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    La eutanasia III

    Sr. Director:

    Uno de los problemas que tenemos hoy con cualquier debate de interés público es la cantidad de desinformación que existe, debido también a la saturación de información en la que nos movemos y de la cual no siempre hay tiempo para un discernimiento riguroso y profundo de los contenidos. Con respecto al debate sobre la eutanasia, es algo que me preocupa, tratándose de algo tan delicado y complejo sobre la vida y la muerte de las personas. Estoy convencido de que lo más sano para un debate que fortalezca la democracia es que no vivamos de supuestos, prejuicios y simplificaciones, sino que podamos, en medio de las diferencias y del pluralismo ético de nuestras sociedades complejas, aclararnos mejor las ideas y los hechos, para poder así luego tomar la postura que a cada uno le convenza más.

    En carta al director de Búsqueda, el Dr. Roberto García, haciendo alusión directa a comentarios míos en entrevistas radiales, reiteró mitos y falsos supuestos extendidos en la opinión pública, además de interpretar muy subjetivamente mi intencionalidad en el tema. Muchos de los supuestos que él sostiene yo mismo los creía, hasta que, estudiando en mayor profundidad y consultando a expertos en Cuidados Paliativos y Bioética, comencé a percibir el riesgo social de tomarse estos temas como si fuera una simple cuestión de libertad individual o de conflictos de valores. Lo grave del asunto es que la mayoría de la población repite los mitos extendidos y, partiendo de premisas falsas, se llega con buenas intenciones a conclusiones equivocadas. Por eso no juzgo las intenciones, sino que creo que quienes defienden apasionadamente la eutanasia están auténticamente convencidos de premisas que, según he podido investigar, son equivocadas. Mencionaré solo algunas por razones de espacio:

    Quienes nos oponemos a la eutanasia no defendemos la prolongación indebida de la vida y nos oponemos de igual modo a la obstinación terapéutica. Nadie quiere que la gente sufra, aunque el sufrimiento es parte de la vida. Todos los referentes mundiales en Bioética, incluso la Asamblea Médica Mundial (2019), se oponen a la eutanasia, al suicidio asistido y a la obstinación terapéutica. La acción éticamente correcta es cuidar, aliviar, no prolongar sufrimientos con tratamientos fútiles ni matar al paciente.

    Por otra parte, no hay que confundir la eutanasia con las voluntades anticipadas (Ley 18.473), donde el paciente por su sola voluntad puede rechazar tratamientos que le provoquen sufrimientos innecesarios o que le prolonguen la vida artificialmente. Y esto no es eutanasia en sentido estricto. Tampoco es cierto que la eutanasia se practique constantemente en Uruguay. Se la confunde con la sedación paliativa. Pero la sedación no mata al paciente, solo le evita sufrimientos. La mala comunicación en estas acciones médicas ha creado mitos extendidos sobre cómo mueren las personas. Tampoco es cierto que haya una falsa oposición entre eutanasia y cuidados paliativos. En realidad, sí hay una radical oposición desde la ética médica: cuidar al paciente y aliviarlo se oponen a matarlo. No se complementan cuidar y destruir la vida.

    Tampoco es cierto que la religión tenga algo que ver en el debate, pero suele usarse como falacia ad hominem para desacreditar a las voces críticas. Hay éticas laicas y éticas con fundamento religioso muy diversas, que se oponen a la eutanasia o que la apoyan. El teólogo cristiano Hans Küng defiende algunas formas de eutanasia, y autores ateos y agnósticos se oponen a la eutanasia por considerarla una forma de eugenesia que elimina a los indeseables de la sociedad. Tampoco es un tema de “izquierdas” o de “derechas”. En España los opositores a los proyectos de eutanasia fueron en su mayoría de Vox, en cambio en Portugal fueron los comunistas los que entendían que la eutanasia era un proyecto para eliminar a los pobres y desvalidos, aliviando costos al Estado. Es un dilema ético, de derechos humanos fundamentales, no un tema de ateos y creyentes. Además, ¿qué tiene que ver la religión con el actual Código de Ética Médica que condena la eutanasia?, ¿qué tiene que ver la religión con nuestra Constitución y nuestro Código Penal? Absolutamente nada. ¿Por qué la eutanasia es considerada delito? Sencillamente porque es homicidio, porque es matar al paciente. Y el suicidio asistido es complicidad con el suicidio. Está penalizado porque protege derechos del paciente que dejarían de existir si fuera legal.

    Pero ¿existe el derecho a morir?, ¿no se instala el derecho a matar en manos del médico? No es una cuestión de libertad individual el tema de la eutanasia, sino de un cambio sustancial en la concepción de los derechos humanos. Crear, como hay en unos pocos países, el derecho a matar en contexto médico ha devaluado la dignidad humana de personas en situación de vulnerabilidad. Así, los discapacitados y personas con enfermedades degenerativas reciben el mensaje de que sus vidas no son dignas de vivirse, comenzando ellos mismos por pedir la eliminación. La eutanasia instala una cultura eugenésica de jóvenes y fuertes que no quieren ver vidas limitadas y deterioradas, que no quieren cuidar ni acompañar, porque los otros insumen mucho tiempo, cansancio y costos. Así se construye una sociedad donde hay vidas más dignas que otras, seres humanos que valen menos y otros que valen más. Porque si existiera el supuesto “derecho a morir” debería ser extensivo a todo ciudadano y todos deberíamos contar con asistencia en el suicidio por las razones que sean, tan solo por considerar que el sufrimiento psicológico que se vive sea insoportable. ¿Queremos una sociedad donde comencemos a convencer a los vulnerables que, en lugar de cuidarlos, deben considerarse invitados a no vivir una vida que sea una carga para los demás? ¿Qué mensaje le damos a quienes tienen sus vidas limitadas física o psicológicamente? ¿Qué son vidas menos valiosas? ¿Serán tan libres? No, claro, me dirán, eso es algo que cada uno decide. ¿Es así? ¿Cada uno decide el valor de su propia vida? ¿Puede alguien entonces decidir venderse, pedir que lo torturen o que lo esclavicen si es su “derecho”? Por más que alguien quiera que le hagamos daño, no tenemos derecho a hacerlo. Cuando alguien quiere morir, bien interpretamos que lo que quiere es acabar con su sufrimiento, no con su vida. Y los expertos en Cuidados Paliativos me han enseñado que todos desisten cuando son aliviados, acompañados y valorados. Sería muy hipócrita decir que los eliminamos porque ellos querían morir cuando en realidad querían acabar con su sufrimiento.

    Finalmente, la alusión que hace el Dr. García sobre mi comparación con los nazis es porque seguramente no leyó mi artículo. La comparación no es con el nazismo como fenómeno, sino con las políticas eugenésicas de Alemania, teorizadas incluso antes de la llegada de Hitler. Lo invito a leer el riguroso trabajo del historiador Ally Goltz Los que sobraban (2014), donde después de una investigación de 30 años demuestra cómo se convenció a los alemanes a través de la propaganda de eliminar a sus familiares con discapacidad o con demencia por razones “de compasión”, “humanitarias” y de “derecho a morir”. Eufemismos para aliviar los costos económicos de una sociedad que no quería hacerse cargo de los más vulnerables. Los médicos juzgados en Núremberg confesaron que fue “por compasión” que “ayudaron a morir” a mucha gente “cuyas vidas eran insoportables para ellos mismos”. No se necesita adherir a la ideología nazi para pensar así. Hoy el filósofo Peter Singer, referente en los movimientos proeutanasia, defiende que una vida humana solo puede “ser persona” cuando tiene uso de razón y autonomía. O sea que los niños pequeños, discapacitados y ancianos con dependencia ya dejarían de ser personas y, por lo tanto, eliminables. Con lenguaje dulcificado y eufemismos no se quiere llamar a las cosas por su nombre. La eutanasia es un camino de descarte de seres humanos, ya sea por voluntad propia o por sugerencia cultural, y atenta contra el fundamento de los derechos humanos: la dignidad humana que nunca se pierde.

    Miguel Pastorino

    (Profesor de Filosofía)