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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl oficialismo se encuentra en un dilema muy serio, quiere renovarse en el poder por cinco años más (o muchos más aún) habiendo tenido en el último lustro una gestión inadecuada. Y se le hace difícil porque una gran masa de ciudadanos no cree su discurso, desconfía de sus promesas, ya no se asusta con el “cuco” y escucha comentarios muy desafortunados de sus principales dirigentes.
Empezamos por las barricadas, seguimos con oligarquía o pueblo, conservadurismo o progresismo, derecha o izquierda y la frase de la semana del presidente del FA donde tilda a Lacalle Pou, Talvi y Manini Ríos de “conservadores, neoliberales y reaccionarios”, todos en la misma bolsa. Entrevistado por el diario La República, Javier Miranda se vendó los ojos y apretó la metralleta dando un giro de 360 grados y derribando todo opositor que se pusiera de frente o, mejor dicho, contra el Frente. Calificó a la posible coalición futura opositora de “oportunistas” pero oportunistas en forma despectiva, ya que es muy cierto que están dadas las condiciones solo para gobernar en coalición, sin mayorías propias, y es la oportunidad para que varios partidos se sienten a dialogar y busquen políticas conjuntas que nos saquen del hoyo donde estamos. Miranda está convencido, y está bien que él lo esté, de que la única salvación del Uruguay es el Frente Amplio; solo esa fuerza política atiende a la ciudadanía, solo ellos tienen políticas sociales, de educación, de seguridad, de salud, agenda de derechos y todo lo que suena muy lindo y escasea hoy en día. Los demás no existen, solamente quieren el poder por el poder, convertirnos a todos en esclavos del capitalismo manejado por empresarios despreciables, sin escrúpulos, sin Consejos de Salarios y con reducción de ingresos, sin asistencia de ningún tipo, todos a la deriva con el yugo puesto.
¡Miranda, cómo minimizas la inteligencia de tu pueblo! Si hasta habló de la salvación del Banco Pan de Azúcar, pero se “olvidó” de que con sus ideólogos tuvimos que salvar Ancap (bastante más plata), fundirnos con Pluna no una sino dos veces, regalar un proyecto de regasificadora, tirar US$ 90 millones de Antel a “la arena” y arrodillarnos para conseguir que una megaempresa extranjera traiga sus inversiones. ¿Es acaso esto “progresismo” o incapacidad de gestión? Un candidato propuso dentro de las medidas de seguridad custodiar al agresor en violencia doméstica. Miranda dijo “que era un irresponsable” quien hacía esa propuesta, no considera ninguna medida diferente a las que hay hoy y con las cuales se han disparado los femicidios. Y así podríamos dar más ejemplos de cómo se expresa Javier Miranda, que ellos no son los K y Macri es el neoliberalismo similar a los 80 y 90, que Lacalle Pou y Talvi festejaron el triunfo de Macri y ahora se desmarcan, pero nada dice acercan de que él festejó el triunfo de Chávez y Maduro sin desmarcarse.
La conclusión es que el camino elegido por el presidente del FA en campaña es utilizar el verbo descalificar en todos sus tiempos de conjugación. Lo que dicen los demás son disparates, todo lo que se propone desde la oposición nos lleva al pasado, “es conservadurismo, neoliberal y reaccionario”, el único progresismo que existe es del Frente Amplio. Nos invita a un Estado paternalista que funcione para custodiar al individuo, que el sueño de todo uruguayo sea un empleo público de seis horas, bien pago e inamovible. Lo que no nos dice es cómo seguiremos los demás uruguayos bancando ese Estado, nos dice que se molesta cuando solamente se habla de déficit fiscal, le llama “receta Zerbino”, y de las propuestas del Frente se desprende que seguirá en aumento. Cuando se habla de austeridad, responde: “Esa receta ya la conocemos”, también es de Zerbino. Quizá la conozca Miranda, pero que poco se ha aplicado en los últimos quince años.
Para el oficialismo resulta difícil hacer campaña promoviendo profundizar lo hecho hasta ahora pues hay mucho mal hecho y hay mucho sin hacer y como tampoco conocen la humildad, más bien se encuentran muy cerca de la soberbia, no reconocen errores. Sería una campaña más sencilla decir, por ejemplo, en educación quisimos hacer esto y nos salió mal, ahora vamos a hacer esto otro y esto otro y evaluar constantemente para no equivocarnos otra vez. Y así recorrer la agenda y proponer ideas nuevas pero nuevas de verdad. Tener un rumbo de gobierno real y posible, no como hasta ahora, en donde el programa del FA debería llevar como título Programa de las buenas intenciones.
Todos los dirigentes de primera y segunda línea se encontraban armando sus listas, cruzando nombres para un lado y para el otro, siendo oportunistas, diría Miranda, buscando cada vez mayor cantidad de números pues están todos utilizados, subiendo al podio a algunos como Amado y bajando a otros como Gucci, trayendo al ruedo a Gustavo Leal para ver si dejamos de exportar cocaína y restaurando a viejos/as políticos/as que se niegan a jubilarse, quieren seguir comiendo del derrame de la torta, la cual Miranda atribuye a los neoliberales en su entrevista. Tan liberales como las dos potencias mundiales del comunismo, Rusia y China, hoy más capitalistas que nunca.
Políticas sociales, sí; clientelismo, no. Consejo de Salarios, sí, pero con más puestos de trabajo. Estado, sí, austeridad del Estado también y por favor busquen “motivación”, la gente necesita motivación para desarrollarse como individuos, para que nos desarrollemos como sociedad y, aunque a Miranda no le guste, volver a ser el Uruguay que fuimos.
Sergio Barrenechea Grimaldi