N° 2014 - 28 de Marzo al 03 de Abril de 2019
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáMarzo es ese mes en el año en el que se acumulan muchas actividades importantes para el feminismo. Y aunque sería mejor que se distribuyeran en forma más equilibrada y no se agolparan todas en “el mes de la mujer”, lo cierto es que por lo menos existen y eso ya resulta positivo. Es en este contexto que vale la pena repasar algunas ideas fundamentales para seguir trabajando durante el año.
Vivimos un momento en el que se vuelve imprescindible volver a reflexionar sobre el concepto de interseccionalidad: la necesidad de reconocer que las personas son atravesadas por distintos ejes de discriminación, que conforman cada experiencia de vida de forma única. El término fue acuñado en 1989 por la abogada estadounidense Kimberle´ Crenshaw, y partía de la constatación de que los discursos feministas y antirracistas contemporáneos no habían sabido atender los puntos de intersección entre racismo y patriarcado. El término es hoy utilizado para visibilizar la idea de que las distintas dimensiones que estructuran el poder en la sociedad —como la raza, la clase, la orientación sexual, la edad, la religión, la discapacidad o el género— no pueden ser analizadas por separado, sino que hay que entender cómo estas se entretejen y conforman subjetividades específicas. Así, por ejemplo, las discriminaciones que enfrenta una mujer adulta mayor, intelectual y lesbiana, no son las mismas que se ejercen sobre un hombre joven, afro y pobre, o sobre una mujer blanca, de clase alta y discapacitada.
En este sentido, Uruguay recibió en los últimos días algunas visitas clave. Destaca sin dudas la presencia de la activista feminista y antirracista estadounidense Angela Davis, que bajo la consigna “Sin racismo, mejor democracia” brindó una conferencia en el Teatro Solís y otra en la explanada de la Universidad. Davis resaltó en su discurso la importancia simbólica que tiene nuestro país para el resto del mundo, como un “faro” para la defensa de los derechos humanos. También en estos días se encuentra en Uruguay la activista boliviana María Galindo, que dirigió un taller en la recién inaugurada Escuela de Formación Feminista, del colectivo Minervas. Galindo es cofundadora del grupo boliviano Mujeres Creando (surgido en 1992), y desarrolla un fuerte trabajo con mujeres indígenas. Este jueves 28 realizará una charla abierta sobre los desafíos para el feminismo en el contexto actual de crecimiento del racismo, el autoritarismo y la extrema derecha a escala mundial. La presencia de estas activistas en nuestro país ayuda a fortalecer la conciencia de la necesidad de un feminismo interseccional: uno que contemple las especificidades; sin reproducir otros ejes de opresión de la sociedad.
Es importante señalar, sin embargo, que si bien las actividades de conversación e intercambio promovidas por varias instituciones uruguayas en el marco del mes de la mujer son por lo general bienvenidas, es común observar que en el afán de estar a tono con “el tema del mes”, muchas de estas organizaciones (algunas comerciales y con fines de lucro) promueven encuentros y debates, para los que convocan a hablar a mujeres sin ofrecerles nada a cambio. Queda la duda de si son inconscientes de lo que están haciendo, o si, en un acto de cinismo absoluto, reproducen abiertamente las mismas injusticias que pretenden estar atendiendo. Parecen desconocer que dar una charla o coordinar un debate son actividades que requieren de un conocimiento previo y un tiempo de preparación. Pero sobre todo parecen desconocer por completo que el trabajo impago y la no valoración del trabajo femenino ha sido un tema neurálgico para el feminismo y los movimientos de mujeres, y una dimensión histórica de la discriminación.
Que este marzo que se va sirva para recordarnos la importancia de avanzar hacia el fin de la desvalorización y la precarización del trabajo femenino, y deje planteado el reto de una acción política verdaderamente interseccional.