En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
* Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
¡Hola !
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Entrar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) debería visualizarse por la sociedad uruguaya con un significado análogo al de clasificar a un Mundial de fútbol: es la oportunidad de medirse “con los mejores, jugar a otro deporte”. Pero llegar a esa instancia no tendría que ser un fin, sino un medio para alcanzar propósitos más altos: desarrollar una política de apertura e inserción “inteligente” al mundo, generar un “músculo de negociación y consenso” político y social, así como lograr avances en materia de educación, infraestructura o el gobierno y competitividad de las empresas públicas, dijo a Búsqueda Carlos Loaiza, un especialista en Derecho Tributario y Financiero que ha defendido la idea de que Uruguay se acerque a la OCDE.
¡Registrate gratis o inicia sesión!
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
Lograr la membresía es un objetivo que el ministro de Economía, Danilo Astori, explicitó en julio en Crónicas. “El plan es llegar a ingresar a la OCDE, pero nos ha parecido correcta esta aproximación por etapas sucesivas. Primero, entramos a formar parte de su Centro de Desarrollo, luego de su Comité de Asuntos Fiscales, y así hasta poder ser miembros de la organización. Ese es el camino que estamos procurando seguir”, declaró (Búsqueda Nº 1.980). Otro paso en la misma dirección fue el pedido de ingreso al Comité de Inversiones (Nº 1.985), confirmado esta semana por el subsecretario de Economía, Pablo Ferreri; “Uruguay hará un estudio de su política de promoción de inversiones para ver los aspectos a mejorar para tener los más altos estándares internacionales”, aseguró el lunes 24 en una conferencia de prensa después del Consejo de Ministros.
Loaiza es autor de la investigación Uruguay miembro de la OCDE: Un camino al desarrollo, publicada el año pasado por Pharos, el centro de análisis de la Academia Nacional de Economía. Esa asociación prepara un debate sobre el tema y una disertación de Marcelo Scaglione, subsecretario del Ministerio de Hacienda de Argentina y quien conduce el intento de ese país de ingresar a la OCDE.
Para Loaiza, es positivo que la administración de Tabaré Vázquez tenga la aspiración de llevar a Uruguay a esa organización con sede en París que promueve políticas y prácticas a favor del desarrollo de sus miembros. Pero “es muy difícil”, aunque no imposible.
“Uruguay tuvo un momento privilegiado para ser invitado a sumarse como miembro apenas después de iniciar su proceso de convergencia a los estándares tributarios internacionales, que fue muy acelerado y riguroso. En ese momento podría haber propuesto: ‘Acepto estas nuevas exigencias, adopto este giro para evitar las penalizaciones internacionales, pero también quiero ser parte de un proceso integral para mejorar mis políticas públicas; evito el garrote, pero persigo la zanahoria’. Así lo hizo Costa Rica, y tomó nuestro lugar desde un punto de vista simbólico, porque el atractivo de un país pequeño para la organización existe en ventanas muy precisas de oportunidad, por ejemplo, si nuestros grandes vecinos son erráticos respecto del orden mundial, como en cierta forma lo eran”, reflexionó.
La OCDE “no tiene vocación universal, como las Naciones Unidas; no pretende tener un número indefinido de miembros”, explicó el abogado. Según dijo, informalmente se sabe que aspira a contar con un máximo de 50 miembros. Hoy son 37, a la vez que seis países están en proceso de incorporación. Otras cuatro plazas se encuentran reservadas, en teoría, para países que ya tienen una relación privilegiada con la institución. Los cupos que quedan son, entonces, “muy pocos, apenas tres”, evaluó.
Y que existan estos cupos no quiere decir que sea fácil tomarlos. “No olvidemos que la OCDE siempre busca mantener un equilibrio geográfico entre sus miembros, y que ya varios latinoamericanos lograron ingresar, como México, Chile y más recientemente Colombia, que Costa Rica está en proceso, o que quieren ser invitados, como Brasil, Argentina y Perú. No es fácil que la OCDE esté abierta a un ingreso casi integral de Sudamérica”.
“También es cierto que así como Costa Rica tomó el lugar de Uruguay en su día, Colombia tomó el de Argentina, en términos simbólicos. Y Argentina, que empezó con apenas seis apoyos de los 37 países para ser invitado, hoy ha logrado el respaldo unánime de los miembros y se encamina, sin dudas, a ser uno de los invitados en la próxima ronda. Uruguay tiene una ventana de oportunidad, luego de la próxima invitación a nuevos miembros, cuyos procesos van a tomar no menos de cinco años, pero debe saber aprovecharla”, opinó Loaiza.
Razonó que así como la institución no pretende ser un club con una membresía muy amplia, tampoco quiere perder representatividad en la economía mundial. “La distancia de China y su peso en el globo le preocupa en lo externo. En ese sentido, Latinoamérica puede ser muy relevante para Estados Unidos, Europa y los países asiáticos ya miembros, por su atractivo para China, como un complemento y un contrapeso. Eso podría darle a Uruguay relevancia en términos geopolíticos, y quebrar las restricciones del esquema de equilibrios geográficos”.
Plan y estrategia.
En cualquier caso, más allá “de todos los buenos movimientos que viene haciendo a impulso de la cartera de Economía y Relaciones Exteriores”, para Loaiza el gobierno debería “dar pasos más decididos” en el camino de acercamiento a la OCDE. Para él, ello supone, en primer lugar, elaborar un “Plan País”, inspirado en experiencias que actualmente están promoviendo Argentina o Perú, que contemple resolver los “cuellos de botella para el desarrollo” que enfrenta Uruguay. Dicho plan tendría que llevarse a cabo “de manera coordinada pero sin ponerle condiciones a la organización, como gesto de buena fe, y debe acompañarse de una labor diplomática inteligente y eficaz con los países miembros y sus cámaras empresariales e instituciones. Esto será además una gran oportunidad de generar consensos a nivel político, empresarial y social”.
Además, según Loaiza, el gobierno y la oposición tendrían que “comenzar a construir los consensos en torno a políticas cruciales para el desarrollo del país sin mezquindad, y deben hacerlo abriendo la puerta al sector privado y a los sindicatos, para que comprendan y se involucren. Sin todos ellos, será imposible lograrlo”.
Después —añadió— la estrategia debería proseguir con una “persuasión de nicho en sectores clave, para, una vez que el proyecto avanza con pie firme, masificarlo. En ese momento, la sociedad debe entender que para un país como Uruguay, entrar a la organización es como clasificar al Mundial de fútbol, es medirse con los mejores, jugar a otro deporte. Aunque no lleguemos, aunque no nos inviten a ser miembros —y tenemos que aspirar a lograrlo, por supuesto–, habrá valido la pena emprender el camino, hacer el esfuerzo”.