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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAlejandro “Pata” Sánchez, diputado del MPP, presidente de la Cámara Baja, en una polémica con el periodista Orlando Petinatti en relación a la Teleton, con tono arrogante, como es de uso en todo ese lado de la política nacional, afirmó lo siguiente: “Desde muy chico me enseñaron a decir lo que pienso, por eso voy a volver a hacerlo en estas líneas (…). No van a lograr jamás amedrentar mis pensamientos”.
¡Ah…varón! He ahí un guapo luchador por las libertades.
Sobre el tema en cuestión solo un pequeño aporte: el diputado habla de “derechos” que figuran en la letra pero que en la práctica dejan mucho que desear. Son como los precios fijos, accesibles a todos y a los más pobres en especial, de productos que no hay y los que sólo se consiguen racionados, y esto cuando se consiguen tras imponentes y eternas colas como ocurre en la Venezuela que tanto adora el diputado Sánchez.
En lo que respecta al derecho a la libre expresión del pensamiento a que hace referencia Sánchez, es bueno consignar en aras del libre acceso a toda la información que el diputado es un firme defensor de la Cuba de los Castro, de Cristina Fernández de Kirchner y del régimen chavista que asola Venezuela. Es defensor y lucha por estos regímenes donde la libertad de expresión brilla por su ausencia, tanto que fue uno de los más destacados “observadores-compañeros” de las elecciones, especialmente invitado por el gobierno de Maduro.
Parecería que lo que le enseñaron a él de chico es a decir lo que piensa, pero a no permitir que otros también digan lo que piensan, salvo que piensen igual que él, como ocurre en los países que él y su gente tanto defienden y adoran. Y él mismo muestra esa hilacha y desliza una velada amenaza o advertencia: “Lo peor es que este mensaje (el de Petinatti) fue reproducido oficialmente por las cuentas oficiales en las redes sociales de esta institución”.
Es cierto sí que es difícil “amedrentar” los pensamientos de los autoritarios, de quienes los imponen desde el poder; pero hablar de “jamás” como lo hace Sánchez es un poco exagerado, máxime proviniendo de alguien que “observó” lo que pasó en Venezuela.
Por más que cierren filas —ver Tabaré Vázquez y Mujica que en la interna se serruchan las patas, pero que respecto a Venezuela son un solo corazón— al final la tortilla se da vuelta y los autoritarios y totalitarios comen “mierda, mierda”.
No es para entrar en polémica; es sólo un aporte informativo para el mejor ejercicio de la libre expresión del pensamiento, Sr. Director.
Diógenes Sinclair