Lo dijo al final de cada uno de sus discursos. Como para que el concepto les quedara claro y fresco en la memoria, resonando entre los militantes y dirigentes justo en ese momento previo a los aplausos que se dan en los cierres de actos. Lo dijo en Mercedes, lo repitió en San José, lo volvió a decir en Flores y luego en Durazno. Lo subrayó también en Florida, al concluir la primera gira por el interior del Uruguay que la formula nacionalista emprendió en una campaña en repecho hacia el balotaje. “La única forma que no exista más ‘la positiva’, es que yo no sea más candidato a nada. Para que no esté ‘la positiva’, no tengo que estar yo mismo”, aclaró una y otra vez a quien quisiera escucharlo el presidenciable del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou.
Los blancos iniciaron la campaña para la segunda vuelta electoral con un ojo puesto en las urnas y el otro en el futuro del Partido Nacional. Saben —muchos dirigentes lo han dicho públicamente— que la posibilidad de alcanzar el gobierno es difícil o poco probable. Y por eso, si bien hay que salir a “dar batalla” porque “hay orden de no aflojar” para buscar nuevos votos, este tramo hacia el balotaje tiene mucho más de trabajo para confirmar liderazgos y de ubicarse bien en el nuevo escenario político, que de verdadera competencia electoral.
En la primer gira que la fórmula blanca inició con la recorrida de diez departamentos en tres días, quedó flotando esa idea. Se habló sí de temas de campaña, se desafió al candidato oficialista Tabaré Vázquez y a su equipo técnico a debatir, se insistió en contrastar los dos proyectos de país, pero también se puso en evidencia que entre los blancos hay cuestiones que no pasan estrictamente por tener aspiraciones serias a llegar al gobierno sino en cómo quedar mejor perfilados en la interna.
Lacalle Pou pareció responderles en cada discurso a quienes cuestionan su idea de conducirse “por la positiva” en la vida política. El mensaje no fue solo para el candidato de la competencia, politólogos o periodistas. También fue para adentro.
“Nos comprometemos a actuar como lo hemos hecho: por la positiva. ¿Qué candidato ha elogiado al candidato sobre el que quiere ser preferido?, ¿ustedes no me han escuchado elogiar algunas acciones del gobierno? Y alguno se arranca los pelos y me dice: ‘Sos un inconsciente, Luis’. Se arrancan los pelos los propios”, enfatizó el lunes 10 en un acto en la sede de la Lista 40 en Montevideo.
Como pocas veces durante la campaña, Lacalle Pou salió a defender con firmeza el concepto que instaló como grifa personal de su precandidatura en las internas y luego en su carrera como presidenciable. Fuentes del Partido Nacional señalaron a Búsqueda que tras los resultados de la primera vuelta, hubo dirigentes que empezaron a “cascotear“ el concepto y reclamaron que se “endurezca” el discurso. En su edición del jueves 6, Búsqueda informó que su propio compañero de fórmula, Jorge Larrañaga, expresó en al menos dos reuniones privadas con dirigentes de su entorno que desde ahora se “acabó la positiva”.
En el acto del lunes en Montevideo, Lacalle Pou se despachó durante un buen tramo de su oratoria sobre una postura que, insiste, es una “forma de vida”. Y cuestionó a quienes intentan matizarla. “Y allí ya salen algunos genios que empiezan a decir ‘dame una media positiva’, ‘subile el calor a la positiva’, ‘bajáselo’, ‘mezclalo con la destructiva, con la negativa’. Miren, cada día que pasa, cada vez que me encuentro con uno de ustedes, cada vez que me encuentro con alguien que no es del Partido me dice ‘buen día’, nos saludamos, cada vez que veo cosas que pasan en el país, cada día que pasa, creo más en la visión positiva de la vida. ¡Cada día que pasa!”. Para el candidato blanco “el fin no justifica los medios”.
“Si quieres llegar realmente a ese fin, entonces no mientas, no insultes, no grites, no descalifiques. Porque cuando termine todo esto y hayamos alcanzado el resultado, no vamos a estar legitimados para gobernar”.
Lacalle Pou le dijo a su gente en ese acto de la Lista 40, que “si no confían” en esa actitud, entonces él “está de más”. Sin embargo, agregó que cree “interpretar en sus sonrisas, en sus miradas”, cuando le escriben mensajes de texto, le envían mails o comentarios en las redes sociales Facebook y Twitter reclamando que “no abandone la positiva”, que “tiene” que estar “al frente de la columna”.
Larrañaga ha adoptado un perfil más alto en este tramo, pero en el sector de Alianza Nacional, el otro gran bloque de los blancos, prefieren no hacer comentarios públicos sobre nada que no sea lo estrictamente vinculado a la campaña. “Hasta el 30 de noviembre hay silencio, el único objetivo es el 30 de noviembre”, dijo una fuente allegada al candidato a vicepresidente.
No dormir la siesta.
Más allá de la confirmación de los liderazgos, en el Partido Nacional se está observando con atención el trabajo de la dirigencia durante la campaña para el balotaje. Lacalle Pou insistió en sus discursos por el interior, que ahora “se limpió la cancha”, que ya no quedan candidatos a senadores ni a diputados, que ahora la competencia es entre dos fórmulas o cuatro personas. Y se está evaluando la actitud activa de aquellos dirigentes que ya aseguraron sus bancas. En una entrevista con el Observador TV, el diputado Álvaro Delgado advirtió que si alguno “opta por quedarse en su casa” o “toma la decisión de jugar a media maquina” la “gente después toma nota”. El mensaje apuntó a redoblar la militancia para recuperar terreno en los departamentos del interior donde el Partido Nacional perdió representatividad tras las elecciones del 26 de octubre. Incluso en aquellos bastiones históricos del nacionalismo como Cerro Largo o San José.
“Si hay gente que se dedica a hacer la siesta, la gente va a estar mirando y seguramente le cobre la factura en mayo”, señaló Delgado sobre las elecciones departamentales del 2015. Tras el 26 de octubre, en varias de las reuniones del comando con dirigentes de todos los sectores se remarcó que en esta campaña se deberá tener la mira en las elecciones para los gobiernos departamentales.
La “obsesión” con el debate.
Al inicio de la competencia hacia el balotaje, la estrategia de los blancos apuntó a dos grandes temas. Primero a evidenciar que el Partido Nacional propone alivios a la carga tributaria —con la eliminación del impuesto a las jubilaciones, al gasoil productivo y la rebaja de una franja del IRPF— mientras que el Frente Amplio proyecta “en su programa de gobierno” un mayor peso impositivo. “Lean el programa, escuchen lo que dice el candidato o lo que ha declarado un senador del oficialismo”, desafió Lacalle Pou en varias oportunidades.
El otro gran tema de la campaña, casi una “obsesión” o una “terquedad” que Lacalle Pou admite tener, es insistir en la posibilidad de que exista un debate. La rutina la repitió en cada ciudad que visitó. En un tono cómplice, al borde de lo jocoso, instaba a que los locales le dijeran al candidato del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, que él lo estaba “buscando” para intercambiar ideas. “Díganle: doctor, un tipo grande como usted, con su experiencia, que ya fue presidente, ¿por qué no se sienta a discutir con este tipo? ¿Se acuerda que le dijo que era un sub 20, que era un producto de marketing, una pompa de jabón? ¡Es un bollo! ¡Se lo come en dos panes!”.
En el guión del discurso seguía que si Vázquez no aceptaba el desafió le dijeran al candidato a vicepresidente, Raúl Sendic, que era Larrañaga quien lo estaba buscando para debatir. O que los aspirantes a ministros de Educación, Interior y Economía también reclamaban una instancia de discusión con sus pares. “¿No estaría bueno que Azucena Arbeleche y Danilo Astori se sienten para ver qué va a pasar con la política tributaria”, preguntó el candidato blanco.
Para la fórmula nacionalista, el Frente Amplio “está eludiendo” cualquier posibilidad de contrastar proyectos políticos. Larrañaga usó sistemáticamente una analogía futbolística para graficar la situación. Dijo que los candidatos del oficialismo se fueron “contra el banderín del córner” a “hacer tiempo” y “esconder la pelota” hasta el 30 de noviembre. Lacalle Pou reforzó la imagen. “Nosotros estamos listos para jugar el partido, hicimos la pretemporada, queremos que la tribuna, que está llena, nos vea jugar en la cancha”. Pero, para el candidato de los blancos, Vázquez se mantiene en un “PPSPC”, un “Profundo y Prolongado Silencio Por Conveniencia”.
Información Nacional
2014-11-13T00:00:00
2014-11-13T00:00:00