5. La mordida ¿Hábito? ¿Vicio? ¿Capricho? ¿Autocompulsión? Algunos niños, desde chiquitos, al verse impedidos de cumplir sus deseos, muerden y, si no son reprendidos, es decir, corregidos y educados, persisten en esa práctica. El mordisco en el partido con Italia llevó a que por Internet se reprodujeran también los dos anteriores, el primero en Holanda —parecido al actual—; en el segundo, en Inglaterra, ante la interposición del contrario, lo mordió en el brazo, por lo que se le suspendió 10 partidos. En el actual, al no poder superar la oposición de Chiellini, saltó y pegó el tarascón en el hombro. El contrario, al sentirse mordido, gira e interpone su brazo izquierdo para separar al agresor, quien se lleva las manos a sus dientes y se tira aparatosamente, simulando haber recibido un codazo. También se tira Chiellini, tomándose el hombro mordido con su mano derecha, Interrumpido el juego, el jugador italiano mostró la marca de los dientes bajando el escote de su camisa —que un jugador uruguayo se apresuró a subir— y como ninguno de los jueces había advertido el hecho antideportivo, se reanudó el juego con un simple tiro libre.
6. La reacción mundial. Terminado el partido las cadenas de televisión y sitios de Internet multiplicaban la reproducción de la incidencia, desde las más variadas posiciones, entre las cuales una en cámara lenta mostraba a Suárez intentando superar a Chiellini, primero por la izquierda, después por la derecha, volviendo sobre la izquierda para saltar y descargar allí el mordisco en el hombro. Es lógico pensar que esas tomas no se vieron en el vestuario uruguayo.
7. Segundo error: se suma la mentira: “Nunca admitió el mordiscón, ni siquiera a sus compañeros ni cuerpo técnico. Con esa confesión del delantero los Dres. Balbi y Barrera tuvieron que armar su defensa”. (“Ovación”, 6/7/14, pág. 4).
8. El expediente de FIFA. La Comisión Disciplinaria de la FIFA abrió un expediente, conforme a su competencia otorgada por el Código Disciplinario (“sancionar las faltas que no hubiesen advertido los oficiales del partido”). En ese expediente, en forma previa a la sanción, hubo una etapa de defensa en la que el jugador habría presentado una carta diciendo que tropezó en la carrera y pegó con su rostro contra el hombro de Chiellini y que éste reaccionó con un codazo, y que “en ningún caso ocurrió lo que se describe como morder o querer morder”. (CF. Búsqueda, 10/7, carta H. Machin, pág. 45). Los abogados habrían formulado la defensa sobre dicha base, desconociendo el hecho, agregando material fotográfico extraído de sitios de Internet y solicitando informes forenses tendientes a demostrar que Chiellini ya había sido mordido en ese lugar y que el jugador sufría la persecución de un sector de prensa de un país eliminado… (Cf. Búsqueda, 10/7/14, pág. 43, P. Galain Palermo). Sin conocer los detalles, parece lógico suponer que en esa defensa influyó la perentoriedad del plazo para la defensa y el intento de postergar la sanción hasta después del partido que se jugaría contra Colombia dos días después.
9. El fallo. La Comisión Disciplinaria de FIFA (que integran 14 miembros, de los cuales el presidente y el vice, por lo menos, deben tener formación jurídica, según hemos leído) dictó sentencia, rechazó la prueba presentada y aplicó la rigurosa sanción de todos conocida.
10. Sujeción a las normas. Toda persona, física o jurídica, que acepte integrar cualquier asociación, está obligada a cumplir sus reglamentos. La FIFA tiene los suyos, aceptados por más de 200 Asociaciones afiliadas, una de las cuales la AUF.
11. Perjudicados y beneficiados. Los perjudicados fueron muchos y de diferente manera, algunos de modo directo e irreversible, como los integrantes del plantel y el cuerpo técnico, que con mayor experiencia y madurez se habían preparado para superar la actuación de 2010 en Sudáfrica, y se tenían plena fe para lograrlo.
(No considero irreversible el perjuicio económico que la suspensión pueda ocasionar a Suárez, porque no le ha impedido el pase al Barcelona, ni el nuevo contrato). Con referencia a la multa considero como un imperativo ético decir que me parece absolutamente increíble la propuesta de hacer una colecta para pagársela (premio absurdo a la reincidencia en una falta antideportiva, que esta vez nos sacó de la Copa). De los beneficiados cito a Colombia, que gracias a la suspensión de Suárez y el trauma que ella causó en el plantel, tuvo más comodidad para eliminarnos en octavos de final y pasar a cuartos, para enfrentar a Brasil. Creo firmemente que de no mediar la actitud de Suárez hubiéramos pasado a semifinales. En este rubro, aunque no pueda llamarse beneficiado, cabe mencionar a alguien que sacó provecho de la situación, con su clara percepción de que el sentir popular estaba “a muerte” con Suárez, no tuvo pereza en ir al aeropuerto dos veces, para apoyar públicamente al transgresor, congraciándose con la gran mayoría de la afición que idolatra al jugador, y asombrando nuevamente al mundo, esta vez con una bien estudiada referencia a las autoridades de FIFA, no académica, sino contraria a su pública premisa del 1º de marzo de 2010 de “educación, educación y más educación”.
12. El culpable del fallo. Luis Suárez, nuestra máxima estrella futbolística, es el único causante, culpable y responsable del fallo, porque fue al autor voluntario y exclusivo de la falta antideportiva (tercera en su legajo internacional).
Así lo entendió el único sobreviviente de Maracaná, Alcides Gigghia enseguida del partido, diciendo que no entendía “a este muchacho” y a su actitud compulsiva. Comparto lo dicho por un lector de Búsqueda (p. 44 de 3/7/14): “Cada uno tiene que ser responsable de sus actos. La FIFA no es santa, pero la clemencia no se puede prodigar. Suárez dice “no sé por qué lo hago”. Eso es muy ambiguo, es como justificar su locura, su desajuste espiritual indudable pero vamos, de esto hay que hacerse responsable. Más allá o más acá de lo que sienta, él pertenece a un equipo y no sólo se jode él, jode al resto”.
Sin embargo, estimulado por gran parte de periodistas y algunos hombres con títulos jurídicos, el clamor popular logró transformar a Suárez en víctima cuando había sido el victimario.
13. El chivo expiatorio: la FIFA. Fueron legión los que pusieron todas las culpas de la suspensión de Suárez y de nuestra eliminación de la Copa sobre la FIFA, pensando que con ello la “matarían”, permitiendo que Luis quedara limpio y puro. Se llegó al colmo de la idolatría al montar una pantalla gigante frente a su casa para que un millar de personas lo vivaran mientras veían cómo Colombia nos eliminaba de la Copa.
14. La irritación del Tribunal. En “Economía & Mercado” (“El País”, 7/7/14, p. 15) un conocido abogado escribió sobre el tema en su columna de “Comentarios Legales”: “…La Comisión se irritó con Suárez y dictó un fallo tan desproporcionado e irracional como la conducta que pretendía castigar”. También dijo que las normas materiales y procesales del Código de FIFA deben aplicarse siguiendo los principios generales del Derecho Sancionatorio.
15. Explicación del enojo. No tuve acceso al fallo, pero es lógico suponer cosas como estas: a) Que los jueces, que tenían a la vista cientos de tomas que probaban en detalle el mordisco, hayan considerado la defensa ensayada como un engaño (lo que se llama chicana). b) que hayan tenido en cuenta que no hubo atenuantes, porque el imputado negó el hecho, en lugar de confesarlo (la confesión permite llegar al mínimo de la pena). c) Había múltiples agravantes, como: 1) Alevosía (imposibilidad de la víctima de prevenir el ataque o defenderse). 2. Premeditación o empleo de astucia. 3. Móvil de ignominia. 4) Reincidencia (era la tercera vez que mordía en un campo de juego).
16. ¿Es menos grave una mordida que una patada o codazo? Podría responderse con otra pregunta: ¿Si Ud. juega un partido de fútbol (profesional, amateur o de solteros contra casados) le daría lo mismo recibir una patada que una escupida en la cara o un mordisco? No sé a usted, pero a mí no me sería igual. Tampoco lo es para el Código de Disciplina de FIFA, que castiga con un mínimo de dos partidos a las vías de hecho como patadas, trompadas y codazos, mientras que por escupir la pena mínima es de seis partido —el triple—. El citado código no menciona la mordida, pero sanciona la “conducta antideportiva” y las “ofensas al honor y deportividad”, conforme a los artículos 10 y 11 (y 57) con suspensión, prohibición de acceso a vestuarios, banco de suplentes y estadios, y “prohibición” de ejercer cualquier actividad relacionada con el fútbol” —por supuesto que solamente en actividades deportivas bajo el patrocinio de FIFA.
17. La apelación (ilusión infundada). Toda apelación de una sentencia, tanto en FIFA como en la justicia penal común, puede aportar prueba de hechos o atacar la aplicación de normas legales o la valoración de la prueba e interpretación de las leyes o normas. No se puede cambiar lo recogido en el expediente como, por ejemplo una negación por una confesión. Es de perogrullo que ningún tribunal acepte modificar un fallo del que está convencido, por más presiones políticas que se le hagan, porque dañaría frente al mundo su propio decoro y autoestima.
18. El TAS. La última esperanza. El Tribunal Arbitral del Deporte, creado en 1984 por iniciativa de Samaranch en las Olimpíadas, se compone de 300 expertos en derecho deportivo de 87 países, y tiene competencia en toda clase de deportes. Según “El Observador Deportivo”, el fútbol ha acudido al TAS 146 veces, pero la jurisprudencia del Tribunal marca que las sanciones impuestas por agresiones o faltas disciplinarias en los campos de fútbol no suelen ser rebajadas. Por lo dicho, no podemos ser demasiado optimistas en ver a Suárez en las canchas a la brevedad, mal que nos pese y nos perjudique en próximos sudamericanos o eliminatorias.
Dr. Víctor Antonio Gorostidi Prado
CI 717.890-5