“La cuestión es entre la libertad y el despotismo”
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáArtigas a Sarratea (1811)
1) Cuando estamos a pocas horas del 2013, año en que se desencadenó la carrera electoral de las precandidaturas presidenciales para el 2014, a desencadenarse la avalancha de nombres para la disputa pre-presidencial y la competencia de las encuestadoras manejando la hipótesis “si las elecciones fueran ahora”, método encuestador aceptable pero no compartible ni definitorio para un análisis realista.
Lo creíble es una definición sobre qué es lo que se definirá en las elecciones de 2014, qué es más importante que analizar quién se hará cargo de la responsabilidad de la tarea.
2) Luego de dos períodos de gobierno de una fuerza política diferente a los partidos políticos identificados con la tradición fundacional del país y con una filosofía política estratégicamente diferenciadas entre ellas, pero participantes ambas con los principios democráticos y republicanos heredados de la concepción doctrinaria del iluminismo de los siglos XVI y XVIII, la sociedad uruguaya deberá definir qué sociedad quiere para los uruguayos; o quiere que el Uruguay y su sociedad continúen siendo lo que durante dos siglos fue, después que dejo de ser colonia de los imperios europeos o quiere ser una sociedad que vuelva a ser colonia de otro tipo de imperio: el imperio ideológico identificado con la filosofía totalitaria impulsada y nutrida de una ideología política al servicio de una economía planificada en la que el individualismo y la libertad en todos sus aspectos debe sucumbir ante la planificación del Estado porque aquellos son prejuicios burgueses.
3) Esta segunda filosofía es la que se expresa en las directivas generales que resultan del programa de la fuerza que ha gobernado en los dos últimos períodos y de los lineamientos sociales y económicos de sus principales decisiones, tomadas en forma inconsulta al contar con mayorías parlamentarias.
Si a eso agregamos que a esa fuerza política tanto le sirve la utilización del procedimiento electoral como los procedimientos revolucionarios violentos que integran sus fuerzas predominantes y que ya los utilizaron para ocupar el poder.
No otra cosa se puede desprender cuando algunas de sus principales figuras manifiestan que quieren que la mayoría de las fuerzas militares participen de la ideología del gobierno o que recen un concepto como “el maldito derecho de propiedad ‘privada’ que obstaculiza resolver el problema de la vivienda”. O sea que pretenden que el Ejército Nacional no esté “para la defensa de la Soberanía” sino para el cumplimiento de sus cometidos, deberá coincidir con la filosofía política del partido político que gobierna. O que para resolver el problema de la vivienda es un obstáculo el derecho de propiedad. Es la misma filosofía de la presidenta argentina: cada vez que se le critica alguna de sus arbitrariedades responde: “Y vamos por más”.
Eso de ir por más quedó concretado con la complicidad de Uruguay ante el atropello contra Paraguay al desplazar del Mercosur del que era y es socio fundador como Uruguay, Argentina y Brasil y consentir el ingreso de Venezuela violando el Tratado de Asunción que creó el Mercosur.
También ahora queda evidenciada esa afirmación de ir por más con la propuesta del Partido Comunista que integra el gobierno, para que esa fuerza política se defina a plantear a la ciudadanía de oposición al liberalismo y que el gobierno del Frente Amplio sea el camino hacia una sociedad socialista, como alternativa al capitalismo.
4) Frente a estas orientaciones de la fuerza política que ha gobernado el país en estos dos períodos, es que la opción para la lucha electoral del 2014 debe centrarse precisamente en esa opción: o queremos mantenernos como sociedad liberal y republicana defendiendo los principios fundacionales de propiedad: libertad, en todas sus expresiones; libertad económica y de contrataciones; libertad de información, de enseñanza, de religión y defensa de la soberanía nacional; o queremos incorporarnos a una sociedad socialista y totalitaria en la que la vida social en todos sus aspectos sea decidida por el Estado.
5) Entonces habrá que dejar de pensar en las pequeñas chacritas electorales o departamentales y vincularse en una gran corriente de “Unión Republicana” como una nueva expresión electoral en la que estén expresadas, como corriente política para disputar la mayoría electoral y sin que los actuales partidos políticos que participen de estos principios no pierdan su identidad partidaria tradicional concurriendo como sublema electoral.
Será un tema para una buena ingeniería de estrategia electoral.
6) Esos partidos políticos que se avengan a integrar una misma fórmula presidencial llevaría cada una su lista de senadores y candidatos a representantes, utilizando con carácter de sublemas, su propio lema partidario. Para ello, las respectivas convenciones, al resolver la utilización de la misma fórmula presidencial con el lema único “Unión Republicana” resolvería que su denominación partidaria se convirtiera en sublema para la elección legislativa.
7) No pretendemos que el Dr. Sanguinetti, el Dr. Batlle, el Dr. Amorín Batlle, Tabaré Viera, el Dr. Atchugarry o Stirling, dejen de ser colorados. No pretendemos que el Dr. Lacalle, el Dr. Larrañaga, Luis Alberto Heber, Gallinal, Ana Lía Piñeyrúa, José Carlos Cardozo, Chiruchi, Vidalín o el Dr. Ignacio Posadas dejen de ser blancos. No pretendemos que los dirigentes del Partido Independiente como Mieres dejen de ser independientes. Solo proponemos que para disputar la fórmula presidencial y ganar en primera vuelta se avengan a un desprendimiento ocasional sin perder cada una su identidad tradicional. Evitamos una sociedad de pensamiento único. El ejemplo de la concertación chilena no hizo perder identidad política a los partidos que la integraron, pero permitió alejar el fantasma del Pinochetismo y gobernar por tres períodos.
Dr. Artemio Caraballo
CI 3.532.999-4