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    Gonzalo Fernández declaró en un juzgado que “no es creíble” el dato que hace dos años utilizó la Justicia para encarcelar a un militar

    El ex secretario de la Presidencia durante la administración de Tabaré Vázquez y ex integrante de la Comisión para la Paz en representación del Frente Amplio Gonzalo Fernández afirmó, en un juzgado penal, que para él “no es creíble” la versión de que el militante tupamaro Roberto Gomensoro Josman fue muerto en una unidad militar en Tacuarembó en 1973.

    Sobre la base de la declaración de un único testigo, quien dijo que presenció el momento en que Gomensoro murió desangrado porque fue capado con una bayoneta, la jueza de Paso de los Toros, Lilián Elhorriburu, procesó en agosto de 2010 al coronel retirado Juan Carlos Gómez y al teniente coronel retirado José Nino Gavazzo como autor y coautor, respectivamente, del “homicidio muy especialmente agravado” del tupamaro. En ese momento Gavazzo ya estaba preso por otras causas, pero Gómez no. El Tribunal de Apelaciones Penal de segundo turno ratificó de forma reciente el procesamiento, al otorgarle “credibilidad” a la declaración del testigo, quien incluso lloró en la audiencia.

    Con su declaración, el ex secretario de la Presidencia de Vázquez se sumó a los cuestionamientos que el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, realizó acerca de este caso.

    Fernández Huidobro —quien integró la dirigencia tupamara y en esa condición permaneció recluido durante toda la dictadura— expresó por carta a la magistrada que tiene “la convicción personal, por motivo de información” que le llegó durante la prisión y después de su liberación, de que Gomensoro fue asesinado en el Grupo de Artillería Nº 1 en 1973.

    “Temo que esté pagando con cárcel un oficial que nada tuvo que ver en este caso (en referencia a Gómez) y se esté encubriendo a los verdaderos culpables. Cortando, además, la línea de la investigación”, advierte el ministro en su carta, firmada el 19 de julio y divulgada el sábado 11 en Internet por Montevideo Portal.

    “Sometido a torturas”.

    En su comparecencia en el juzgado de Paso de los Toros el miércoles 8, Gonzalo Fernández dijo que tampoco cree que Gómez haya matado a Gomensoro.

    “No me parece creíble que lo hubieran detenido y trasladado vivo a Paso de los Toros, porque lo estaban investigando como miembro del MLN (Movimiento de Liberación Nacional) y 26 de Marzo en la Facultad de Agronomía de Montevideo, donde él se desempeñaba como docente. Y eso lo lleva a cabo el grupo operativo que funcionaba a los fondos del cuartel de La Paloma” en el Cerro, afirmó.

    Más aún, Fernández asegura que esa versión le fue ratificada de manera inequívoca por diversas fuentes militares en su trabajo en la Comisión para la Paz, un grupo creado por el entonces presidente Jorge Batlle para investigar —sin facultades cohercitivas— el destino de los desaparecidos en la dictadura (1973-1985).

    “Lo que la Comisión para la Paz pudo averiguar fue que este muchacho fue trasladado de su domicilio de la calle Velsen hasta el Grupo de Artillería Nº 1, vulgarmente conocido como el cuartel de La Paloma. (...) En dicho cuartel el muchacho fue sometido a torturas que determinaron su fallecimiento por un paro cardíaco. Luego el cuerpo fue trasladado al lago del Rincón del Bonete donde intentó fondearse”, sostiene el ex secretario de la Presidencia de Vázquez, según está registrado en el acta de la audiencia, a la que accedió Búsqueda.

    Fernández, quien dijo haberse preocupado personalmente por el caso, ya que si bien no conocía a Gomensoro sí tuvo contacto con familiares suyos, señaló que a la misma conclusión llegó el ahora ex comandante en jefe del Ejército Ángel Bertolotti, cuando en 2005 el entonces presidente Vázquez le encomendó un informe sobre qué pasó con los desaparecidos.

    Frente a una pregunta de la defensa de Gómez, ejercida por los abogados Gastón Chávez y Gustavo Bordes, Fernández detalló el trabajo que realizó la comisión y explicó su forma de chequear fuentes.

    “La comisión tenía como única herramienta la persuasión de los informantes. Y luego de haber recopilado de los distintos casos toda la información con la que se contaba, proveniente de familiares o de grupos políticos, el doctor Carlos Ramela y yo le planteábamos al presidente Batlle que era imprescindible que nos autorizara a recabar información de fuentes militares”, contó.

    “El presidente lo autorizó y comenzamos cada uno de nosotros a buscar contacto con militares. (...) La regla de oro de la comisión o método de trabajo era que sus integrantes buscábamos fuentes de información sin revelar la identidad, pero chequeando luego la información que todos habíamos podido obtener sobre un determinado caso, para controlar que hubiera una versión uniforme”, añadió.

    “La otra regla era que solo formulábamos cuatro preguntas a nuestros informantes: cuándo, dónde, cómo y por qué. Vale decir que no preguntábamos quién había sido el autor de la tortura o muerte del detenido”, prosiguió.

    “La única versión”.

    En ese marco, Fernández declaró: en el caso de Gomensoro “la versión de lo acontecido a partir de que fuera detenido en su domicilio, nos fue proporcionada por diversas fuentes militares y no hubo en la comisión ninguna otra versión o duda”.

    “¿Siempre fue la única versión?”, repreguntó Bordes.

    “Repito que esta fue la única versión a la que llegó la comisión por diversas vías, y no hubo ni discrepancias ni versiones contradictorias. Gomensoro muere en una sesión de tortura esa misma madrugada del 13 de marzo de 1973, en el cuartel o Grupo de Artillería Nº 1 de la Paloma en el Cerro de Montevideo. Y agrego que los lugares donde se torturaba a los detenidos en ese establecimiento, era en la parte del fondo del cuartel donde incluso no podían acceder los oficiales destacados en dicho cuartel porque allí funcionaba el Servicio de Información de Defensa, que fue quien requirió la captura del muchacho”, contestó el abogado, quien también ejerció como ministro de Relaciones Exteriores y de Defensa.

    En otro pasaje de la audiencia Fernández expresa que a su juicio es creíble la versión de que hubiera muerto unas pocas horas después de llegar al cuartel ubicado en el Cerro debido a que en ese período se aplicaba la “teoría de la hora”.

    “Esa teoría fue usada por los militares franceses en Argelia e implicaba que rápidamente había que torturar para obtener información que permitiera aprehender a los contactos y en el caso del MLN a las células a las que pertenecía el detenido”, explicó.

    Una vez que Gomensoro murió por tortura en Montevideo, “no supieron qué hacer con el cuerpo y se les ocurrió transportarlo hasta Rincón del Bonete y fondearlo atado a unas mallas y con unas piedras para que no volviera a salir a flote, pero el cuerpo apareció”, relató.

    Una de las abogadas presentes en la audiencia le preguntó a Fernández si los militares siempre decían la verdad, ya que en algunos casos se comprobó que habían mentido, como en el del maestro Julio Castro, quien murió ejecutado por un disparo.

    “Los informantes no siempre dijeron la verdad y precisamente por eso se chequeaban las versiones”, señaló. “En el caso de Gomensoro no hubo ninguna otra versión alternativa”, remarcó.

    Ramela, hombre de confianza del ex presidente Batlle y otro de los integrantes de la Comisión para la Paz, básicamente ratificó la versión dada por Fernández.

    “Imposible”.

    Por su parte, el ex comandante en jefe del Ejército Bertolotti también subrayó en el juzgado su convicción de que Gomensoro murió por torturas en Montevideo y no en Paso de los Toros, por lo que —según dijo— Gómez es inocente del crimen por el que está encarcelado.

    La defensa de Gómez le preguntó a Bertolotti si es razonable desde el punto de vista militar que una persona sea detenida en Montevideo y llevada a Paso de los Toros a interrogar.

    “Desde mi punto de vista profesional y militar lo creo imposible, porque fue detenido en Montevideo y su actividad era en Montevideo. No tenía razón de ser trasladado acá (por Paso de los Toros) si acá nadie conocía nada. Pero siempre hay una posibilidad”, contestó.

    Bertolotti añadió en el juzgado que este fue uno de los casos “más sencillos” que le tocaron investigar para el informe que preparó para el presidente Vázquez, ya que “no hubo discrepancias”.

    La defensa de Gómez también consultó al ex comandante en jefe si en la interna militar puede suceder que un capitán le dé una orden a un mayor, ya que según el testigo que dijo presenciar los hechos, Gavazzo le ordenó a Gómez que capara a Gomensoro.

    “Que un capitán le dé una orden a un mayor es imposible”, se limitó a contestar Bertolotti.

    “Ni un minuto”.

    Consultado por Búsqueda, Bordes —quien ejerce la co defensa de Gómez— dijo que “con todos estos elementos” su cliente “no debería estar privado de libertad ni un minuto más”.

    “Su responsabilidad se fundamenta en el hecho equivocado y falso de que el señor Gomensoro habría fallecido en Paso de los Toros. Esa versión la sostiene un único testigo, cuyas declaraciones se contradicen con sus propias declaraciones en las diferentes oportunidades en que declaró, son imposibles pues van contra la propia lógica de los hechos y la operativa militar de la época”, afirmó.