Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáPreocupado y dolido. A mis camaradas de la Fuerza Aérea, permítaseme dirigirme, no tanto a ustedes que conocen del métier, sino al público en general para que en este breve texto pueda exponer y ser entendido el mal que aqueja a la Fuerza Aérea Uruguaya.
No lo había pensado hasta que comencé a ver otros escritos en correspondencia a la aparecida en la prensa, firmada por el señor Eduardo Aguirre, camarada al que tengo en mi más alta estima y respeto y cuya carta titulaba Preocupado.
Si en algún momento de nuestra historia consideramos que nuestra querida Fuerza Aérea Uruguaya fue la mejor de América, lamentablemente hoy, casi que no es tan siquiera una Fuerza.
Por ahí alguien dice que los aeroclubes del interior están al borde del colapso y a punto de ir desapareciendo. ¡Algo más que desaparecerá en este país! Pero fueron dos cosas las que me quedaron de ese veterano piloto que ha visto, desde el frío de su pueblo, la distancia propiamente dicha y también el tiempo, que lo separan de la actual realidad de nuestra Fuerza: que nuestros pilotos realizan sus cursos de vuelo en aviones civiles (por su fabricación) y que la Fuerza Aérea hoy se asemeja a un “servicio de ambulancias”.
¡Nada más alejado de la realidad! Claro, aunque tiene sus salvedades, para no hacerlo tan tajante.
Me enorgullezco de saber que mi Fuerza Aérea Uruguaya sirve a sus ciudadanos y salva sus vidas. Pero esta debería ser una de tantas tareas que puede hacer y que cada vez se ve más limitada, para lograr su misión.
Desde nuestro punto de vista del transporte aéreo, esta tarea de traslado de pacientes hubiera sido hecha teniendo en consideración muchas cosas, pero que normalmente lo debe realizar una aeronave preparada para ello, como se hacía antaño, en aviones ambulancia que la Fuerza Aérea tenía con ese fin y también de empresas que se dedicaban exclusivamente a esta tarea y de las cuales ya no existen, ni unos ni otras.
Durante varias décadas la Fuerza Aérea patrulló las fronteras del país en represión del contrabando y del abigeato. ¡Tan normales hoy, que ni siquiera son noticia! Los aviones que no podían regresar a su base (por meteo, nocturnidad y fallas), muchas veces aterrizaban en campos no preparados y los lugareños atendían a sus pilotos y les proporcionaban cobijo y comida, como si fueran de la familia, hasta que solucionaran el problema. El paisano era consciente de la tarea que realizaban esos aviones y para ellos... ¡no eran bichos raros!
La catástrofe ocurrida en el año 1959, tal vez la más recordada de las inundaciones, donde se movilizó hasta el último avión en orden de vuelo que se tenía entonces, para evacuar a la gente, y las ocurridas durante los últimos años en que los helicópteros han salvado infinidad de vidas, rescatando a personas de los techos de sus casas y de la cima de árboles y postes.
La actuación en el incendio de la UTE, el rescate de muchos marineros en alta mar a través de los años, la lucha contra los incendios forestales en una región muy turística y bonita del país, como lo es el parque de Santa Teresa, e innumerables otras misiones cuya lista sería muy extensa.
No nos olvidemos del Transporte Aéreo Militar Uruguayo, que durante su existencia acortó distancias entre el interior, principalmente el norte y la capital del país, trasladando bienes y personas, también unió algunas capitales sudamericanas con la nuestra, ya que se iba a Santiago de Chile, Lima (Perú), Asunción del Paraguay, Río de Janeiro (Brasil) y Buenos Aires (Argentina), y cuando fue necesario darle una mano a la lamentablemente desaparecida Pluna se acudió a los aviones Fairchild y Fokker para que cumplieran con los vuelos asignados al Puente aéreo Montevideo-Buenos Aires y de esa forma liberar a los propios para vuelos de mayor importancia, o rédito.
Las campañas antárticas que gracias a los vuelos de la Fuerza Aérea se han podido llevar a cabo, ya que las dotaciones que han pasado por la base Artigas son dependientes de los vuelos que los abastecen de alimentos, medicinas, combustible y ocasionalmente se ha prestado ayuda a las bases de otros países que han estado en situaciones de emergencia.
Las escuelas de formación... ¿Alguien se preguntó alguna vez cuánto cuesta formar un piloto o un aerotécnico? Solo lo pregunto para que lo piensen, pero su costo es muy caro para el país. Pero vean esto por si no lo han pensado: el ranchero (cocinero) que prepara la comida para los pilotos debe tener al menos un mínimo de conocimiento de la actividad que desarrollará su comensal para preparar la colación del momento. El médico, que necesariamente debe tener conocimientos de fisiología del vuelo para atender a una persona cuya profesión es volar y de esa manera recetar lo justo. Y así cada tecnicismo, cada profesión, cada tarea, que de alguna forma esté relacionada con la actividad de volar es una especialización que no es apta para cualquier persona que no tenga la debida preparación.
¿Y a mí qué me importa? Era una de las preguntas que hacía Aguirre en su misiva. Pues bien, les puedo hablar con conocimiento de causa, que es lo mismo que decir: “Eso a mí no me va a pasar”. Nadie está libre de algo que le ha sucedido a otro, de que no se repetirá en su persona. Crea en lo que crea y sea del color que sea. Somos humanos y por lo tanto, propensos a errar y a equivocarnos.
No, señores (y aquí incluyo a los caballeros y a las damas), la Fuerza Aérea Uruguaya no es de otro país, es nuestra, tiene los colores de la bandera de Artigas pintados en su cola y está agonizando. Solo sus integrantes saben del mal que la aqueja pero no pueden decirlo. No les está permitido decir que sus aviones ya no vuelan (porque aún quedan unos pocos volando), que sus pilotos se están yendo para otros trabajos mejor remunerados, que sus aerotécnicos son muy bien recibidos en la industria nacional y en el extranjero y quienes se mantienen lo hacen con la callada convicción de que la “suerte” cambiará el destino y todo se revierta.
¡Pero eso no es así! Si el gobierno de nuestro país no hace por ella, lo que debe hacer ya... la Fuerza Aérea Uruguaya será un recuerdo más de lo que otrora nos enorgullecía.
Gabriel A. García Cataldo
CI 1.698.083-0