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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl que cría cuervos ya sabemos lo que le pasa. Es inútil, tarde o temprano iba a suceder lo que sucedió. Y sucedió porque en el Uruguay de hoy los sindicatos pertenecen al partido del gobierno y eso no le sirve ni a las empresas, ni a los gremios ni tampoco a la larga al propio gobierno. No existe la amistad cuando hay plata de por medio. Mientras ésta sobra y se reparte a manos llenas, todo va bien; pero cuando empieza a escasear, la amistad desaparece.
Todo empezó con el mamarracho de la ley de educación durante el primer gobierno de Vázquez y siguió con Mujica cantándole loas a la autogestión, Fondes mediante. Estos fueron los vientos que sembraron esta tempestad.
Más allá de la validez jurídica del decreto de esencialidad, siempre hay más de una biblioteca para estos casos, a mi juicio Vázquez no sólo lo dirigió al gremio de la educación en particular sino que le envió un mensaje al PIT-CNT diciéndole que el que manda es el gobierno y no los sindicatos. No me extrañaría que dicho mensaje también haya sido dirigido al mujiquismo. Recordemos lo que sucedió en AFE con el desparramo de zanahorias y anteriormente con la ley de responsabilidad empresarial con la que los gremios le doblaron el brazo al gobierno.
Es difícil pronosticar el desenlace de esta lucha de poderes en la que ambas partes aparentemente no están dispuestas a ceder. No es fácil sentarse a negociar bajo estas circunstancias.
Es verdad lo que dice el gremio en cuanto a que para tener una educación de calidad son necesarios también sueldos de calidad, pero lo mismo ocurre para tener una salud de calidad y una policía de calidad.
Por otra parte también es cierto que desde el 2005 los aumentos en la educación sumaron un 64% mientras que todos los demás no pasaron del 40%.
Se me ocurre que una de las vías para destrabar este conflicto podría ser que el gobierno diera una fuerte señal inmediata de austeridad anunciando la supresión de una cantidad de gastos superfluos que todos sabemos se producen en el Estado, como por ejemplo lo que se gasta en el Palacio Legislativo por concepto de diarios (¡en plena era digital!) y secretarías y muchos otros de ese orden que seguramente existen. Con la suma de dichos ahorros se podría aumentar en algo el presupuesto y dar una muestra de voluntad política para mejorar algunos salarios.
Por otro lado, eso con más tiempo, habría que iniciar un estudio científico para lo que ya se realiza en muchas empresas. Me refiero a una evaluación de tareas mediante la cual se puntúan y se ponderan los factores necesarios para cada tarea obteniéndose una curva de tendencia en la que van a estar representados todos los puestos de trabajo.
Recuerdo que Jorge Batlle siendo presidente tiró la primera piedra a ese respecto publicando los sueldos dentro de la Administración Pública a los efectos de una reforma del Estado que hasta ahora nunca se pudo hacer, resultando que por ejemplo un portero del Palacio Legislativo ganaba más que un maestro.
Por el lado de los gremios creo que es inminente ir a un sistema de votación secreta. No sé si para ello será necesaria una ley, pero todos sabemos que muchos trabajadores no concurren a las asambleas porque no se animan a votar en contra de los “mandamás”. Hoy en día es un hecho que las resoluciones no representan a todos los trabajadores. 400 deciden por 4.000. Sería la única manera de tener gremios auténticamente democráticos.
Sé que es difícil pero habría que intentarlo.
Ing. Quím. Rodolfo Schaich
CI 555.942-6