Sobre las 20 horas, luego de terminar su jornada de trabajo y estudio, un par de jóvenes entran al supermercado del barrio para hacer sus compras de todos los días.
Sobre las 20 horas, luego de terminar su jornada de trabajo y estudio, un par de jóvenes entran al supermercado del barrio para hacer sus compras de todos los días.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMinutos después salen y a la media cuadra uno toma la botella de refresco y suelta la bolsa de nailon; lo mismo hace el otro con su compra y continúan su camino sin percatarse del destino que tendrán las bolsas que dejaron caer.
Ninguno imagina que después de sobrevolar varias calles terminarán en alguna alcantarilla de Montevideo.
Para el director de Desarrollo Ambiental de la Intendencia de Montevideo (IM), Juan Canessa, esas escenas cotidianas muestra los principales problemas que le generan las bolsas de nailon a la ciudad: “contaminación visual” y “obstrucción del alcantarillado”.
Es por esto que, según relató Canessa a Búsqueda, la comuna busca la “prohibición de las bolsas de nylon o al menos la regulación y el cobro de bolsas de otro material que se entreguen”.
“El problema no es que la bolsa no sea reciclable, el problema es que mientras no entre en ese circuito, la cantidad de bolsas en el aire es enorme, generando contaminación visual, y por otro lado es uno de los elementos de obstrucción cuando cae al alcantarillado”, explicó.
En reuniones mantenidas la semana pasada, las autoridades de las principales cadenas de supermercados le manifestaron a la IM que están de acuerdo y dispuestas a implementar la medida, por lo que su aplicación “sería fácil”.
El vicepresidente honorario de Cambadu, Daniel Fernández, dijo a Búsqueda que “apoya la medida” pero entiende que es “superflua” y aseguró que tiene que “existir supresión o que se pague” por la bolsa de nailon a un alto costo para que funcione.
Según Canessa, “la IM no tiene potestad legal” para aplicar esas medidas, sino que es el “gobierno nacional quien debe exigirlo” a través del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (Mvotma).
Mientras eso no ocurre, la comuna lanzará, en acuerdo con las empresas, dos programas para enfrentar “el problema de la enorme” cantidad de bolsas de nailon que hay en el mercado —unos 1.400 millones, según el primer estudio realizado por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama) en 2008.
Se intercambiará con los clientes una bolsa reutilizable por 20 de nylon, con las que se “hará reciclado”, y se entregarán cupones entre las personas que no se lleven bolsas para participar en sorteos que se desarrollarán en los supermercados.
Con los envases no retornables “pasa lo mismo, hay problemas de mugre y obstrucción de alcantarillas”, sostuvo Canessa.
Para solucionar este problema existe desde 2004 la ley de envases no retornables. La normativa, reglamentada en 2007, obliga a las empresas a presentar un plan de gestión que cumpla con la “reducción, retornabilidad, reciclado y valoración, en los porcentajes y plazos que se establezcan”.
Para el director de la Intendencia la normativa “es insuficiente”, porque se “debe hacer realmente responsable al generador hasta el final del proceso”, ya que “para la ciudad y su complejidad hay más costos asociados que no están presentes en la ley”.
En 2012 Montevideo aprobó su Plan de Gestión departamental y actualmente trabaja en conjunto con el Mvotma para implementarlo.
Según el jerarca, se está avanzando en definir la ubicación de las cuatro plantas de clasificación que existirán y, simultáneamente, se inició el proceso de selección del personal de clasificadores.
Canessa afirmó que “lo ideal” sería quitar los envases no retornables, pero reconoció que “es casi imposible” porque “para una ciudad de mediano tamaño para arriba este es un problema permanente”.
“Nosotros creemos que la idea del no retornable no debe existir más. No quiere decir que todos los envases se pueden usar, porque no es así, pero la idea del descartable no debe estar”, concluyó.