Antes, History Channel era un canal con documentales y programas científicos. Ahora, bueno, ahora la programación es así:
Antes, History Channel era un canal con documentales y programas científicos. Ahora, bueno, ahora la programación es así:
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA las 18, Alienígenas ancestrales.
A las 19, Alienígenas ancestrales.
A las 20, Erich von Däniken recargado, donde se explica que cualquier iconografía de las pirámides egipcias, la que quieras (o también de un supermercado, el que quieras), remite a los extraterrestres, un nicho con el que viene currando desde los tiempos ancestrales.
A las 21, Alienígenas ancestrales.
A las 22, Puertas hacia otra dimensión.
A las 23, Alienígenas ancestrales.
A las 24, El secreto de las religiones, donde hablan curas, rabinos e imanes a propósito de las tres grandes religiones monoteístas, y a esas declaraciones se agregan otros tipos, con el pelo ligeramente batido, con la mirada ligeramente desencajada, que hablan de las religiones y sus misterios, es decir, el monolito inexplicable tal, la posición fetal del sacerdote cual y lo que realmente subyace debajo del Muro de los Lamentos, es decir, alienígenas ancestrales.
Parece que los encargados de la programación de History Channel tienen muy claro el grupo monolítico, sin fisuras, de consumidores a quienes se dirigen: los que creen —mejor dicho: aseguran— que detrás de cada pregunta, de cada monumento, de cada pintura, de cada cálculo matemático o renal, de cada vaso de vino y de cada caramelo de menta hay un alienígena como respuesta.
Es un canal para contactados que ni siquiera desean perder un minuto de su vida en algo que no les recuerde el contacto con los alienígenas ancestrales.
O tal vez sean los mismísimos alienígenas quienes programan, para avisarnos que ellos ya han desembarcado y están aquí, entre nosotros. Eso sí: la programación de los tipos es espantosamente aburrida y autorreferencial.