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    Juegos de cuarentena

    No es broma

    El confinamiento no es changa, y sobrellevarlo tiene sus bemoles.

    Más allá de las lecturas, el teletrabajo, las (cada vez más frecuentes) “reuniones” en Zoom por razones de trabajo o de contactos familiares, la gimnasia para evitar el herrumbre de las articulaciones, el paso cotidiano por la (odiosa) balanza y la contestación y reenvío de los cientos de guasapes alusivos al virus, algunos graciosos, otros tremendistas, otros pretendidamente instructivos, también ha aparecido otra pandemia: la de los juegos de cuarentena.

    ¿Cuántos patos ves en esta imagen? Cuenta los gatitos, si llegas a siete no has encontrado aún el más escondido. Multiplica 3 x 9, réstale 1, multiplícalo ahora por el año de tu nacimiento, divide ahora por la fecha de tu nacimiento, si te da menos de 347 está equivocado, inténtalo otra vez. Busca en esta larga frase el nombre de al menos ocho países. ¡Verás que los encuentras!

    ¡Por favor!

    Admito que hay algunos más sofisticados, y se los describo dejando para el final el que elegí yo para pasar el rato.

    Hay uno que se llama embócale al Día de la Madre. Consiste en anotar en una hojita la fecha que los comerciantes han elegido para celebrar ese esperado día con reconfortantes ventas. Pon la hojita en la mesa de luz. Al despertarte al día siguiente, escucha la radio a ver si coincide con el que anotaste. Yo ya lo hice siete veces, y le erré todas, pero prueben, es divertido.

    Hay otro más complicado, pero te mueve las neuronas. Consiste en saber de cuántas nacionalidades son los tripulantes del Greg Mortimer, pero combinándolas con los que están contagiados con el virus y con los que dieron negativo. Por ejemplo, guatemalteco contagiado, ucraniano sano, colombiano sano, filipino contagiado, y así. Después hay que llamar por teléfono a los hoteles en los que están internados los tripulantes y preguntarle a la recepcionista: ¿tiene algún sudcoreano con el virus? No, señor, el sudcoreano dio negativo, el que tiene el virus es un nicaragüense, y así. Es complicado, pero como el tiempo sobra, se puede ir mapeando en una planilla.

    Uno más sencillo es agarrar un diario, seleccionar las 16 hojas dedicadas al tema del Covid-19 y, antes de leerlas, anotar en una hojita la cantidad de veces que aparece la palabra “protocolo”. Puede oscilar entre 2.500 y 4.000. Después hay que contarlas y ver si las que anotamos se acercan a la cantidad que reflejan las imaginativas páginas de nuestra prensa. Cansa un poco los ojos, pero está bueno.

    Uno muy entretenido, de resultado aún desconocido (eso es lo que lo hace emocionante), es el que se llama busca a Marina. Consiste en anotar una serie de posibilidades acerca de dónde está Marina Arismendi. Se pueden anotar hasta cinco diferentes, y luego hay que esperar hasta que aparezca, cosa que va siendo cada vez más difícil. Por ejemplo, se pone en la planilla “está en La Habana en la misma clínica que estuvo Florencia Kirchner, tratándose de una extraña dolencia llamada midesitis”, o “descansa en un koljós soviético ubicado en el museo de la URSS montado por Putin en Siberia”, o “se la vio cazando oenegés (una especie autóctona que no corre peligro de extinción) en los bosques de Artigas”.

    Otro de incógnita y agudeza mental consiste en tratar de adivinar la cantidad de veces que el Tribunal de Cuentas hizo observaciones a los gastos del Mides en 2019. La gracia consiste en embocar la cifra exacta, fácilmente comprobable en la página web del TDC, pero si usted no lo sabe y pone “entre 480 y 500”, ya es un resultado aceptable.

    El Mides da para muchos juegos, y si no pregúntenle a Bartol y a Martinelli. Hay otro que consiste en adivinar los nombres de las ONG que defraudaban al ministerio quedándose con la guita de los alquileres, los que después pagaba mansamente el MVOTMA para que nadie se diera cuenta de la joda. Son como 15, a pesar de que Ana Heladera dice que “no, que no hay ninguna, pero sí, a ver, creo que eran tres, pero no, nosotros le pasamos la cifra, claro, no hicimos la denuncia, pero, sí, la hicimos, pero, a ver, si tengo que ir al juez me saco el maquillaje, los fueros, nosotras no dijimos, pero, sí, informamos, a ver, creo que no”. Le doy unas pistas. Se llaman, por ejemplo, Paladines del Progresismo del Siglo XXI; Luchadores por la Justicia Social, Arriba los que Truchan; Abajo la Conspiración Neoliberal, Arriba la Irregularidad Fiscal, y nombretes por el estilo.

    Ya yendo directo a la pandemia, hay un jueguito sencillo que consiste en escribir correctamente en una hoja el nombre completo del director general de la OMS, que se llama Tedros Adhanon Ghebreyesus, pero no vale copiarlo de acá, hay que escribirlo sin mirar. Se aceptan hasta ocho faltas de ortografía etíope.

    El que yo estoy jugando es más complicado: consiste en especular acerca de dónde se originó el coronavirus y esperar hasta que se sepa en verdad cuál es la respuesta.

    La facilonga es decir que allá en la China un murciélago mordió a un bicho asqueroso, un mamífero con escamas que se llama pangolín, y le contagió el virus, que un chino de Wuhan se comió a las brasas unos lomos de pangolín y se infectó, y el resto de la historia es harto conocida. Después está la tesis de Trump, que dice que los chinos inventaron el virus en un laboratorio para atacar a los occidentales y que lo mandaron a los EE.UU. metido en los celulares y las computadoras que vienen de allá, y la de Xi-Jinping, que dice retruco y afirma que los inventores fueron los gringos, en un laboratorio que tienen en Taiwán, y se lo mandaron a China en un dron, y también la de los franceses, que dice que apareció en un pan marsellés amasado por un inmigrante chino en la Costa Azul, y la de los iraníes, que dice que se los mandó Trump en un frasquito que los inspectores de reactores nucleares de la OTAN derramaron en una taza de té que estaba tomando un ayatollah en un café de Bagdad.

    Vaya uno a saber.

    Lo que es cierto es que el más apasionante de los juegos es el de mantenerse sanito y en cuarentena, esperando el resultado de las auditorías. Ese juego recién empieza, y su resultado vale la pena esperarlo en buena salud. Va a ser muy disfrutable.

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