Durante toda la cena, Fortunato y su familia habían discutido y analizado la situación tan extraña que se presentó en estos días, con un gobierno que decretó la esencialidad de los servicios educativos, unos gremios de la enseñanza que se desacataron y le dieron la espalda al decreto, un gobierno que se comió la pastilla de tener que levantar la esencialidad bajo la presión de los sindicatos, y unos gremios que se le rieron en la cara al presidente y a sus ministros, siguiendo de paro como si el que manda en el país no fuera Tabaré Vázquez, sino el Rey Anarkos I.
—Yo creí que con todo lo que hizo y dijo Mujica ya estábamos curados de espanto —dijo Fortunato a punto de levantarse de la mesa al terminar el postre—, pero esto bate todos los records —agregó.
—Y lo peor es que no se sabe cómo va a terminar, porque los gremios de profesores y maestros están saliendo de una reunión y entran en otra, unos van a dar clase pero siguen con la lucha, otros ni van, y también siguen la lucha, el paro en secundaria sigue, por una vez te acepto que está bueno que te sientes a ver el informativo de cierre, porque puede haber más informaciones para este boletín —le dijo su mujer, parafraseando al final la célebre expresión histórica del recordado Ariel Delgado en Radio Colonia.
Fortunato estaba cansado, como siempre, pero aceptó el desafío de mantenerse informado, y de irse a dormir cuando supiera al menos cómo terminaba el tema en esta jornada.
—Continúa la incertidumbre, ya que se encuentran reunidos por un lado los maestros, por otro los profesores de secundaria y por otro más los de la UTU, analizando nuevos paros en Primaria, y la continuación de la huelga en Secundaria y UTU, aunque, a ver, nos están llamando por línea interna, damos paso a una inesperada conferencia de prensa del presidente Tabaré Vázquez desde la Torre Ejecutiva, adelante compañeros con el móvil en vivo.
—Uruguayosss, uruguayasss, en esta oportunidad no será la ministra de Educación quien brinde esta dolorosa noticia, sino yo mismo —arrancó el primer mandatario, con su tono calmo ya tan conocido, y prosiguió —como les adelanté, estaba dispuesto a decretar nuevamente la esencialidad, y es lo que acabo de hacer, pero en este caso con algunas medidas complementarias que pasaré a informarles, para que nadie se llame después a sorpresa o escándalo, ya que han sido adoptadas dentro de la normativa vigente, como es habitual en mi gobierno.
Acto seguido, el presidente Vázquez dijo que la esencialidad había sido decretada en esta nueva oportunidad en el marco de las Medidas Prontas de Seguridad previstas en la Constitución, ya que la conmoción interior causada por el abandono de las responsabilidades propias de su profesión por parte de los docentes, así lo justificaba.
—He mandado detener a los presidentes y secretarios generales de los gremios de la enseñanza, ordenando a la fuerza pública que los mismos sean internados en el Cuartel de Blandengues, engrillados y encapuchados, a la espera de algunas medidas que se tomarán en las próximas horas.
Fortunato a esa altura no sabía si todo eso era cierto, o ya se había quedado dormido y estaba soñando. Pero era terrible, igual.
En eso el informativista interrumpe la conferencia de prensa del presidente, ya que otro móvil del canal estaba en el Ministerio de Educación y Cultura, que acababa de ser tomado por asalto por un grupo de maestros y profesores, los que habían irrumpido en el despacho de la ministra, a la que habían amarrado con cuerdas a su sillón, colgándole una granada del pescuezo.
—La situación es gravísima, compañeros —decía con voz temblorosa el periodista, mientras la imagen exhibía al grupo de revoltosos que coreaba consignas agresivas contra la amarrada y amordazada ministra Muñoz y contra el presidente, tales como “¡Tabaré dictador, déjate de pavadas, porque si no a Marita le explotamos la granada!”.
El presidente toma conocimiento de la asonada porque se la exhiben en un monitor, en plena conferencia de prensa. Impertérrito, les dirige un mensaje a los revoltosos.
—Muchachosss, muchachass, no deben olvidar ustedes que son educadores, y que están dándoles un pésimo ejemplo a los pobres alumnos a los que han abandonado para dedicarse al terrorismo. Si ustedes prosiguen en esta actitud agresiva, y si la ministra resulta lastimada, sepan que tenemos un acuerdo con el gobierno de los Estados Unidos, he hablado con el presidente Obama hace minutos para refrescarle el compromiso, y los dirigentes sindicales que ya se encuentran engrillados en el cuartel, serán inmediatamente enviados a la cárcel de Guantánamo, para ocupar las vacantes que dejaron los muchachos que trajo el ex presidente Mujica el año pasado al Uruguay. El avión presidencial prestado que estamos utilizando gracias a la gentileza de un empresario amigo está siendo acondicionado para trasladar de inmediato a los gremialistas presos a territorio norteamericano en Cuba, donde se les colocarán los mamelucos naranja y quedarán detenidos hasta nuevo aviso —afirmó, con total calma y serenidad.
El Pit-Cnt, que se había abierto del tema, cansado de tanto franeleo, reaccionó de inmediato y emitió un comunicado repudiando las medidas presidenciales, a lo cual Tabaré Vázquez respondió anunciando un nuevo decreto de disolución del Pit-Cnt y de los sindicatos de la enseñanza, disponiendo el remate de sus bienes y la entrega de lo recaudado por la subasta a los centros Caif.
La conferencia de prensa se interrumpió, y los canales obtuvieron declaraciones del ministro Murro, quien en tono conciliador procuró convencer a los amotinados que depusieran su actitud y aceptaran el ofrecimiento presupuestal, o de lo contrario se destinaría ese dinero de los aumentos a arreglar las goteras del techo agujereado del Liceo 123, y a la reconstrucción de los baños de la escuela 335 de Paso de las Duranas, “ya que los niños desde hace dos años tienen que utilizar un pozo negro que está a tres cuadras del local escolar”.
Lejos de amedrentarse, otra horda de docentes invadió el Palacio Legislativo, ocupando la sala donde estaba el presupuesto recién presentado por Astori a Sendic, prendiéndoles fuego a las catorce carpetas que lo componen.
Cuando Tabaré anunció que de inmediato saldrían a la calle los soldados de la Guardia Republicana, para restablecer el orden, mientras los de la Metropolitana se harían presentes al día siguiente en escuelas y liceos para dar clase en lugar de los docentes, Fortunato llamó a gritos a su mujer para que viniera a presenciar esta tragedia.
—Hace dos horas que estás dormido. En este momento están pasando el resumen de las Mil y Una Noches, venite a la cama de una vez —le aconsejó.
—¿Estás segura? —preguntó Fortunato, bastante convencido de que algo de lo que había visto era verdad— ¡esto no puede quedar así! —murmuró, mientras se ponía el piyama.