Aprenda a anexar Crimea en 10 pasos rápidos!
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Gane las elecciones de Rusia y póngase al mando de ese país.
II
Recuerde que Ucrania, aunque ya no le pertenezca, en algún punto le pertenece. Recuérdeselo a los demás. Llame al orden al presidente de Ucrania y hágale notar que no puede entrar a la Unión Europea sin su autorización. Si es necesario muéstrele alguna foto de los ucranianos anti-rusos (Viktor Yuschenko puede ser una linda imagen) o mismo los rusos anti-rusos (ahí saque la foto de Litvinenko en la camilla del hospital, peladito y con un chal verde agua a tono), y explíquele cómo después de oponerse a sus deseos quedaron más propensos a ingerir Polonio 210 o dioxina (componente estrella del agente naranja).
III
Ofrézcale un plato de sopa a su invitado el presidente de Ucrania. Uno especialmente preparado para él con una receta de la abuela rusa que trabajaba para la KGB.
IV
Si el presidente de Ucrania rechazó el plato de sopa, volverá a Ucrania y hará lo que tiene que hacer. Si lo bebe, llame a su servicio de inteligencia y comuníquele que hay un problemita para arreglar.
V
Espere a que el presidente de Ucrania le comunique la buena nueva a sus compatriotas (¡no vamos a entrar a la Unión Europea, felicitaciones pueblo!). En caso de que los ucranianos insistan con el capricho de entrar a la Unión Europea y se alcen contra el Presidente pro-ruso, procure darle asilo a ese infeliz que no pudo dominar ni a sus propios coterráneos. No todos en esta vida están capacitados para ser líderes fuertes, mire a Obama si no.
VI
Introduzca su voz en la discusión global “Presidente bien volteado/Presidente mal volteado”. A Europa le parecerá bien volteado, o sea: Revolución Popular; a usted como representante de Rusia le parecerá mal volteado, o sea: Golpe de Estado.
VII
Dígale al inútil ex presidente de Ucrania que cierre la boca, que su momento de dirigir a Ucrania ya pasó, y que usted no piensa pedir su restitución. Aclárele que su objetivo ya es otro (¡¿cómo “cuál”, cómo cuál?! ¡Anexar Crimea!)
VIII
Avíseles a las tropas rusas de Crimea que empiecen a correr a sus pares ucranianos como para el lado de Ucrania, que les avisen con tiempo para que puedan levantar sus petates. Niegue en todo momento que haya tropas rusas en Crimea, diga que es gente que se compra el mismo uniforme, habla ruso y tiene bufandas y gorros del CSKA de Moscú porque serán hinchas, pero claramente no son rusos.
IX
Arme un plebiscito relámpago en Crimea sobre la anexión a Rusia. Con un 97% de aprobación está bien, se entiende el mensaje.
X
Destape el vodka que más le guste y festeje su logro. Usted ha adquirido un territorio, en pleno siglo XXI, sin disparar un solo tiro, sin pagar un rublo y sin que Occidente pueda decir nada. Usted es el macho alfa del mundo. Desde la óptica de la alta academia diplomática histórica internacional, le acaba de refregar el miembro del kremlin por la cara a todo el Orden Occidental, al tiempo que les hacía un baile cosaco y armaba una Matrioska de 100 piezas.
Usted se llama Vladimir Putin y acaba de hacer una jugada maestra en el tablero mundial, que será conocida —de aquí en más— en la geopolítica como: “Crimea es mía y me la anexo cuando quiero”.