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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáSe conoció el resultado al llamado para directores de hospitales de ASSE. Objetivamente se puede afirmar que el resultado general quedó lejos del objetivo buscado. Se logró seleccionar seis directores; tres para el Hospital Pereira Rossell (mujeres y niños) y para Salto, Rocha y San José. No se consiguió para 10, en los Hospitales de Artigas, Chuy, Dolores, Durazno, Maldonado, San Carlos, Cerro Largo, Rivera, Rosario y Soriano (ningún postulante logró el puntaje mínimo requerido). Queremos creer que lo que hemos leído sobre que ASSE evalúa como positivo el resultado, dadas las condiciones “superexigentes” del llamado, es un error involuntario del comunicador. ¿O es que también vamos a adoptar el “pase social” en la salud?
Con ánimo crítico positivo y propositivo entendemos que se cometieron algunos errores estratégicos, que derivan de carencias conceptuales que venimos arrastrando hace décadas; son de índole cultural, y pueden sintetizarse en la dificultad que tenemos para superar la mentalidad chacarera, de cotos cerrados. No sistematizamos, no sabemos sistematizar. En salud, en educación, en seguridad, en producción, etc.
El llamado se restringió al coto cerrado de los funcionarios de ASSE, excluyendo a los que pudieran tener capacitación y/o experticia en el área del mutualismo u otras. ¿Cómo se explica esta limitante cuando supuestamente hay un Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS)? Pudiera ser invocando que es porque se conoce el terreno y la cultura de ASSE. De ser esta una explicación, lejos está de ser racional y objetivamente defendible, salvo que se piense, o se quiera hacer creer que: 1) la mayoría de los hospitales de ASSE funcionan bien; 2) que la cultura imperante en ASSE, y su modelo en todo el territorio, es el deseable y se ajusta a los objetivos sanitarios; 3) que pareciera que no hace falta innovar, generar nuevas visiones —por ejemplo, permitiendo concursar a gente capacitada, pero no funcionarios, de ASSE— que bien podría aportar para cambiar vicios arraigados. Consciente o inconscientemente se tiende a apoyar el statu quo; craso error.
Sabemos, y nos congratulamos, que hay hospitales de ASSE que funcionan muy bien, pero son la excepción. Pocas golondrinas no hacen verano. Si realmente se piensa y se quiere avanzar hacia un efectivo SNIS, hay que cambiar la pisada. Porque lejos está de a) funcionar efectivamente como un “sistema”, b) cubrir —en los hechos y no el papel— equitativamente el territorio nacional, c) lo de “integrado” es, en el balance, una columna en rojo, y d) lo de “salud” tiene demasiados ítems en el debe, y no es cuestión de decir, explicar y/o justificar que “se está haciendo”, en gerundio, sin cronograma conocido y monitoreos adecuados. Por ejemplo, en: a) las cesáreas, b) el programa de detección del cáncer de mama y c) el cierre —¡dentro de ocho años!— de las Colonias de Alienados Bernardo Etchepare y Santín Carlos Rossi.
Por si hay dudas, en el 2015 el MSP definió, como una de las 15 prioridades para el quinquenio, bajar el porcentaje de cesáreas innecesarias. Se partió de una línea base de un 44% del total de cesáreas en relación con los nacimientos en el país en 2014, y se estableció que para el 2020 sería de 34%. Hoy superan el 54%.
Vamos a entendernos, la solución se basa en algo tan simple como lo que determinó el éxito en la batalla contra fumar tabaco; consiste en: 1) objetivo claro y compartible, 2) firme voluntad, 3) férrea determinación y 4) estricta ejecución en la limitación de los excesos.
Sobre el programa de detección del cáncer de mama, estamos en deuda, y se paga con los resultados que se obtienen: las tasas de mortalidad no se mueven. Y no es el caso de inventar explicaciones, que se transforman en justificaciones; sí es el caso del riguroso análisis metodológico científico y estadístico, y su aplicación monitoreada, controlada y evaluada. Si no se hace lo que se debe hacer, seguiremos con los mismos fracasos.
En relación con el cierre propuesto de las Colonias Etchepare y Santín Carlos Rossi se podría escribir una novela de terror, una sátira del absurdo o una ópera bufa sobre lo grotesco. Haber llegado a la desvergonzada claudicación de los parlamentarios que propusieron, y aprobaron por unanimidad, el plazo de ocho años, es solo parte del desvarío nacional. Podría ser atenuado por el directorio de ASSE si, al menos, elaborara un proyecto con cronograma y presupuesto para recorrer el plazo de 8 años. Es más, se puede hacer en menos de 3 años si se aplicara el “sistema del tabaco”. Se puede conversar.
Al Directorio de ASSE le queda poco tiempo y le resta algo de crédito. Mala cosa sería no aprovecharlos y que no reviera lo actuado y reaccionara ante las insuficiencias, carencias y falencias que tiene que enfrentar. Queremos confiar en que rectificará sus yerros; es posible.
Gonzalo Pou