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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSi la movida política montada sobre el referéndum realmente estuviera motivada en una ley, como supone la Constitución, lo primero que debieron hacer los promotores es explicarle a la gente qué pasará si se salen con la suya.
En concreto, no los versos.
Porque, justamente en concreto, no se sabe. El verso, siempre simplista es: se derogan tales y cuales artículos.
Pero la realidad no es tan simple. Para empezar, no está determinado si el triunfo del Sí produce la derogación de los artículos impugnados o su anulación.
Ya, si solo fuera lo primero, se abre una lata de gusanos regular: hay decenas de situaciones nacidas al amparo de los tan mentados artículos, que vienen existiendo desde hace ya muchos meses ¿Qué pasa con esa gente? ¿Sorry, pibe y arreglátelas?
Pero eso no es lo peor. Si triunfa la tésis de que el efecto del Sí es la anulación de los artículos, el abacaxí, como dicen los brasileros, será aún peor.
Algunos ejemplos:
¿Qué pasa con las personas que hubiesen sido formalizadas por los delitos (creados en la LUC) de resistencia al arresto o agravio a la autoridad? Si el efecto es de anulación, no solo quedarán libres, sino que, además, tendrán el cachón de reclamar contra el Estado.
¿Y la persona que fue absuelta en virtud de la extensión del criterio de legítima defensa? Si se anula, marchará en cana.
¿Qué pasará con las decisiones tomadas y ejecutadas durante más de un año, por los directores que sustituyeron a los Consejos Descentralizados de la educación pública? Si se entiende que hubo nulidad, aparecerá un gigantesco limbo jurídico, profusamente poblado de reclamos jurídicos cruzados.
¿Y los títulos universitarios y estatutos docentes creados al amparo de la LUC? Si hay nulidad, dejan de ser válidos. Esa gente queda colgada del pincel.
Otro tanto ocurrirá con los contratos de alquiler y con las adopciones, formalizados bajo la LUC, lo que no agota el rosario de potenciales tembladerales jurídicos que ocurrirían de triunfar el Sí.
En suma, si la preocupación es por la Ley, lo primero que debieron hacer quienes dicen querer derogarla por sus efectos, es explicar cuáles serían esos efectos si tienen éxito.
No lo han hecho por la simple razón de que no es eso lo que les interesa. Cuando Fancap inventó el salir a buscar firmas, no tenía resuelto contra qué artículos de la LUC sería y eso le llevó a la izquierda bastante tiempo para decidir. Por la sencilla razón de que lo que buscaban no eran artículos jurídicamente objetables, sino ganchos para atraer a la gente a votar contra el gobierno. Deformaron el instituto constitucional para inventar una elección de medio término. Lo que es inconstitucional y un pésimo precedente.
Hay que hablar de esto.
Ignacio De Posadas