¿José Mujica presidente? ¿Raúl Sendic el más votado en la interna del Frente Amplio? ¿Luis Lacalle Pou ganador en el Partido Nacional? Tres preguntas, formuladas en tiempos distintos, que tenían casi con seguridad la misma respuesta: imposible.
¿José Mujica presidente? ¿Raúl Sendic el más votado en la interna del Frente Amplio? ¿Luis Lacalle Pou ganador en el Partido Nacional? Tres preguntas, formuladas en tiempos distintos, que tenían casi con seguridad la misma respuesta: imposible.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáA la mitad del período de gobierno de Tabaré Vázquez (2005-2010) la idea “Mujica presidente” empezó a sonar y no solo en pintadas aisladas. Lo que para muchos analistas aparecía en ese momento como algo muy difícil de ver en la realidad, finalmente ocurrió en 2009 cuando el ex guerrillero venció primero en la interna a Danilo Astori y luego en noviembre a Luis Alberto Lacalle.
Esa victoria de Mujica puede ser la “expresión” de una “evolución de la ciudadanía y del electorado que viene construyéndose en el Uruguay, a través de diversos cambios de prácticas y comportamientos desde hace tiempo”, opinó el historiador y politólogo Gerardo Caetano.
“Tal vez Mujica haya sido el primero que advirtió e intuyó esa ‘revolución silenciosa’ y se animó a expresarla y en algún sentido a promoverla. De esa manera se volvió el símbolo de un cambio, pero éste no nació con él y va a continuar después de él”, comentó a Búsqueda.
Tras los resultados del domingo 1º, una de las principales conclusiones a las que llegaron varios analistas y dirigentes fue que la población quiere renovación.
En estos primeros días posteriores a las internas el debate aparece centrado en torno a la idea de renovación, de cambio. Y en todos los partidos hay políticos que dicen ser los representantes de esta visión.
“Hoy están volviendo a soplar en el país los vientos de cambio y no van a parar de golpear. Golpearon el otro día, golpearon fuerte”, dijo el candidato colorado Pedro Bordaberry el martes 10 durante un acto en el que presentó 15 medidas sobre educación para impulsar en los primeros 100 días en caso de ser gobierno.
“Esto no se trata de un enfrentamiento entre dos formas de pararse, de mirar, de peinarse, de comer, de caminar o de expresarse. ¡No! Esto es mucho más serio. Es mucho más importante. En octubre se juega mucho más que eso. En octubre se juega la posibilidad de que un proyecto conservador llegue al gobierno”, respondió a la visión de blancos y colorados el candidato del Frente Amplio, el ex presidente Tabaré Vázquez, desde Buenos Aires. “Su programa ya lo conocemos. El programa conservador ya lo conocemos y por más que digan que lo van a cambiar nosotros sabemos que no es así y que fue el programa que llevó al país a la tristeza y la pobreza”, agregó.
Días antes, en España, Vázquez planteó que la gente tiene que decidir si pone a la “sub 20” o a los mayores en el gobierno. “Si bien creo que la renovación es importante, la experiencia cuenta y mucho”, dijo Vázquez en Radio y Televisión Española. Su comentario no cayó nada bien en buena parte de la dirigencia izquierdista, corroboró Búsqueda.
El resultado de las internas en cada partido dejó “un mensaje claro” de la población, que pide “renovación”, dijo por su parte el intendente de Flores, el nacionalista Armando Castaingdebat.
El jefe comunal aclaró que no se trata de renovación de edad. “Mujica con casi 80 años expresa renovación en su manera de hacer política y tanto Lacalle Pou como (Raúl) Sendic supieron transmitir lo que ellos recibían de la gente. Por eso yo no entendí cuando al otro día de las internas hubo gente que salió hablando de derecha, izquierda, oligarcas, pobres, ricos. Si hay políticos que siguen en esa línea no entendieron nada de lo que dijeron las urnas”, afirmó.
“La gente le pide otras cosas y expresa otras necesidades ante el sistema político, de eso no hay dudas. La gente está saturada de la imagen del político asociado al amiguismo, al clientelismo. Eso es peligroso de por sí, ya sabemos qué pasó en el Uruguay cuando se descreyó de los políticos. No se trata de políticos buenos o malos, pero en Uruguay no tenemos monarquía, no queremos la dictadura y lo que tenemos es democracia, por suerte. Los políticos, entonces, lo peor que podemos hacer es no interpretar lo que la gente dice cuando vota”, dijo Castaingdebat.
“¿Cuáles son algunos de los rasgos definidores de ese nuevo electorado?”, se preguntó Caetano. “Liderazgos de opinión, una representación más contenciosa y episódica, una nueva concepción de la política entre los más jóvenes, un rol ampliado de la tecnosociabilidad en la competencia política, un reclamo (de perfiles genéricos y a menudo vagos) de renovación y de cambio político, un distanciamiento de las formas tradicionales del hacer y de pensar la política, decisiones más independientes de buena parte del electorado, una conexión más permanente y errática con el ‘cambio de humores’ en la opinión pública, una apelación más fuerte a las formas y a los estilos (en perspectivas que pueden ser hasta antagónicas) como parte central de los mensajes para captar a los electores, entre muchas otras”, explicó el historiador y politólogo.
Según Caetano, los dos grandes “terremotos” de las elecciones internas “tienden a expresar ese cambio del ciudadano y del elector que en su momento se tradujeron en el ‘efecto Mujica’. Ello se traduce también en la posibilidad de hacer posible lo aparentemente imposible en poco tiempo y salteándose etapas. ¿Quién hacia 2007 creía que Mujica podía ser el presidente que sucedería a Tabaré Vázquez? ¿Quién en 2012 podía apostar a que Luis Lacalle Pou sería el candidato único del Partido Nacional en los comicios del 2014? ¿Quién hace dos meses podía imaginar que Raúl Sendic iba a convertirse en las internas en la primera fuerza del Frente Amplio desplazando de manera clara a fuerzas y sectores arraigados como el Frente Líber Seregni, el MPP o el Partido Socialista? La fuerza de la convicción y el animarse a encabezar ‘aventuras’ difíciles e improbables con posibilidades de éxito también forma parte de ese fenómeno”.
El politólogo Daniel Chasquetti expresó sus dudas respecto a la idea de que las internas marquen un reclamo de renovación por parte de la población.
“Esta tesis sostiene que el resonante triunfo de Lacalle Pou tendría puntos de contacto con la performance de Raúl Sendic y Constanza Moreira en el Frente Amplio y con la continuación del reinado de Pedro Bordaberry en el Partido Colorado. Una nueva generación de políticos estaría abriéndose paso y no solo irían por las cabezas de la vieja dirigencia política sino también traerían consigo una nueva forma de política. Aparentemente, nadie habría prestado mucha atención a ese sentimiento larvado de insatisfacción y los resultados de la interna no hicieron otra cosa que echar luz sobre el fenómeno”, escribió Chasquetti en una columna de opinión publicada por Montevideo Portal el lunes 9.
Pero Chasquetti dijo que duda de que “algo así esté ocurriendo en Uruguay”. Explicó que el “reclamo de renovación en política es tan viejo como la misma idea de conservación del statu quo. Su aparición en los escenarios políticos responde normalmente a la presencia de un elenco dirigente exitoso que ha dominado el escenario durante un largo tiempo”.
“La demanda de renovación es un argumento que ya fue utilizado en las internas de 2009 cuando Pedro Bordaberry se presentó como un candidato joven y renovador. Pretendía reformular la relación de su partido con los votantes a partir del desarrollo de nuevas prácticas políticas. Poner el partido de cara a la gente era su consigna. En las presentes elecciones, el argumento ganó adeptos: Lacalle Pou y Constanza Moreira. Mientras el primero utilizó su edad (sinónimo de juventud) como argumento, combinándolo con el reclamo de nuevas formas de hacer política (Por la Positiva), la segunda apuntó sus dardos contra la edad avanzada de Vázquez y su tiempo de permanencia en la conducción del Frente Amplio (dos décadas). Ambos candidatos fueron exitosos (si se consideran sus metas iniciales) y junto a Sendic —que hizo muy poco por mostrarse renovador pero que sin embargo quedó entrampado en ese bando— serían representantes de este mismo reclamo”.
Chasquetti señaló que la elección interna “representa solo una muestra sesgada de la ciudadanía uruguaya (votó apenas algo más de un tercio de la población), por lo cual está por verse si en verdad el reclamo es tan generalizado”.
Además, escribió, hay “bastante evidencia empírica que muestra que lo que supuestamente se quiere cambiar (particularmente, la vieja dirigencia del Frente Amplio) goza todavía de cierta legitimidad tal cual lo vienen mostrando las encuestas de intención de voto, aprobación, simpatía, etcétera (así ha sido durante los últimos quince años)”.
Para Chasquetti la tesis de renovación “no es neutra ni inocente”. El politólogo considera que tiene contactos con los objetivos estratégicos de los partidos de oposición, pese a que una precandidata del Frente Amplio la haya abrazado con gran efusividad”.