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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáUn nuevo proyecto de inversión millonaria, de gran capacidad operativa en movimientos de granos y chips, será instalado en el Puerto de Montevideo.
Positivo avance en el equipamiento y posibilidades de la mayor terminal nacional.
En situación de construcción avanzada, las instalaciones para la regasificadora, en un anexo al Puerto de Montevideo.
Todo ello ampliamente positivo y de gran expectativa y esperanza en el sector marítimo e industrial, con evidentes beneficios económicos para la República.
Por otra parte, agresiones, descalificaciones, enojos, agravios, desencuentros con autoridades marítimo-portuarias de nuestros vecinos, que anuncian que ni un gramo de producción argentina pasará en tránsito o trasbordo por puertos uruguayos.
Es más, intentos de impedir que otros países de la región operen sus cargas en nuestros puertos con una serie de trabas, algunas de ellas hasta el extremo de ir contra el propio Derecho Internacional y otras formas de Acuerdos Regionales.
Queda así preguntarse: ¿a quién se le ocurrió desenterrar del cajón mortuorio el viejo proyecto de un puerto de aguas profundas, sin antes saber si tenía, por lo menos, alguna mínima posibilidad?
Una vez más, los entusiastas salieron a la búsqueda de profundidad de 20 metros cercana a la costa, e impulsaron una Ley que establece un puerto de aguas profundas en una playa, presentando una figura singular.
Y más. Expropian terrenos, inician costosos estudios de “medio y total” ambiente, realizan levantamientos de sonda, etc. etc., pero nunca se les ocurre preguntar a los vecinos si alguno estaba dispuesto a su riesgo, operar allí, y qué podrían querer recibir en su participación.
No, primero nombrar una Comisión, que se dedicó a soñar sin tener en cuenta realidades políticas, económicas y demás, con remuneraciones a sus integrantes, viáticos, y demás componentes de uso.
Pero ahora se realizan los proyectos señalados al inicio de esta nota.
¿En qué quedamos, estamos en contra, vamos a propiciar la competencia interna de puertos? ¿Qué quiere decir esto? Improvisación, osadía, desprolijidad.
Los privados o no creyeron en el proyecto del PAP, y no se lo dijeron directamente a las autoridades involucradas, o no tienen interés en participar en ese emprendimiento.
Ambas obras, la de granos y la regasificadora, habrían aportado algo, para justificar, lo hasta ahora injustificable.
Lo preocupante es como se gasta el dinero de los contribuyentes, en aventuras y “embalajes” de quienes no tienen noción de lo que planifican.
Algún secretario de larga labia, debería explicar cómo se prevé una guerra de puertos interna.
Marketing, pan y circo, “bocinazos” de grandes proyectos prometidos de dejar andando para próximos Gobiernos.
Lo peor que en otros rubros, hay más de estos “bolazos”.
YEF