadoras) del poder, se fue a Paraguay, acogido por otro de los peores dictadores latinoamericanos, con millones de dólares, incluidas las motocicletas doradas, al embarcarse en una cañonera paraguaya frente a Buenos Aires, a cubierto por el Derecho Internacional. Un barco armado de un país equivale a una Embajada: es territorio de su país, físicamente instalado o en forma provisional, como un buque que parte a las pocas horas de aguas jurisdiccionales argentinas.
Ese personaje (milico, dictador, chorro de dineros públicos) ha sido, propaganda y organización clandestina primero y oficializada después, llevado a calidad de héroe, ídolo nacional, así como las dos prostitutas con las que convivió: Evita, felizmente muerta en plena vigencia de la dictadura peronista y endiosada por la plebe, y la “presidente” forzada por una legislación teñida de anticonstitucionalidad total. Esa ciudadana que lucró todo lo que pudo mientras ejerció el cargo y luego se refugió, adivinen dónde: en otra de las peores dictaduras de Occidente: la España de Franco, edad negra de la historia democrática.
Luego, una vez fortalecida la banda mafiosa peronista, vuelve Perón a Argentina, hay una masacre en el aeropuerto por enfrentamiento con demócratas que no lo quieren, pero que pierden contra el sindicalismo comprado por el dictador. Al poco tiempo, muere y queda su “mujer” como presidente, terminando por deshacer la economía del país, de los contribuyentes, pero beneficiando a los “descamisados” que supuestamente eran defendidos por el dictador y su séquito.
En Argentina, en realidad, no existen partidos políticos como tales, sino simples agrupaciones que se amparan bajo el lema “peronistas” es decir, homenajean y aprenden del milico dictador. Es lamentable que alguien pretenda comparar siquiera nuestra historia democrática, con nuestras propias dictaduras por supuesto, con ese u otros países donde los partidos políticos apenas duran unas decenas de años.
Me gustaría recibir las opiniones, no solo del Dr. González sino de quienes consideren hacerlo, porque como demócrata, defiendo a quien opine en contra mía, dado que ahí está la base de nuestros valores.
Lic. Juan Carlos Perusso
CI 1.032.781-0