Hicimos un estudio psicológico en dos barrios de Montevideo.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáDejamos un auto abandonado en una zona residencial.
Otro de iguales características, pero en una zona muy carenciada, pobrísima.
Durante la primera noche desvalijaron y robaron todo lo que pudieron del segundo auto. En cambio, nada le sucedió al primero, que estaba en la zona “paqueta”. En ese momento, nuestro equipo decide continuar con el estudio. Rompe una ventana del primero. A partir de ese momento, roban todo igual que en el segundo.
A qué conclusiones llegamos.
- Mientras no aparezca alguien que rompa la debida conducta social que nos rige, nadie altera las normas aprendidas.
-En el segundo caso, la gente que habita en medios carenciados cultural y económicamente pobres, normalmente actúa rompiendo las barreras que rigen la vida en sociedad.
-En el primero, si bien siempre se respetan las normas, no bien aparece un espacio distinto, la gente actúa igual que los segundos. Es que alguien rompió “la ventana”.
¿Qué pasa hoy en el Uruguay?
Cuando las máximas autoridades son las que violentan las normas de educación, y dicen “nabos” por doquier, o cambian sus dichos y “como te digo una cosa te digo la otra”... etc. aumenta la posibilidad de que se vayan generando opciones que, en un corto proceso, conduzcan al irrespeto de las normas culturales y sociales que rigen para la mayoría de la población. Esto es más grave aún cuando incide en los jóvenes que crecen en este medio. Si a ello le agregamos la apariencia desprolija de las autoridades que nos rigen, sean ellos: ministros, parlamentarios, intendentes, directores, profesores, etc., además de la consabida carencia en la expresión, todo lo cual va generando la posibilidad natural de que alguien se decida y produzca... “la ventana rota”.
En corto tiempo se degeneró la cultura que nos condujo en todos los ámbitos de nuestras vidas. Ya nada nos asusta. Allí los vemos, los leemos y los escuchamos todos los días. Lamentablemente la ventana parece que se rompió hace 10 o 15 años. Ahora a desvalijar lo poco que va quedando.
No existen siquiera, “indignados” que reaccionen. Estamos en un “cambalache” de vidrios rotos, asediados por pedradas de malas costumbres, actitudes inmorales y corrupción, que antes llamaban la atención, hoy ya no.
Al igual que en el primer auto nos están deshuesando.. y pensar que todo empezó con “una ventana rota”.
Rodó