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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáElecciones en Argentina (y Uruguay). Por estas horas se recuerda especialmente aquella frase de Cristina Fernández en donde desafiaba a quienes se oponían al kirchnerismo a que formaran un partido político y le ganaran.
Pues bien; no fue un partido político típico. Como en otros países de la región —y el mundo—, conformaron un alianza política con expresión electoral conjunta, integrada por gran parte de un partido histórico como el Radical, el relativamente novel PRO de Macri y otras formaciones políticas entre las que destacaba la representada por Carrió.
En sus propios ámbitos deben haber debatido mucho y duro, y en conjunto dialogado y negociado otro tanto, logrando dar a luz lo que se conoce como Cambiemos, que hoy gobierna Argentina, ganando territorialidad y legitimidad ciudadana a rolete.
No le tuvieron miedo primero a coordinar acciones y luego acordar. Fueron estrategas. Leyeron responsablemente la realidad que indicaba que ante la enorme y disparatada maquinaria de poder del gobierno, peleando cada uno por su lado sería un quimera desplazarlo, más allá de que el modelo estuviera agotado por todos los vicios y la corrupción denunciada. Y en consecuencia, en forma desprendida y madura, pensaron en la gente y crearon una alternativa real e innovadora.
Los resultados están a la vista. Más allá de simpatizar o no con Cambiemos, es un periplo político a estudiar y seguir muy atentamente. Porque el dato superlativo de la reciente elección legislativa argentina es que se pueden derrotar los populismos culturalmente.
Cambiemos lo hizo en la enigmática Buenos Aires y hasta en provincias históricamente peronistas, de estructura clientelar y en casos feudal, lo que demuestra que cuando se presenta una alternativa seria, coordinada y esperanzadora de gobierno real, los ciudadanos se liberan del peso y la presión psicológica y de poder que ejercen los populismos. Y lo hizo sin seguir las recetas de acumulación de poder tradicionales en Argentina. Fue desde la opinión.
Mientras tanto, en nuestra comarca, donde el populismo antirrepublicano avanza respaldado en su hegemonía tanto cultural como social y su enorme maquinaria estatal y poder político, la oposición goza de jugar a Antón Pirulero y se muestra incapaz de armar un bloque, plantear acuerdos programáticos básicos desde ya para ganar tiempo comunicacional previo al balotaje y por lo tanto, tener una estrategia en común.
Así, el tiempo pasa y los amigos de los Kirchner uruguayos, ante la omisión opositora, esperan tranquilos el 2019, aunque sepan que su proyecto de gobierno se agota...
Como para reflexionar, ¿no?
Luis Hierro Freigedo