Solicito la publicación de la presente carta.
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Al compañero Lescano: gracias por devolvernos la esperanza de que es posible compatibilizar la ética con la política. Estimado COMPAÑERO: así con mayúsculas, porque has demostrado lo que una persona de bien no debe soportar. Ni el manejo de la trayectoria, ni el bastardeo de las investiduras institucionales, ni las “operaciones” para supuestamente equilibrar los cargos según las fracciones y ¡por favor!, al género. De esto nunca se acordaron y se invoca para justificar lo injustificable.
Hace muchos años que sostengo que el primer error del gobierno de izquierda es no buscar a los mejores técnicos para gobernar el país en una coyuntura histórica extraordinaria desde varios puntos de vista, pero en especial desde el económico. Ahora ya caímos más: cuanto mejor imagen se tiene frente a la opinión pública, en definitiva a la única a que nos debemos, cuanto mejor se cumple con la función, ¿más se molesta? ¿Antes hay que cesarlos? ¿Será tal vez para que no se “haga sombra” y se impida tener proyección de futuro?
Renunciaste antes y eso es lo valioso, ya que quedó claro que quedarse para formar parte de estos manejos es propio de burócratas mediocres que no quieren perder “privilegios”. Llega un momento que las personas de bien tienen que decir BASTA y lo dijiste así, fuerte y con mayúsculas, y con una de las características más salientes de tu personalidad: la humildad.
Y me consta porque te conozco que no lo hiciste por razones personales sino para defender la investidura que detentabas como ministro de Estado. Gracias por la República.
Y quiero dejar para el final lo más inesperado para quienes no tienen ética de izquierda ni de derecha: no tenés precio. Rechazaste un cargo porque lo interpretaste como debías: no se manosea a las personas, sean del partido que sean, pero mucho menos cuando son compañeros de todas las horas, no de las últimas porque te conviene. Ahora sí: otra vez recobro la esperanza y las ganas de seguir luchando por una especie humana que vuelva a los valores de dignidad, solidaridad, honestidad, que se juegue por sus ideas, que no valés por lo que tenés sino por lo que sos.
Sin duda era un mensaje para el compañero Astori, también de todas las horas, desde la fundación del Frente Amplio, no de los recién llegados, alguien que ha mantenido una lealtad propia de los grandes al Frente Amplio seregnista, del que nunca debimos apartarnos. ¿Qué hubiera sido del gobierno de Tabaré y el de Mujica sin la excelencia del equipo económico liderado por Danilo? Espero que también haya dicho basta con sus características: callada y privadamente. Pero que quede claro que muchos —incluso algunos que el año pasado habíamos confiado en la capacidad de conciliación y de negociación del presidente— hemos dicho basta.
Saludos compañero y contá conmigo para lo que te parezca que puedo ayudar desde el llano.
Compañera Graciela Bianchi Poli