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El 20 de marzo es el Día Internacional de la Felicidad, declarado por la ONU. Así como lo leen. Por eso habrán leído o escuchado estos días que salió el “Ranking Mundial de la Felicidad”. Esto del día de la felicidad y su consiguiente ranking es una gilada de las importantes, de las que uno detiene su andar, posa su atención unos 15 o 20 segundos y piensa: “pero qué gansada”. Hay gente que cobra por este tipo de trabajos, gordos que se juntan en Ginebra y les miden la felicidad a los países desde su escritorio, ¿en qué miden la felicidad, en kilos, en watts, en amperes, en butanes? Porque resulta que anduve investigando al respecto (entiéndase: googlié) y el asunto es así: la Asamblea General de la ONU en el 2011 reconoció que la búsqueda de la felicidad es “un objetivo humano fundamental”, y esto fue a petición de Bután. La ONU se presta para cualquier cosa, le falta alquilar el salón de la asamblea para festejar cumpleaños y baby showers nomás. A esta altura es más seria la Fundación Guiness que la ONU. No sé ni por qué lo dejan entrar a Bután en la ONU, deben faltar países con la B, y nadie debe querer ir al lado de Burundi, salvo los butanes que como son felices no les importa; ojalá los arrase un tornado y les vuele todo a la mismísima mierda a los butanes, un 20 de marzo, a ver si siguen festejando el día de la felicidad.
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Pero yo sé que ustedes están esperando el ranking, y los voy a complacer porque me gusta verlos felices. 1º Dinamarca, ¡felicitaciones! Evidentemente superaron el estigma de ser reconocidos hace 400 años como el lugar en el que algo huele mal. 2º Suiza, y después vienen más países nórdicos, rompiendo con el mito químico de que vivir seis meses de noche te tira pa abajo. Completan el top10 las colonias inglesas (¡y nosotros no quisimos serlo, qué idiotas!) y Holanda, que son como alemanes más divertidos y de cachetes más colorados por fumar tanto porro. 14º y 15º caribeños: Costa Rica y Pueltolico. Esos son felices por naturaleza y si no, consiguen esa felicidad por medio del alcohol así tengan que empezar a tomar a las 3 de la tarde. 16º está Alemania (holandeses responsables). 17º está Brasil, que no puede bajar en el ranking aunque quiera, hicieron una manifestación para voltear a Dilma y les salió divertidísima, sus dos íconos de la indignación son un pato inflable gigante y un muñeco de Lula con traje de preso graciosísimo. 18º Bélgica, nuestro hermano hijo de Lord Ponsonby, al que le tocó una casa en un barrio mucho más lindo. 21º México, tienen la ventaja de que los que están infelices pueden atravesar el desierto de noche y meterse a EEUU entre las ruedas de un camión, exportan la infelicidad, digamos, y en el peor de los casos le pegan dos tiros en la frontera y ya no cuenta como infeliz tampoco. Uruguay 29º, insólito, debe estar mal hecho, creo que si sacamos Castillos, la localidad de Rocha esa que parece que tiene el índice más alto de suicidios por m2, nos metemos en el top20. Atrás nuestro viene Malta, que como es sabido te hincha, y nadie puede ser feliz si está hinchado; y Colombia. El colombiano depende del día en que lo encuesten, si lo agarran en la parte ascendente del efecto del ayudín, sale mucho más feliz que si le preguntan al otro día con las secuelas de la virula.
Solo sé dos cosas de la felicidad. La primera es que no existe sin la T4, que es lo que regula la felicidad de mi mujer, y por ende la mía. Cuando mi mujer no toma la T4 tiene más ira y determinación que el Estado Islámico, si en un día sin T4 le ponen el botón rojo adelante para hacer explotar el mundo, no solo lo aprieta, lo hace 3 o 4 veces y putea porque no funciona con la celeridad que ella esperaba. Lo otro que sé es que el opuesto de la felicidad no es la tristeza, lo contrario de la felicidad es la responsabilidad; por eso solo somos felices cuando somos niños.