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    Haciendo boca

    Debe ser diciembre. Odio diciembre. ¿Se los dije? Sí, se los dije, acabo de revisar columnas viejas y hace por lo menos tres diciembres que les vengo diciendo que odio diciembre. Pero llega diciembre y no puedo evitarlo. Diciembre es como las redes morales, o el fúbol: un lugar-momento-espacio en el que todos sacamos nuestra peor versión de nosotros mismos. Es la consagración del desborde, individual y colectivo, la euforia convalidada, en donde las pocas normas de convivencia que venían quedando se evaporan, y todo se vuelve más salvaje; al punto que allá por el 18-20 se empieza a sentir un zumbido finito en el aire como si algo fuera a estallar a la mismísima mierda en cualquier momento y uno empieza a creer que si no finaliza el año y arranca enero y reseteamos, termina en una guerra civil.

    Por eso digo que debe ser diciembre el culpable de la nula comprensión lectora que ostento. Tiene que ser el barullo de diciembre. Hay cosas que no consigo entender, eso es normal; el problema es lo lejos que pasan de mi entendimiento, no es que estoy a punto de entenderlas y se me escapa al final, acá hablamos de incomprensión total, a un nivel joven uruguayo pruebas PISA edición 2012, o autoridad uruguaya de la educación que sale con bombos y trompetas a celebrar el mejor rendimiento de la historia sin haber leído el anexo de la OCDE que explicaba el recálculo necesario y dejaba del mismo tamaño de siempre los resultados. Todos perdimos las pruebas PISA. A ese nivel ando, eso a lo que le llamamos realidad se me presenta tan ajeno como una fórmula matemática o algún otro conocimiento importante de los que gracias a Dios me he mantenido inmune durante mi existencia, sin dejar que esa peste del conocimiento penetre en mi cerebro entrenado especialmente para el viru-viru.

    Trataré de bajar a tierra lo descrito. Ejemplifico: no logro darme cuenta de si nuestro presidente Tabaré Vázquez realmente piensa que él, por su sola voluntad, puede hacer volver a Venezuela al Mercosur, o si lo que piensa es que puede hacerle creer a Maduro que él puede hacer volver a Venezuela al Mercosur por su sola voluntad. Tabaré se mostró públicamente durante las últimas semanas dispuesto a reunirse con Maduro, y algunos pensábamos que lo decía en el mismo sentido en el que la madre Teresa estaba dispuesta a acariciar leprosos o el papa Francisco está dispuesto a lavarles las patas a los marginales del Vaticano una vez al año (¿o los trae de otros lados porque en el Vaticano no hay pobreza? No sé cómo hacen el casting de “el mejor día de tu vida” en el que el Papa le da de comer y le lava los quesos a un desposeído, hermosa iniciativa que apenas presenta un mínimo problema: ¿qué hacemos con el resto de los días de su vida? Lo difícil es sostener la acción en el tiempo, Francisco, una vez lo alimenta y lo baña hasta Donald Trump), o sea: como demostración caritativa impracticable. Ahora empiezo a creer que lo decía en serio. Quiere reunirse con Maduro de verdad y pelear por la presencia de Venezuela en el Mercosur. La estrategia diplomática uruguaya es un misterio. Nos paseamos con un leproso de la mano durante meses, y Nin contándonos divertidísimo que era el único que le atendía el teléfono a la Delcy (la cancillera venezolana) mientras el mundo entero le huía como a una peste, hasta Mujica le soltó la mano públicamente a Maduro; por no mencionar la alarma de Brasil y Laaargentina, que estaban en contra y nosotros como si nada, como si no fueran papá y mamá. Cuando Brasil y Laargentina metieron de vivo a Venezuela, nos opusimos —por un rato—, ahora que lo echan también nos oponemos —por otro rato—. No sé si es por caridad, torpeza, ingenuidad, o para no tener que discutir con los bolches en la interna (esa se la llevo a Nin: nadie quiere discutir con un bolche, menos en diciembre). No hay otro beneficio en nuestra actitud que evitar una declaración ofendida del Plenario del FA y un comunicado del PIT-CNT y la FEUU; lo cual parece poco al lado del precio a pagar, no solo en el plano diplomático con papá y mamá, sino en la opinión pública interna: la persistencia en defender a Venezuela no hace más que insuflar la imaginación colectiva acerca de las cerdadas comerciales que hizo el FA con el Chavismo. Más tiempo sin soltarle la mano a Maduro, más crece el monto de las chanchadas en la imaginación colectiva. Si tuviera que apostar, diría que mayormente fue porque hacemos todo tarde, un clásico nuestro, y se nos hizo tan tarde que ahora no hay otra que pasearse con ese hombre en llamas por el mundo.

    La excusa de lo jurídico por encima de lo político como contracara del axioma mujiquista tampoco es plausible, y acá llego a otro de los paisajes incomprensibles para mi precaria mente: la mujicalización de Tabaré. ¿Solo yo lo noto? ¿Me estoy volviendo loco? Su máxima expresión vino de España, después de la “casi asonada” de la hinchada de Peñarol (así la describió Tabaré, siendo que la definición de asonada son cuatro personas o más haciendo disturbios en espacio público, e incluye ruidos molestos, diciembre es una asonada 24/7). Tabaré se imbuyó de ese consenso social a favor del linchamiento que brotaba del colectivo como bienvenida a diciembre, y se puso a mujiquear como nunca: “Hay que sacarlos del forro y meterlos pa adentro de la chanchita”, Tabaré Vázquez pos-Mujica World Star Tour. Estremecedor. ¿Lo más insólito? ¡Funcionó! El efecto que generó sobre el Poder Judicial fue brutal: a las horas de sus declaraciones mujicalizadas empezaron a procesar gente. Es cierto que empezaron por cinco pelotillas que habían tomado cocacola y se sacaron fotos, pero esas cocacolas estaban manchadas de sangre, y la gente pedía dureza ejemplarizante con los jóvenes idiotas (valga la redundancia), y además eso fue el principio. Después cayeron los CEO de la hinchada de Peñarol, porque un juez se acordó de que tenía unas llamadas grabadas en las que extorsionaban o algo de eso. Altos cargos de uno de los emprendimientos más pujantes y creativos del mundo empresarial uruguayo (valga el oxímoron). El gerente de Recursos Humanos y Pasta Base, gerente de Cuetes (en ambos sentidos: explosivos y droga) y Papel Picado, gerente de Movilidad y Tránsito con Sombrillas y Bombo en la Tribuna Ásterdan, gerente de Ordenamiento Territorial de Banderas y Baños, y gerente de Recaudación Tributaria a los Puestos Expendedores y Comerciantes de Alfajores Vencidos 3x20 o 5x30 de la Ásterdan. Ríanse del “Lava Jato” en Brasil. Si en el Legislativo Tabaré lograra la mitad de la adhesión que consiguió en el Poder Judicial con esa mujiqueada desde el exterior, tendría completamente dominado el panorama político local. Ni hablar si consiguiera en el Codicen una décima parte de lo logrado con el Poder Judicial, ya habría arreglado la educación, estaríamos a la altura de Corea del Sur y no de Corea del Norte.

    El clásico de la garrafa marcó la entrada de diciembre y nuestro final del año, y no pudo ser más beneficioso. Bonomi quedó convencido de que el operativo fue un éxito y evitó una revolución a la que se hubiera conocido históricamente como “La Toma de los Rastrillos”. Los que tienen las manos manchadas de cocacola, que a su vez estaban manchadas de sangre, por suerte fueron presos y la sociedad celebró su castigo. El juez que encarceló a jóvenes por tomar cocacola siente que detuvo la violencia con una medida ejemplarizante. Damiani se sintió una víctima. Y Tabaré se sintió Mujica. Que empiece el 2017.