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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLa banda que asaltó al desguarnecido Partido Colorado. El día 17 de octubre debiera ser, en mi criterio, un punto de inflexión en el desmanejo del Partido Colorado que se viene dando desde hace unos años.
La decisión tomada por la Convención del partido (con una presencia de menos del 40% de los convencionales), de “apercibir” a modo de sanción a determinados integrantes del partido, tomada ese día, creo que va a generar el cambio de tendencia degradante que ha tenido ya hace tiempo la conducción del partido.
El Partido Colorado ha sido “tomado” por unas pocas personas que, con insistencia reiterada, han pretendido dejar en el olvido todo lo hecho en su gloriosa historia. Han optado como mecanismo más notorio el invocar el argumento de que las personas que tuvieron más protagonismo en los últimos gobiernos del partido dejaron de lado los ideales batllistas y se alejaron de la gente. Pasaron a ser traidores. En pocas palabras, han pretendido aprovechar el costo político de un período históricamente difícil en que tocó al partido gobernar.
Esta banda informe invoca el alejamiento de los ideales batllistas que, más allá de que alguno haya ojeado algún libro, no tienen la más mínima idea del significado de esos ideales. A las pruebas me remito: la propia decisión tomada el sábado 17 de octubre, generando la impresión de que el Partido Colorado se asemeja al fascismo más puro.
Todo este proceso de deterioro del partido, como todas las cosas, tiene su explicación (no justificación) y sus responsables.
Breve antecedente. Desde el mes de enero de 1999, cuando Brasil devalúa fuertemente su moneda dando un cambio brusco en la conducción económica que afectó a la región, el Uruguay entró en un período durante el cual, por efecto de lo antedicho, tuvo que luchar con aciertos y desaciertos para evitar las consecuencias negativas de ese golpe económico que generaba Brasil. A eso se sumó luego la crisis de Argentina. Como es sabido, estaba en el gobierno del país el Partido Colorado con la Presidencia del Dr. Sanguinetti a quien al año siguiente sucedió en el cargo el Dr. Jorge Batlle. Los uruguayos pagamos el precio de la crisis.
En mi opinión, es ineludible tener en cuenta estos factores al momento de analizar los hechos políticos de los últimos 15 años.
Una situación totalmente inversa se generó a partir del año 2005, con un contexto internacional crecientemente favorable que creo no sería necesario detallar.
Consecuencias. En el 2005 llega al gobierno por primera vez el Frente Amplio, que suma al crecimiento vegetativo que mostraba en elecciones anteriores el lógico descontento de la sufrida ciudadanía. A partir de ese hecho político trascendente entiendo innecesario al propósito de esta carta, seguir con un análisis político genérico.
Quiero sí expresar mi opinión sobre los efectos que la evolución política del país tuvo en el Partido Colorado.
Gradualmente, la mayoría de las personas que habíamos integrado los dos últimos gobiernos colorados en diferentes niveles de responsabilidad, dejamos (obviamente me incluyo) de actuar en el sacrificado trabajo que es la política, apartándonos de los órganos partidarios. Existiran diferentes razones personales para esta actitud, pero creo que los personalismos y el ego que prevalece mucho en política debe haber sido muy influyente. Veo esto como la primera razón para lo que vino después.
Este “abandono” de la militancia partidaria generó obviamente el espacio para otras personas que pasaron a regir los destinos del partido.
Surgió así el Dr. Bordabery como el líder del partido fruto de ese espacio y una fuerte tarea mediática y política interna. El exitismo en política siempre fue un factor fundamental y Bordaberry lo supo aprovechar consolidándose en la conducción del partido. Tuvo aciertos y errores. Él mismo en los últimos tiempos se hizo responsable.
No es el propósito mío hacer un análisis del balance acierto/error. Sí me detengo en el principal error político de Pedro. Cayó en la tentación muy común en política de sumar y acordar casi con cualquiera que se arrimaba supuestamente a su movimiento. Los que pasamos por la actividad política sabemos que predomina en los llamados dirigentes un simple afán de protagonismo cuando no arrimarse para vivir de la política y no para la política.
Cuando viene la “mala” se empieza a ver la verdad de las intenciones de las personas. El partido vota muy mal en la última elección y Pedro sufre la deserción de varias figuras de su grupo. Aparece como emblema de esta situación el lamentablemente electo diputado Amado, que en una actitud incalificable utilizó el nombre de Bordaberry para salir diputado y al día siguiente se declaró independiente. Obviamente que sin la chapa de Bordaberry dejaba de existir. Hay otros varios más que tomaron más tarde la misma actitud. Supongo que todo esto habrá sido doloroso para Bordaberry. Pero con el respeto debido, me preocupa mucho más que fruto de ese error se haya definitivamente instalado en el Partido Colorado la predominacia anárquica de esa banda (reitero el concepto aunque les moleste).
Al principio decía que lo ocurrido el sábado 17 de octubre debiera ser un punto de inflexión. Es, obviamente, una expresión de deseos. Por la gravedad de los hechos se me ocurre que las condiciones están dadas para que así ocurra. Dependerá casi exclusivamente de la actitud de otras personas afines al Partido Colorado sin el personalismo clásico de la política cambiar el manejo actual que ha llevado a extremos impensables de sancionar a un ex presidente y utilizar grabaciones telefónicas para descalificar a los que piensan diferente.
José Ignacio Villar
Ex Ministro de Industria