Desde hace algunos años los ejecutivos de una AFAP realizan visitas por ciudades y localidades más pequeñas del interior del país, procurando hacer conocer su actividad. De esas giras y otros contactos extraen la conclusión de que, luego de una resistencia inicial, estas administradoras de fondos de ahorro previsional empezaron a ser aceptadas por sectores amplios de la población, si bien persiste una elevada desinformación respecto al servicio que prestan.
Resistidas hasta hoy por sectores de la izquierda y organizaciones sociales como el PIT-CNT, las AFAP cumplirán en abril 17 años de existencia en Uruguay. Chile y Perú pusieron en vigencia antes sistemas de capitalización individual obligatoria similares (en 1980 y 1993, respectivamente), Bolivia lo hizo en el mismo 1996, y en otros países eso ocurrió en años más recientes: Panamá y México en 1997; Rusia, Hungría, El Salvador, Kazajstán, Estonia y Suecia en 1998; Polonia en 1999; Costa Rica y Hong Kong en 2000; Latvia en 2001; Bulgaria, Croacia y Kosovo en 2002; República Dominicana en 2003; Lituania, Ucrania e India en 2004; Eslovaquia y Nigeria en 2005, y finalmente Macedonia en 2006.
En Uruguay, “hoy hay dos niveles. Uno es el de discusión política, donde las AFAP rechinan un poco. Pero hay un nivel de discusión pública que es lo que la gente te pregunta, las inquietudes de las personas, que implica que el sistema lo aceptaron”, dijo a Búsqueda Luis Costa, presidente de República AFAP, la mayor del mercado.
“Por más que el PIT-CNT o la representación de los trabajadores pueda decir que engañamos a los trabajadores, es muy duro decir que engañamos a 750.000 trabajadores, Hubo una aceptación del sistema”, agregó.
El régimen y las dudas
La ley Nº 16.713, que entró en vigencia en 1996, estableció un régimen mixto para las pasividades, con un pilar de ahorro en cuentas individuales administradas por las AFAP y otro de solidaridad intergeneracional en manos del Banco de Previsión Social (BPS).
Esa reforma hizo obligatoria la afiliación a una AFAP para quienes tenían más de 40 años de edad al momento de aprobación de esa ley. La obligatoriedad rige también para los trabajadores que cobran un salario mayor a determinado tope, que actualmente es de $ 31.618.
Para los demás la afiliación es voluntaria. Si hacen uso de esa opción, del 15% del aporte previsional que es descontado de su sueldo la mitad va para el BPS (con una bonificación) y la otra a la AFAP que elijan.
De los aproximadamente 1,1 millones de personas afiliadas actualmente al pilar de ahorro individual, se estima que son unos 700.000 los que adhirieron por su propia voluntad. En 2012 el sistema captó cerca de 80.000 afiliados nuevos.
Una vez recibido el aporte del trabajador, las AFAP descuentan una comisión por concepto de administración (que es el principal ingreso que tienen esas empresas) y otro asociado a la póliza contratada con compañías aseguradoras. El resto del dinero lo invierten en títulos bursátiles, principalmente en bonos u otros instrumentos emitidos por el gobierno uruguayo.
La ganancia (o pérdida) derivada de esas inversiones se vuelca (o descuenta) del ahorro de cada persona, lo que incrementa su cuenta y el monto de la futura jubilación. De hecho, la mayor parte del dinero que manejan hoy las AFAP (más de U$S 10.000 millones) proviene de la rentabilidad obtenida.
La rentabilidad del fondo de ahorro previsional (expresada generalmente en unidades reajustables o UR) no es una información que los afiliados muestren gran avidez en conocer. Desde que entró en funcionamiento el pilar de capitalización individual y hasta enero pasado la ganancia anualizada fue de 8,2% en unidades reajustables, de 9% en pesos constantes y de 12,7% en dólares, según cálculos de Búsqueda.
Algo similar ocurre con la comisión que cobran las administradoras, que en definitiva es el descuento que les hacen a los trabajadores sobre su remuneración nominal. A fines de enero pasado dicha comisión era de 1,738% del ingreso de aportación para el promedio de las cuatro AFAP; República bajó la suya recientemente a 0,95%.
Costa aceptó que todavía existe un gran desconocimiento acerca de cómo funciona el sistema de ahorro individual. Los ejecutivos de las AFAP entienden que ello está relacionado —entre otras cosas— con el hecho de que se trata de un asunto de largo plazo y que las personas tienden a ver como lejano en el tiempo.
“Nosotros hacemos todos los esfuerzos, pero tampoco creemos que la gente vaya a saber. Por un tema filosófico”, comentó. “A un gurí de 20 años le complicás mucho las cosas cuando le decís que piense en su futuro. Está pendiente de sus estudios, de su trabajo, de su novia, de crear una familia. No del futuro. (...) Lo que hemos detectado es que es necesario tener un sonido permanente en la cabeza de la gente, que sepa que si les surge alguna duda pueden llamar o consultar en la web” de la administradora, agregó el titular de República AFAP.
Como parte de su campaña de información, esa administradora realiza desde hace siete años giras por el interior del país. “El primer año que fuimos nos miraron con una cara... Hacían preguntas de lo más entreveradas. Al segundo año de nuevo los mismos temas. Al tercer año, las mismas preguntas. Y en los últimos tiempos nos preguntan cómo cambiarse de AFAP. Se generó la confianza, pero no es que la persona sepa con cuánto se va a jubilar, la rentabilidad y su cuenta”, reconoció Costa.
El ejecutivo justificó la búsqueda que las administradoras hacen de personas jóvenes que acaban de comenzar su vida laboral, y a quienes suelen ofrecer información acerca del sistema de ahorro individual y la afiliación a la AFAP. “A veces, desde la representación de los trabajadores se nos critica por esto. Pero nosotros hacemos un cálculo profesional y encontramos que en esa etapa es cuando hay que encontrarlo para que le sirva. Si vienen más veteranos, no les sirve”, alegó.
“Lo que sabemos es que hoy un joven, si no se afilia a una AFAP y si su jubilación nunca pasa el tope del BPS, se retira con la mitad de su sueldo. Si se afilia a una AFAP puede llegar al 60% o 70%. Va a cobrar más, aunque nadie se va a jubilar con el equivalente a su sueldo al momento del retiro teniendo 60 años de edad y 30 de trabajo. La reforma fue ideada para prolongar la vida laboral más allá de esos plazos”, explicó.
Según Costa, antes, cuando la expectativa de vida era de 40 años, se trabajaban 30 para financiar una vejez de 10. “Ahora tenés una expectativa de 80 años. Es obvio que cobraremos menos que las generaciones pasadas, por el sistema que sea. Pero tenemos calculado que las personas van a aproximarse a su sueldo si comenzaron a aportar a una AFAP desde el inicio de su vida activa alrededor de los 65 años”, señaló.
Desafiliación
Uno de los aspectos del régimen que estuvo en discusión el año pasado en el Diálogo sobre la Seguridad Social convocado por el gobierno es la posible desafiliación de las AFAP. En ese ámbito —en el que participaron representantes del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, del BPS, el PIT-CNT y las AFAP— se llegó a un acuerdo para habilitar la opción para que los trabajadores que ingresaron voluntariamente al sistema puedan cerrar su cuenta individual y pasar a aportar exclusivamente al BPS. La discusión ahora se centra en la edad a la que esa opción pueda hacerse efectiva: los delegados de las AFAP plantearon una edad estimativa de 50 años, el Ministerio la bajó a 45 y la central sindical y su representante en el BPS son partidarios de un proyecto más abarcativo, sin límite de edad.
“Una medida que involucre a 700.000 trabajadores tiene que ser algo ordenado, que permita dar ese asesoramiento”, sostuvo el presidente de República AFAP. El planteo de esas empresas fue que la desafiliación fuera por escalones de edad, para poder asesorar adecuadamente a quienes consideren hacer uso de esa opción y evitar problemas financieros al régimen.
“Con nuestra propuesta eran U$S 264 millones en el primer escalón de las 65.000 personas que se podían desafiliar. Eso es algo totalmente manejable”, comentó. Esa cifra llega a U$S 1.800 millones con la iniciativa del PIT-CNT de liberar las desafiliaciones ampliamente, porque “en nueve meses se podían ir los 700.000 trabajadores” y tampoco es “indicado desde el punto de vista del asesoramiento de la gente”, sostuvo.
Costa respaldó la propuesta del Poder Ejecutivo, que a su juicio “es muy razonable”.