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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEn el año 2008 fue creado el Instituto Nacional de Cooperativismo (Inacoop), mediante la Ley 18.407, Ley General de Cooperativas. Sus cometidos son “impulsar procesos asociativos, integradores y participativos entre las cooperativas...” así como “impulsar la formación para la gestión socioempresarial, fomentando la enseñanza del cooperativismo”.
Para su gestión cuenta con tres fuentes de ingresos: el Fondo de Promoción y Educación (Fomcoop), el Fondo Rotatorio Especial (Frecoop) y el Fondo de Desarrollo (Fondes). Los dos primeros reciben aportes mixtos (Estado y cooperativas), mientras el Fondes se sustenta exclusivamente con fondos públicos.
En el programa Así Nos Va de Radio Carve del pasado martes 6, fue entrevistado el señor Martín Fernández, presidente del Inacoop, en razón de que el instituto es uno de los 12 organismos donde —de acuerdo a lo dispuesto por el Poder Ejecutivo— se realizaron auditorías, las que serán dadas a conocer próximamente. El señor Martín Fernández adelantó que en el informe de auditoría correspondiente a Inacoop se señala que hay “debilidades” en los controles que realizó la administración de los fondos que “afectan la eficacia y eficiencia de la gestión”.
En el curso de la entrevista, si bien Fernández no calificó algunos hechos del funcionamiento, particularmente los relacionados con liberación de fondos en el período del expresidente Mujica, surge, con total claridad, que se otorgaron préstamos, sin mayor estudio de factibilidad del emprendimiento, apoyo gerencial, control del gasto o inversión y la exigencia de garantías reales, sino, aunque “usted no lo crea”, basado en la “promesa de garantías”, que obviamente, nunca aparecieron.
En ese sentido, son emblemáticos los contratos con Venezuela, de las cooperativas Funsa y Conaprole. La primera basó toda su producción de neumáticos en las posibles colocaciones en ese mercado, generándose una deuda de 3,5 millones de dólares que afecta a 80 trabajadores y la segunda —Conaprole— realizó exportaciones por 30 millones de dólares que tampoco fueron pagos, que afecta a miles de pequeños productores. Los contratos para esas exportaciones prevén que, en caso de litigio con el comprador, este debe sustanciarse en ese país.
Las dificultades para la transferencia de divisas por la situación interna de Venezuela y la manifestación de voluntad de pago por los importadores llevaron a que se propusiera una “ruta” para hacerlo, pero no hubo respuesta. En esta coyuntura —de poco probable cobro de su exportación— Funsa debería reperfilar su producción orientada a otros mercados, en especial el interno, pero dada su situación económica y laboral no se vislumbra una solución viable.
En los hechos, basado en la “velita al socialismo” que promovió Mujica, Fondes otorgó créditos sin ton ni son, hasta el año 2015. El resultado fue que se debió pasar a pérdidas 65 millones de dólares por créditos que resultaron incobrables, a Alas U 15 millones, Invidrio (que no es cooperativa sino asociación civil) 14 millones y otros como CTC (Cerámicas), Urutransfor, Presur (Colonia), Paylana, etcétera.
Lo realmente grave y hasta demostrativo de una administración “alegre” e irresponsable de los fondos es que los préstamos hasta el año 2015 se otorgaban sin garantía, con una “promesa de garantía”. Si bien los directores de las cooperativas son responsables con sus bienes por las deudas contraídas, esos bienes suelen ser inexistentes o no ejecutables.
Estos 65 millones de dólares perdidos, a los que se sumarán otros tantos de empresas privadas exportadoras a Venezuela, como el laboratorio Libra —que sí lo hizo al gobierno de ese país, así como otras cooperativas a las que se les liberaron fondos basados en ideologías, con calurosa intervención del PIT-CNT, a través sus directivos Marcelo Abdala y Fernando Pereira— nos llevan a la conclusión de una administración de fondos públicos basada no solo en la irresponsabilidad, sino, principalmente, en saberse impunes en razón de que se seguirían sucediendo gobiernos compañeros con la total seguridad de que “entre bomberos no nos pisamos la manguera”.
Jorge Ciasullo
CI 793.978-7