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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAnte la solicitud de colegas, amigos y pacientes acerca del tratamiento que la “ley trans” instrumenta para efectuar en niños y adolescentes, les informo:
Tiene tres etapas:
– La primera es el bloqueo puberal, que se hace habitualmente a partir de los 12-13 años.
– La segunda etapa, a los 16 años, la hormonización cruzada.
– La tercera etapa es la cirugía, que habría que hacerla después de los 18 años.
Enfatizamos que es muy compleja la atención de estos niños y adolescentes y aun con el apoyo de los padres, la situación que viven es muy difícil. Es muy importante el acompañamiento cercano, con mucha comprensión y explicaciones sobre los riesgos de cada tratamiento.
Puede ser justificable en algunos casos tratar con bloqueadores de la pubertad a partir de los 12-13 años, como dicen las guías. Ello les alivia la angustia de menstruar o desarrollar caracteres secundarios discordantes con el sexo con el que se perciben. Y es un tratamiento que es reversible en cuanto al futuro desarrollo ovárico o testicular, si al madurar cambian de opinión.
Mi mayor cuestionamiento en adolescentes es a la hormonización cruzada: administración de testosterona a niñas biológicas y de estrógenos a los varones biológicos. Además del riesgo de los efectos adversos de estas hormonas y algunos efectos irreversibles en el desarrollo de caracteres sexuales secundarios, tienen una consecuencia muy grave: no podrán tener hijos. Y esta consecuencia irreversible la deben decidir a una edad en que consideramos no son maduros para definir el resto de su vida.
Reafirmo mi mayor respeto por las opciones sexuales de los adultos y las decisiones que libremente puedan adoptar en relación con su identidad sexual.
Pero tengo objeción de conciencia en cuanto a indicar a adolescentes tratamientos irreversibles. Las guías clínicas del MSP establecen que la madurez para instituirlos debe ser valorada por el médico de referencia. Lo creemos también cuestionable, ya que si los adultos, maduros, muchas veces cambian de opinión, ¿ cuánto más probable es que cambie de opinión un adolescente respecto a una decisión tomada a los 16 años?
Dra. María Cristina Belzarena
Profesora de Clínica de Endocrinología y Metabolismo