Estamos todos de acuerdo en que vamos bien con el coronavirus. La vamos llevando con gran dignidad y muy buenos resultados, pero no es para cantar victoria.
Estamos todos de acuerdo en que vamos bien con el coronavirus. La vamos llevando con gran dignidad y muy buenos resultados, pero no es para cantar victoria.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáComo dice don Rafael Radi, este fenómeno que hemos descubierto gracias al virus (de las pocas cosas por las que hay que darle las gracias al bicho), todavía falta el segundo tiempo, que es el invierno, después viene el alargue, que es la primavera, y los penales, que son el verano. Un crá, don Radi, la verdá.
Pero hay grandes logros orientales que nos han permitido entrar a tambor batiente en ese Gotha de la nobleza posmoderna que es el Guinness Book of Records (si no saben lo que es o era el Gotha, googléenlo porque acá no tengo espacio para informarles). Tenemos registrados, en esa enciclopedia de la popularidad, el asado más grande del mundo, la torta frita más gigantesca del planeta, el carnaval más largo de la tierra, la paella más grande jamás cocinada en un balneario. Y pronto entrarán algunos otros, como la fuga más inexplicable de un capo mafioso de la cárcel más vigilada del país y, el tema de esta nota, los informativos más extensos de la televisión mundial.
Este logro también se lo tenemos que atribuir al Covid-19, ya que cuando empezó La Gran Cuarentena, hace como tres meses, el tema se transformó en un inesperado best-seller con capítulos que llegaban de todas partes del mundo, y otros de producción vernácula, faltaba más.
Uno de sus efectos colaterales beneficiosos ha sido que, para darle más espacio a las noticias, han desaparecido de la pantalla varias telenovelas turcas, argentinas y caribeñas. Para una época en la que mirar la tele se ha vuelto un hobby cuasiadictivo, este hecho no deja de ser una gran ventaja, sobre todo porque los niños son telespectadores intensos, y la cantidad de horas que se sientan a mirar la tele son solo superadas por las que le destinan a sus tablets y celulares.
Los informativos de la mañana temprano se van extendiendo hasta llegar casi a juntarse con los del mediodía, y estos avanzan peligrosamente rumbo a los informativos centrales de la tardecita. Como cuando hay sequía, las islas del río se van juntando y pronto serán un solo territorio.
Como este fenómeno es absolutamente antinatural, porque no hay manera de cubrir con noticias (del latín, notitia viene del verbo noscere, que remite a la idea de conocer una información de interés) a los informativistas y su pléyade de movileros y corresponsales, que se han especializado en estirar las informaciones como un chicle, aderezándolas con toda suerte (o desgracia) de condimentos laterales hasta transformarlas en indigeribles pastiches de escaso o nulo interés.
No hay mejor manera de entender esto que con algunos ejemplos.
Flor de noticia la desaparición por trituración de los “Ursec Papers”. Un exempleado entra en la oficina de su exjefe como Perico por su Comité de Base, extrae papeles de ignoto contenido y los pasa por la picadora esa que los deja como tallarines ilegibles. Como no le da el tiempo, se lleva los que no pudo destruir, incluyendo una misteriosa carpeta verde. Todo quedó filmado.
La información central es esa, y las investigaciones siguen, con denuncias y allanamientos posteriores. Entonces uno ve llegar a la zona de la oficina violada en su intimidad a los noteros, con sus tapabocas y sus micrófonos enfundados en preservativos XXL, y empiezan las coberturas complementarias, para poder darle al menos una buena media horita al tema en horario central.
—Señora, ¿usted vive acá enfrente de la Ursec? —Y la doña responde que sí, que hace 25 años que vive en la avenida Uruguay, antes de que la Ursec estuviera allí. Pregunta cantada del fulano con el micrófono: -¿Llegó a ver algo el día de la destrucción de esos documentos? —La vieja dice que no, porque a esa hora estaba preparando el almuerzo. Entonces el periodista no se rinde y contraataca (uno se pregunta si les libretarán en producción los interrogatorios) y dispara: —¿Qué cree usted que contendrían los papeles destruidos? ¿El otorgamiento de concesiones de ondas radiales o televisivas a amigotes del jerarca? ¿Sobresueldos o viáticos ilegalmente otorgados a sus secretarios? —Y como la anciana no da jugo porque no sabe nada, le va a preguntar lo mismo al del carrito de chorizos de la esquina, que tampoco vio nada, y a un cubano que cuida coches a la vuelta por Julio Herrera, que dice que no sabe lo es la “ursé”, y aprovecha para quejarse al aire que todavía no le han entregado la cédula de identidad, y que si no se la dan se va a ir del país, porque además vive en una pensión donde no paga desde hace un mes y lo están por desalojar.
Lejos de preocuparse, el o la conductor/a del informativo le agradece a su esbirro la “excelente cobertura”, y lo despide conectando con otro corresponsal que está cubriendo otro asunto de gran relieve.
-Vamos contigo, Nepomucena querida, desde la AUF, desde donde parece haber noticias acerca de la reanudación del fútbol. —Ya le habían dado lectura al comunicado en el que las autoridades del deporte informaban que ello ocurriría el 15 de agosto, por lo que no parecía que el tema fuera tan crucial, pero ustedes saben cómo son estas cosas. -¿Qué comentarios has recogido en estas horas? —Y la notera ya tiene al lado al Loco Abreu, que le dice que los jugadores pensaban que ello sería antes, que esperaban que hubiera sido el 1º de agosto y no el 15, y que ello les causa gran perjuicio porque venían entrenando con vistas a esa otra fecha. En eso se cruza un dirigente de Rentistas, a quien la movilera detiene para hacerle la mismísima pregunta, pero el dirigente arranca para el lado del perjuicio económico, las recaudaciones y todo eso, complementado más tarde por el contacto con otro personaje móvil que estaba en la asociación de árbitros, quien procede a quejarse de lo mismo, pero con otros argumentos, como el estado físico de los árbitros y la mar en coche.
Cuando el Libro Guinness de los Récords inscriba a los informativos uruguayos como los más largos (y, por ende, más aburridos) del mundo, arrancaré yo con otras investigaciones que tengo en curso sobre el partido político uruguayo con mayor armonía interna del mundo, que me dicen que es el Frente Amplio, aunque todavía no estoy muy seguro. El Partido Republicano de los EE.UU. viene corriendo bien, también. Pero eso ya no es oriental.