Ayer miércoles 20, el gobierno ratificó esa decisión cuando presentó un paquete de medidas para combatir la inseguridad, aunque no dio mayores detalles del contenido del proyecto de ley que enviará al Parlamento. Los integrantes de la administración de Mujica aseguraron una y otra vez que la medida planteada no es “original”. “El Estado uruguayo ya produjo droga, tuvo el monopolio del alcohol; esto no es ninguna novedad”, dijo el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro.
Fernández Huidobro recogió un planteo que anteriormente había hecho el ministro de Desarrollo Social, Daniel Olesker, quien meses atrás planteó en una reunión “hacer algo” con el tema de la marihuana.
Siguiendo la idea de lo que fue el monopolio de Ancap en materia de alcohol, el gobierno quiere crear un instituto dedicado al tema de la marihuana, y fomentar la aparición de productores agropecuarios que produzcan la planta que luego será vendida a los consumidores.
El modelo a seguir es el que se aplica en España para el tabaco, que se denomina “estanco” e implica el monopolio en la producción de un determinado bien asumido por el Estado u otorgado a particulares a cambio de un ingreso fiscal, dijeron a Búsqueda fuentes oficiales.
“Acá rigen las leyes de la economía: quien venda la de mejor calidad y más barata termina con el narcotráfico, como pasa en los demás productos de la vida”, señaló Fernández Huidobro.
El ministro anunció que esto será así mientras en los demás países no se legalice la producción y venta. Adelantó que el el gobierno uruguayo “va a pelear diplomáticamente” en todos los foros internacionales para que se siga el camino planteado por la administración Mujica. Se “va a luchar por la legalización y la eliminación iniciada en el año 1971 por una errónea decisión del presidente (de Estados Unidos, Richard) Nixon, que ha provocado todo este destrozo, declarando una guerra que ha sido ganada por los narcos”.
“Tenemos que tomar medidas para no afectar a los países vecinos ni ser acusados de ser una especie de centro de fabricación y distribución internacional de droga”, añadió.
En tanto, Olesker dijo que “no es casual que en este momento y en el marco de esta propuesta” se plantee “legalizar el marco de marihuana” y así separarla del resto de las drogas.
Sociedad madura.
Esta no es la primera vez que un miembro del Poder Ejecutivo abre la discusión sobre la legalización de la venta de marihuana en Uruguay, un país donde el consumo no está penado.
En su primer año de gobierno, el ex presidente Jorge Batlle planteó la posibilidad de legalizar la venta de las drogas “blandas”, pero de inmediato desistió de la idea porque ello llevaría a que brasileños y argentinos vinieran a consumir al país.
Ya fuera del gobierno, Batlle volvió a hablar del tema durante una entrevista publicada en agosto del 2006 por el diario “La República”. “Si el país legaliza el consumo de marihuana, vamos a tener cuatro millones de argentinos y brasileños comprándose un porrito en Uruguay y para el gobierno será seguramente un problema de naturaleza casi delictiva”, afirmó.
En la Cámara de Diputados está a estudio un proyecto para legalizar el autocultivo de marihuana. El texto, firmado por Sebastián Sabini y Nicolás Núñez (Frente Amplio), Fernando Amado (Partido Colorado) y Daniel Radío (Partido Independiente), comenzará a ser tratado el 5 de julio. Además existe un proyecto parecido presentado por el diputado Luis Lacalle Pou (Partido Nacional).
Sabini dijo a Búsqueda que la decisión del gobierno ubicará a Uruguay “en la cabeza de los países con políticas claras y contundentes en materia de regulación de las drogas” a nivel mundial. “La medida del gobierno muestra la maduración que ha tenido la sociedad y todo el sistema político, ademas de mostrar la fuerza del gobierno con una postura firme sobre el tema que es inédita en el Uruguay y de la que no conozco experiencias de esas características a nivel internacional”, añadió.
Ayer miércoles, a la salida de un almuerzo organizado por Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), el vicepresidente, Danilo Astori, dijo que la medida se ha estado analizando en el gobierno y se tomará para “enfrentar de la mejor forma posible, por diversos caminos, el consumo de pasta base (de cocaína) que tanto daño le ha hecho al Uruguay en los últimos años y tan asociado se ha presentado al crecimiento del delito”.
La propuesta generó rechazo en algunos sectores de la oposición, mientras que otros dirigentes prefirieron no fijar posición. “Es un disparate”, dijo el presidente del directorio del Partido Nacional, Luis Alberto Heber. La secretaria general del Partido Colorado, Martha Montaner, dijo que es un tema “delicado” que será analizado la semana próxima por los dirigentes. El presidente del Partido Independiente, Pablo Mieres, pidió tratar con “más detenimiento” esta propuesta.
Efectos.
Los cannabinoides en el humo de la marihuana —compuestos químicos presentes al consumir la droga— provocan un amplio rango de efectos en el humano. En el aparato cardiovascular generan taquicardias supraventriculares, que es un trastorno del ritmo cardíaco. En el aparato respiratorio provoca efectos irritativos y en los ojos, efectos irritativos debido al humo y disminución de la presión intraocular, según información de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).
La exposición crónica produce además alteraciones metabólicas y del sistema endócrino, vinculado con el metabolismo de las hormonas. Estos cambios hormonales pueden ocasionar problemas en la reproducción en fumadores crónicos y disminución de la libido y el interés sexual.
Los efectos sobre la conducta del ser humano varían en función del estado previo del sujeto y van desde la euforia o la sensación de bienestar hasta el desarrollo de patologías psiquiátricas en forma de crisis de ansiedad, ataques de pánico, reacciones psicóticas y depresión. También se han demostrado alteraciones en la memoria inmediata, resume la UCM.
Desde la Fundación Manantiales, una organización especializada en la atención de personas con adicciones, se entiende que no están “dadas las condiciones” para la legalización y que sería “catastrófico” para la salud pública que este producto tenga el mismo status que el alcohol, según voceros de la institución.
En un documento de trabajo de la fundación se cuestiona la idea de que la marihuana es una droga “inocua”. “La marihuana no produce los deterioros tan evidentes al corto plazo en relación a drogas como la cocaína, éxtasis o la heroína. Si bien parece ser una ventaja, en esto radica el peligro de la marihuana. Hay gente confiada en que no le pasará nada, se olvida que el consumo al mediano y largo plazo produce pérdida de la memoria, depresión y abulia, síndrome amotivacional y se multiplican las posibilidades de sufrir trastornos de ansiedad (ataques de pánico)”. Además señalan que la marihuana “sigue siendo una droga de entrada e inicio para drogas como la cocaína, pasta base, éxtasis y otras”.
En cuanto a la posibilidad de que la despenalización reduzca el consumo, la fundación sostiene que esto “no es así”. “Holanda ha despenalizado el consumo de lo que ellos consideran drogas blandas. En ese país el consumo de marihuana, cocaína, éxtasis y LSD sigue creciendo. Ha bajado el número de adictos a la heroína, lo cual indica que se estaría reemplazando esta droga por alguna de las otras”.
En mayo pasado, la Junta Nacional de Drogas (JND) divulgó una encuesta sobre los hábitos de consumo por parte de la población. En la encuesta se indicó que el alcohol es la “droga más consumida por los uruguayos”, unas 320.000 personas.
En segundo lugar hay unas 26.500 personas que tienen un consumo problemático de marihuana. En el informe se indica que el uso de esa droga aumentó casi tres puntos respecto al quinquenio pasado. El 16% de los que fumaron cannabis en el último año “presentan signos de dependencia”, lo que para los técnicos constituye “un signo de alerta” ante los eventuales daños a la salud.
Los especialistas advierten en el informe que estos datos “no siempre” son tomados “en cuenta al discutir sobre la pertinencia de su consumo” sobre todo cuando se discute sobre su legalización. En el documento se afirma que solo en el caso de la marihuana, “por lo menos 20.000 personas son objeto potencial de tratamiento”.