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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáHe dudado mucho en el título de estas líneas, pues no sabía si llamarlo “La elección de 1976” o “La no elección de 1976”. Es más, dudé en escribir sobre el mismo, a pesar de haber hablado varias veces sobre el tema al cual me referiré.
Sin embargo, la nota de Marcos Cantera Carlomagno titulada “Toda historia es contemporánea”, publicada en la página 39 de su semanario el 15 de diciembre del 2016, en la cual al referirse al Muro de Berlín, expresa: “Por eso el Muro de Berlín significó para Occidente el menor de los males y la mejor de las soluciones teniendo en cuenta cómo estaban dadas las cosas” y los cuarenta años de este hecho, me animaron a hacerlo.
Los blancos, como me siento honrado de serlo, repetimos que Wilson Ferreira Aldunate fue impedido de ser presidente de la República luego de un conteo y un recuento por lo menos dudoso de votos en 1971 y nuevamente en 1984 cuando los usurpadores del poder le impidieron, en el Pacto del Club Naval, con el acuerdo del Partido Colorado, del Frente Amplio y de la Unión Cívica ser candidato a presidente.
Si bien comparto ambas manifestaciones, luego de muchas reflexiones he llegado a la conclusión, que por supuesto no será compartida por todos, de que el mayor impedimento sufrido por Wilson, aunque no el único, fue la no realización de las elecciones de 1976, como debió ocurrir, de no haberse roto el orden institucional en 1973.
Y no me refiero a las elecciones de 1981, que tampoco se realizaron, pues no hubiera podido ser reelecto por impedimento constitucional, que Wilson, honrando las mejores tradiciones de su Partido Nacional hubiera cumplido, por más que seguramente algunos pretendiendo desviar la discusión sobre esta manifestación, recordaran a algún traidor a este principio básico de nuestro Partido, como por ejemplo Aparicio Méndez.
En 1976, sin duda los candidatos más votados hubieran sido Wilson y Pacheco Areco, ahora sí por él mismo y no por algún delfín como fue Bordaberry.
Y dada la esperanza que despertaba Wilson, su programa de gobierno avanzado y el desgaste del gobierno considero que nada hubiera impedido su triunfo electoral.
El bipartidismo estaba, en la época que nos ocupa, plenamente vigente y el Frente Amplio no hubiera tenido mayor crecimiento, como no lo tuvo hasta 1994 y 1999 cuando votaron por primera vez los hijos de la generación de 1971, pues creo también que la formación política que la generación fundadora del Frente dio a sus hijos en el período 1971-1994 fue la principal causa de su crecimiento. El resto lo hizo el “abrazo con las culebras de Mujica” y bueno es admitirlo también errores de los partidos fundacionales.
Y es más, además de la inmensa ola de fe blanca que inspiraba Wilson, que lo tuvo, ¿realmente?, a menos de 20.000 votos de la Presidencia de la República en 1971, su caudal electoral hubiera sido incrementado por muchos uruguayos sin militancia y por muchos que luego se denominaron progresistas que hubieran comprendido que no había nada más progresista, ni aún hoy lo hay que “Nuestro compromiso con Ud.”.
Qué lástima que la República Oriental del Uruguay se perdiera la cita con la historia de haber sido presidida por Wilson Ferreira Aldunate.
Ahora bien, siguiendo la línea de análisis de la nota de Marcos Cantera Carlomagno, cabe realizarnos la siguiente pregunta: ¿a quién favoreció en definitiva que no se efectuaran las elecciones de 1976 y se impidiera el acceso de Wilson a la Presidencia?
Sé que mi afirmación será discutible y aclaro desde ya que no es esta ninguna ofensa, desconocimiento o falta de respeto a las vidas perdidas y desapariciones de personas que sufrió esa fuerza política, pero el gran favorecido por los militares al suspenderse las elecciones de 1976, fue el Frente Amplio, pues me animo a decir con todo lo opinable del tema y sabiendo que nunca podrá comprobarse, que si Wilson hubiera sido presidente, como hubiera sido inevitable que fuera, la entonces coalición de grupos, por lo menos hubiera sufrido deserciones mucho mayores de las que sufrió y no hubiera seguido existiendo como tal.
Por tanto los golpistas de turno en junio de 1973 lo que hicieron a la larga fue favorecer al Frente Amplio.
Ahora bien, cabe otra pregunta: ¿no será por temor a un gobierno innovador (que hoy denominarían progresista) de Wilson en 1976, que grupos del Frente Amplio respaldaron a militares peruanistas en febrero de 1973, pensando en una dictadura izquierdista que evitara la llegada de Wilson a la Presidencia y fuera esta quien impulsara las reformas que Wilson hubiera impulsado?
Sea cual sea la respuesta, la no realización de las elecciones en 1976, la prisión en 1984 y la maldita enfermedad, de la cual lógicamente no son culpables les facilitó el camino al poder. De los primeros puntos no puedo afirmar lo mismo que del tercero.
Dr. José A. Alem Deaces
Convencional nacional del Partido Nacional