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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáReductio ad absurdum, es un método lógico de demostración. Suponemos de entrada la verdad de una afirmación, seguimos sus consecuencias lógicas y desembocamos en un absurdo (contradicción), lo que nos permite determinar la falsedad de la hipótesis de partida. De esta forma se demuestra por ejemplo, que la raíz cuadrada de 2 es irracional. Los pitagóricos, enamorados de los números enteros, demostraron la irracionalidad de la raíz de 2 (no puede expresarse como razón de dos números enteros). Irónicamente, utilizaron para ello el mismo teorema de Pitágoras, pero lo guardaron en secreto (junto con la existencia del dodecaedro, místicamente relacionado con el cosmos) porque era “políticamente incorrecto” en relación con los postulados del maestro (imperfección de los números irracionales, peligrosidad del conocimiento de la “quintaesencia”).
Supongamos entonces como hipótesis de partida que está bien obligar a que haya igual número de mujeres que de hombres en el Parlamento, por el solo hecho del atributo sexual. O para que se iguale los puntos de vista masculino y femenino sobre los temas a legislar. Entonces, por inferencia lógica, con el mismo argumento, podríamos decir que también debería haber un determinado porcentaje de homosexuales en cada una de las dos mitades. O también otra cuota de abogados (mitad hombres y mitad mujeres), porque además se lograría un mejor resultado técnico en las leyes que se aprueben. Tampoco podrían faltar los médicos, cuota necesaria para que la legislación tienda a mejorar la salud de la población. Eso sí: con títulos… Lo mismo para los oficios, los empresarios, los docentes, los ricos y los pobres…y un larguísimo etcétera. Así podríamos llegar a conformar un Parlamento con una integración “igualitaria” en relación con todas las especialidades, profesiones, opciones sexuales, corporaciones de toda la sociedad… (Creo que alguien propuso integrar aquel “concejo de Estado” de los años 70 de manera similar).
Resultado: tendríamos que ampliar el Palacio Legislativo ad infinitum, lo que sería algo realmente absurdo. Conclusión: la hipótesis de partida es falsa. Y ¿quién sabe?... de repente algunas gremiales profesionales piden que haya también cuota de género en algunas carreras terciarias donde hay amplia mayoría de mujeres… (Derecho, Medicina, Química, IPA, Magisterio…). Absurdo que exime de toda demostración.
Finalmente, pero lo más importante: compartiendo lo que dice M.J. Llantada en su reveladora y valiente carta de Búsqueda Nº 1.906, del 16 de febrero, de acuerdo con la Constitución, cualquiera podría inscribir un partido “de las mujeres” o “de los hombres”, con listas 100% hombres o 100% mujeres, y no podría haber ley que lo impida. Como tampoco se podría impedir que se armen listas electorales sin equiparar las cantidades de hombres y mujeres, porque (según muchos especialistas en derecho) sería anticonstitucional (¿otra más?).
Pero: ¿qué partido o actor político se animará a presentar el recurso ante la SCJ o a decirlo en un reportaje? Se correría el riesgo de perder votos en la mitad de la población… Por ahora, solo Vidalín, pero tuvo que meter violín en bolsa…
Los pitagóricos escondieron su secreto de la irracionalidad de la raíz de 2 durante un tiempo… pero al final, la verdad busca la luz. Aunque sea “incorrecta”.
Andrés Pfeiff Folle
CI 1.147.555-3