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Basada en una historia real, la realizadora Lucía Puenzo escribió la novela, la adaptó ella misma al cine y finalmente la dirigió, lo que prueba su compromiso personal con un asunto que disgusta a muchos argentinos, especialmente a la comunidad alemana de San Carlos de Bariloche. Según la película Wakolda (espectacularmente ambientada en soberbios paisajes de Bariloche captados a todo lo ancho de la pantalla), Josef Mengele vivió varios años en esa localidad hasta que en ocasión de la captura de Adolf Eichmann en 1961, el Mossad lo detectó y lo obligó a huir presuntamente al Paraguay, donde se perdió su rastro para siempre.
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Pero la película no es un documental sobre Mengele (Alex Brendemühl) sino que cuenta lo que pasa cuando una familia (Diego Peretti, Natalia Oreiro) se instala en un enorme hotel con el propósito de reflotarlo, y su primer huésped es ese médico alemán que opera con nombre falso y se interesa sobremanera en la hija del matrimonio, una chica de doce años (Florencia Bado), que nació sietemesina y no tiene la estatura acorde a su edad. En el colegio alemán donde estudia, los compañeros se burlan de ella y su madre decide (contra la voluntad del padre) que la niña reciba un tratamiento hormonal por parte del aparentemente bienintencionado médico, deseoso de experimentar con seres humanos para mejorar la especie. Para peor, la mujer está embarazada de mellizos, lo que fascina al siniestro personaje.
Dirigida con total solvencia y actuada con convicción (Natalia Oreiro debió aprender alemán para hablarlo fluidamente), Wakolda es más interesante por lo que sugiere (una comunidad alemana cómplice y seducida por la presencia de nazis en la Argentina) que por la peripecia en sí, cuyo desenlace, si bien imprevisible, se sabe que no incluye la captura del temible Mengele, aunque otro nazi refugiado (Erich Priebke) vivió cómodamente allí hasta ser descubierto recién en 1995 y extraditado a Italia. La película sirve como documento histórico aunque dramáticamente resulta algo fría y distante, lo que dificulta el compromiso emocional del espectador. Correcta, bien fotografiada, pero con la sensación de que debió lograr un impacto más contundente, acorde con la gravedad de los hechos que narra.
“Wakolda”. Argentina-Francia-España-Noruega, 2013. Dirigida y escrita por Lucía Puenzo. Con Alex Brendemühl, Natalia Oreiro, Diego Peretti, Florencia Bado, Guillermo Pfening, Elena Roger. Duración: 93 minutos.