Sr. Director:
Sr. Director:
Accedé a una selección de artículos gratuitos, alertas de noticias y boletines exclusivos de Búsqueda y Galería.
El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa intendenta de Montevideo, con el incondicional apoyo de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay, ha comunicado que no otorgará el permiso para la construcción de la urbanización, con puerto deportivo, en una isla artificial frente a Punta Gorda, MVD 360, una grosera muestra más de la pésima gestión urbana y territorial que ha desarrollado el Frente Amplio en Montevideo desde 1990.
El principal vocero de la intendenta ha sido el director de Planificación, Luis Oreggioni, que justificó la negativa con argumentos dogmáticos, ideológicos y técnicamente inaceptables como que: “El emprendimiento no es viable” por una “cuestión de equilibrio planificador”. Este “planificador” parece creer que lo que importa es el “plan”, desconociendo que los planes urbanísticos deben ser abiertos y flexibles de forma de ir adaptando los desarrollos urbanos a lo que las personas, sus habitantes, quieren o les gustaría y que deben hacerlo en forma armónica e integrada con la ciudad existente. Las ciudades no se gestionan para lograr el “equilibrio planificador” sino para satisfacer las necesidades, demandas, preferencias o gustos de sus habitantes y visitantes.
Agregó: “Si bien presenta ciertos aspectos innovadores para la ciudad, que no deberían ser considerados negativamente, haciendo un balance global entendemos que no es un proyecto viable para Montevideo”. ¡Qué grosero error de evaluación! Las ciudades se enriquecen y se hacen más atractivas cuanto más diversas son, agregar viviendas con un puerto deportivo, oferta que hoy Montevideo no tiene, le agrega espacios y ambientes diferentes y atractivos, en los que algunos pobladores podrán desarrollar una vida más satisfactoria y acorde a sus expectativas, que es lo que toda ciudad debe lograr. Pero también crea un muy atractivo paseo costero, agregando vistas y paisajes de la actual ciudad, hoy inexistentes, pero que la valorizan, lo que amplía al ya atractivísimo y popular paseo costero de la rambla. La propuesta solo se puede evaluar como muy positiva para Montevideo, para los montevideanos y por ello para todos los uruguayos.
Mostrando una supina ignorancia de cómo funciona la economía afirmó: “Creemos que es un fuerte peligro que se presenta para la vida comercial y de las oficinas”. La economía, la creación de riqueza y el comercio no son estáticos ni tienen un tamaño determinado como los mercantilistas creían, crecen y decrecen como todos sabemos. La urbanización propuesta incorporará más actividades comerciales y económicas que amplían a las ya existentes, además de competir con las del resto de la ciudad, lo que es muy bueno para el desarrollo general de Montevideo. Por otro lado, aumentar la oferta de locales comerciales y de oficinas estimula la competencia y con ella se mejora las ofertas, dependiendo del tipo y cantidad y de lo que se haga en otras áreas de la ciudad puede que resulte en una baja de los precios o de algunos precios, como pasaría si la oferta aumentara en cualquier zona de Montevideo, lo que beneficia a los montevideanos. Por otro lado, incorporará actividades nuevas, relacionadas con el puerto y otras que en la isla se instalen y en las turísticas, en definitiva, aumentaría la actividad económica de Montevideo. Además, quienes vivan en la isla seguirán con sus trabajos o agregando nuevas actividades, pero también seguirán con sus actividades usuales concurriendo a los shoppings, espectáculos, restaurantes, boliches, fiestas y todas las actividades que las personas desarrollan en Montevideo. Es bastante posible que si el emprendimiento resulta atractivo incorpore nuevos habitantes a la ciudad, lo que incrementa las actividades, incluidas las económicas.
Peor aún, agrega que concentraría “en un único lugar del territorio montevideano una enorme cantidad de metros cuadrados, no solo de viviendas sino también de oficinas y comercio”, lo cual “afectaría procesos que tienen que ver con la vida de la centralidad montevideana”. No sería ni la primera ni la última zona densa en Montevideo, lo que en sí mismo no es ni bueno ni malo, pero, si las personas y negocios se instalan en ella, es positivo, ya que satisface una demanda. Además, crea un nuevo subcentro, lo que diversifica la oferta y por ello aumenta los atractivos de Montevideo, la dinamiza.
Si el emprendimiento tuviera éxito, como sus promotores esperan, sería porque hay personas que se instalarían en la isla entendiendo que esa urbanización les ofrece espacios y ambientes en los que podrían desarrollar sus planes de vida con mayores satisfacciones que en otros.
La meta de la planificación urbana y territorial debería ser la de tratar de ofrecer a las personas sitios en los que instalarse para desarrollar sus planes de vida de acuerdo a sus necesidades, sensibilidades, forma de vida, trabajos, etc., lo que implica que debe incorporar, en forma abundante y armoniosa, diferentes tipos de zonas, desde céntricas de altísima densidad hasta las de muy baja, en lugar de encorsetar la oferta, tanto en tipos de suelos o barrios como en cantidades, como ha hecho Montevideo frenteamplista creyendo que sus planes son lo que las personas necesitan.
Satisfacer las necesidades y demandas de las personas no es la meta de los planificadores y políticos frenteamplistas que gestionan Montevideo desde 1990, siempre negando los permisos a las propuestas que se les presentan, tanto las de gran escala, como esta de la isla o como la del proyecto del puerto de pasajeros en donde funcionó la Cía. del Gas y tantos otros de menor escala, incluidos los dirigidos a la construcción de urbanizaciones o viviendas para sectores de bajos recursos como las destinadas a sectores de bajos recursos. Es difícil creer que sus criterios de gestión estén tan equivocados que los hacen tomar tan malas decisiones, más bien parece que lo que buscan es que los montevideanos no progresen, actuando bajo la viejísima premisa de “cuando peor, mejor”.
Sus errores en la gestión urbana no solo los muestran impidiendo las iniciativas privadas o con obras patéticas como el corredor Garzón o los bancos en la calle en la plaza Zabala, sino que ni siquiera han solucionado alguno de los graves problemas de Montevideo como los asentamientos, escasez de predios accesibles, déficit de viviendas, tránsito, movilidad, áreas tugurizadas, zonas obsoletas, inundables, etc., sino que con su gestión perjudican a los sectores más carenciados, tal como lo muestran los asentamientos que los planes de urbanísticos de Montevideo producen al limitar la oferta de suelos, negándose a aprobar urbanizaciones destinadas a satisfacer las necesidades y demandas de las personas de menores recursos. Pero además ignorando que el precio de todos los inmuebles es afectado también por el de los inmuebles de mayor precio y que por ello, si aumenta su oferta, se desplaza su demanda hacia aquellos haciendo más accesibles para personas de menores recursos inmuebles que antes demandaban, lo que favorece el acceso a una vivienda digna a mayor cantidad de personas.
Además, la planificación urbana y territorial de Montevideo ignora que no son los planificadores los que deciden cómo evoluciona la ciudad sino que los planificadores deben armonizar e integrar, con buenos y humanos planes, lo existente y los cambios que la vida tiene, así como los cambios en las demandas de las personas y hasta los que producen las modas. Parece que se han olvidado como en el mismo Montevideo, entre otros muchísimos cambios, la gente se mudó del Prado a Pocitos o cómo Carrasco pasó de ser un balneario a lo que es ahora.
Peor gestión urbana de Montevideo que la desarrollada por el Frente Amplio no ha habido y ¡se llaman “progresistas”!
Arq. Juan Andrés Sienra