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    La canción va por barrios

    El Cuarteto del Amor, un fenómeno musical puerta a puerta

    “Este es El Cuarteto del Amor y en este momento no podemos atenderle porque estamos alegrando los corazones de toda la gente en todas las ciudades y pueblos del mundo. Usted puede comunicarse a cuartetodelamor arroba gmail punto com. Que tenga un maravilloso día y una maravillosa vida”.

    El mensaje en el celular de Andrés Lazaroff no es exagerado o grandilocuente. Al presenciar una actuación de este grupo que canta a capella por las calles de Montevideo y Córdoba, uno se da cuenta de que cumplen rigurosamente lo que dicen. El Cuarteto del Amor apareció por calles, plazas y ferias de Montevideo a principios de 2013. El boca a boca se multiplicó en YouTube y en las redes sociales. Cantan música romántica, pero romántica en serio. Bolero, cha cha cha, foxtrot y rumba son sus géneros predilectos. Actúan vestidos como las viejas troupes de los años 20, con trajes en tonos ocre; sonríen como Gardel en sus fotos clásicas, pero usan moños en vez de corbatas; encarnan con rigor y prestancia el personaje del dandy del novecientos, mirando a los ojos a una dama, sin arrugar, para dedicarle “Usted es la culpable”.

    Una mañana desembarcan en una ciudad cualquiera y salen a cantar por la calle. “No hay nadie en una esquina y empezamos. A los dos minutos ves cómo se asoman las cabecitas por los balcones o aparecen las señoras en los zaguanes”, dice Lazaroff. Una noche se aparecen en un casamiento a cantarles a los novios “Capullito de alelí”, al natural. Salvo rarísimas excepciones, no usan micrófono: solo ante una multitud. Los comensales, a los lejos, se quejan porque no oyen nada. Los trovadores asaltan los pasillos y recorren las mesas para que todos puedan verlos bien de cerca. El sonido de cubiertos cede ante la armonía cálida y noble de cuatro voces, una guitarra, unas maracas y un clarinete. La gente reconoce la originalidad y aplaude agradecida.

    Otra velada irrumpen en un teatro, pero no suben al escenario: cantan en los pasilllos, tomando de la mano a las mujeres con aires de picaflor enamorado. Corre el boca a boca y llueven las contrataciones. “Primero cantamos en la calle, y ahí surgen los piques”. Esa es la estrategia de marketing. Puro riesgo y emoción. “La verdad es que nos va muy bien”, dice desprejuiciado Lazaroff. Cuando ya son bien conocidos, con varias zitarrosas encima, los llaman para ser teloneros de la Fernández Fierro en el Auditorio del Sodre. Búsqueda entrevista a los metaleros del tango en el hotel NH. Una vez que se apaga el grabador, Yuri Venturín, el contrabajista melenudo que lidera el grupo, baja el tono y pregunta:

    —Estamos un poco preocupados por el telonero. ¿Conocés al Cuarteto del Amor?

    Una semana después los uruguayos reciben el abrazo y las felicitaciones de los porteños, luego de su suite romántica entre las butacas del Sodre.

    El mentor de este conjunto vocal es Andrés Lazaroff, de 28 años, el único hijo que tuvo el cantautor uruguayo Jorge Lazaroff, fallecido en 1990 cuando su hijo estaba por cumplir cuatro. Todos los recuerdos que tiene de él son musicales: “Yo tocando la batería con dos años, y él al piano. O él en la guitarra cantándome ‘Eight Days a Week’. Tengo muchas grabaciones juntos”. Todo eso sin contar la influencia no consciente. “El viejo ha dejado en mí su impronta y su música, en cada acorde y cada melodía. Es mi mayor influencia, cada cadencia es también parte de él, como me ha enseñado a través de sus creaciones. Está en todos los costados del Cuarteto”.

    Lazaroff se define como “un amante de la música de antaño, del 50 hacia atrás”. Cultor del barroco de Bach y Haydn, es fanático de Mozart y de íconos románticos como Beethoven y Chopin. “Todo bien con la armonía de Bartok y Stravinsky pero soy un enamorado de la melodía, por eso después me metí con el bolero, el foxtrot, la milonga y el tango. También adoro el swing y el doo wop, la música de los dibujos de Tom y Jerry”.

    El Cuarteto del Amor surgió en Córdoba en julio de 2011, ciudad donde Lazaroff se radicó en 2004 para cursar la carrera universitaria de Música, luego de haber estudiado piano durante muchos años. “La idea del grupo se me ocurrió en un sueño. Caminaba de noche por un pueblo de calles adoquinadas. Las puertas estaban abiertas e iluminadas y yo cantaba en cada zaguán. Me desperté, puse el pie en el suelo y me vino el nombre. Pocos días después estábamos cantando”. Lazaroff define con elocuencia la misión de El Cuarteto del Amor: “Enamorar los corazones de todas las personas y llevar mensajes de amor en cada esquina, por todo el mundo”. El músico se enoja ante la mínima mención de la palabra cursi: “¿Qué de cursi encontrás en esto, si lo más lindo es la felicidad y el amor? Cursi es algo penalizado por pasarse de meloso. Aquí no hay nada de eso. Creemos que predicar la felicidad no es nada cursi, en todo caso es muy valiente”.

    Una serenata de cumpleaños, un pedido de matrimonio, una graduación profesional, pero también una separación y hasta una muerte pueden ser el entorno para este repertorio amoroso. “Una vez nos llamaron para cantarle a una pareja que acababa de firmar el divorcio. Bailaron un vals y después cada uno por su lado. Otra vez fueron los familiares de una señora que estaba en sus últimas horas. Hicimos seis temas en el hospital y un rato después de que nos fuimos murió. Pero murió contenta”.

    En 2013, Lazaroff volvió a vivir en Uruguay y fundó la versión montevideana del Cuarteto. Actualmente hay dos formaciones en Córdoba y dos en Montevideo, por lo que es posible que el elenco se presente en dos lugares al mismo tiempo. “Eso ocurre muy a menudo. Actualmente somos 16 miembros. En un momento tuvimos una formación en Brasil, pero ya no. En cada lugar que visitamos tratamos de generar un cuarteto local. De hecho, ahora en pocas semanas nos vamos de gira por Estados Unidos, desde Miami a Boston. La idea es que uno se quede en Nueva York”, cuenta, entusiasmado con un Love Quartett en la Gran Manzana.

    En las próximas semanas El Cuarteto del Amor editará en Uruguay “Bienvenidos al Coconut Arenas”, el disco que lanzó en 2012 en Córdoba, que incluye “Melón melocotón”, “Bella flor” y “Amor internacional”, auténticos hitos de su repertorio. Será una edición independiente, que se venderá en la calle, en la tienda virtual iTunes y en puntos de venta pensados para el público del grupo: mostradores de kioscos de barrio, almacenes, carnicerías y verdulerías. “Queremos estar donde va la gente”.

    Hoy jueves 3 a las 22 horas El Cuarteto del Amor canta en Paullier y Guaná, con entradas a cien pesos. Vaya con su pareja o solo. Satisfacción garantizada.