El fiscal se caló sus gafas de lectura cuando vio a los policías que entraban a su despacho con un detenido. Los esperaba, y tenía abierto el expediente sobre su escritorio.
El fiscal se caló sus gafas de lectura cuando vio a los policías que entraban a su despacho con un detenido. Los esperaba, y tenía abierto el expediente sobre su escritorio.
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acá—Buenas tardes. Su caso acaba de ser formalizado —le dijo el Dr. Tadeo Delajus Ticia a Braian Chipoleti, oriental, soltero, de 39 años, también conocido como el Tajo Grande, con profusos antecedentes penales, la mayoría en concurrencia con su hermano menor Yonatan (a) el Tajo Chico, igualmente poseedor de un generoso prontuario.
—Ta bien, ta —replicó el Tajo Grande. ¿Tienen prueba? ¿De qué se me acusa?
—Está plenamente probado que usted, su hermano menor y los mellizos Jeber y Ronal Manguchi, también conocidos como los Bichos Colorados (N. de R. Se les conoce así en el hampa por ser ambos pelirrojos, así como adherentes al grupo colorado Orejanos, del diputado Fernando Amado), sacaron a punta de pistola a varios propietarios y ocupantes de casas y apartamentos en Los Palomares de Casavalle, dispararon 45 proyectiles, hirieron gravemente a una mujer embarazada, y se apropiaron de todas las pertenencias de las víctimas, electrodomésticos, vestimenta, televisores, dinero, celulares. En total, desplazaron con violencia a 38 personas, que lo perdieron todo, y quedaron con lo puesto. Y agradezcan que no murió nadie, porque si no, la cosa era más grave todavía —culminó el fiscal.
—Y lo sacamo a balazo porque a patada y a garrotazo no pudimo, ello eran mucho, y nosotros solamente cuatro, ñeri, entendeme —respondió el acusado.
El fiscal continuó impertérrito la lectura del expediente, informándole al detenido que su situación era muy delicada, pero que le gustaría conversar con el abogado del delincuente, para ver si podían llegar a un arreglo en cuanto a la pena, ya que en un juicio abreviado las cosas podrían salir mejor para todos.
El abogado del acusado, el Dr. Braulio Yotela Reglo, se hizo presente en sala, y le explicó al fiscal que las cualidades de su defendido estaban siendo claramente subestimadas.
—Este muchacho es bueno —dijo el defensor — y ha ayudado mucho a su abuela ciega, abriéndole un comercio en el barrio para que la viejita complemente su magra jubilación. Al fiscal no le convenció demasiado que el “comercio” que regenteaba la anciana fuera una boca de pasta base, pero ante la objeción que le hizo al abogado, este le explicó que estos muchachos se movían en ese ambiente, y que lo que había que valorar era la buena disposición del Braian para ayudar a los ancianos de la familia.
—¿Qué quiere que le instale, una mercería o una panadería? Ellos consiguen otro tipo de mercadería, pero lo importante es que la viejita vive mejor ahora, gracias a la ayuda de su nieto —corroboró el letrado.
El fiscal seguía en silencio, escuchando al abogado defensor, que tenía más argumentos para justificar a su defendido.
—Él esa noche de los desalojos estaba drogado, y por eso no mató a la embarazada a la que le disparó. Estaba muy mareado. Pero él está haciendo un tratamiento para despegarse de la droga, y esa noche, gracias a la mala puntería, se salvó de un homicidio. Si hubiera sido así, no estaríamos negociando, fiscal —aseveró el abogado.
El Braian también agregó, autodefendiéndose, que estaba dispuesto a devolverles los celulares y uno de los televisores a las víctimas, pidiéndoles disculpas por su actitud, pero el fiscal desestimó este gesto de las devoluciones, ya que las víctimas habían sido realojadas en unas residencias del Mides, y ya se les habían entregado celulares, televisores y vestimenta nueva, y no estaban interesados tampoco en volver a Los Palomares.
—Le acepto sí el pedido de disculpas, porque eso me ayuda a rebajarle la pena. Sigamos negociando —agregó.
El abogado aprovechó entonces para alegar a favor de su detenido, basándose en otras consideraciones.
—Estos muchachos, el Tajo Grande, el Tajo Chico y los Bichos Colorados montaron una canchita de fútbol en el baldío de Domingo Arena y Bariloche, justo en la esquina, donde van a jugar los gurises del barrio, y así se alejan de las drogas y de las malas juntas. Todo con plata de ellos, y hasta le pagan un sueldito al Bidón Benítez, que recién salió del Comcar, para que les haga de DT y los entrene; mire si en unos años el Maestro Tabárez nombra a alguno de estos guachos para que juegue en la Celeste, ¡va a ser todo gracias a estos buenos muchachos, que usted quiere acusar para que los metan en cana! ¡Hay que dejarlos que sigan ayudando al prójimo! Un error lo comete cualquiera, doctor…
El fiscal se rascaba la cabeza, cavilando para sus adentros cómo podrían hacer para combinar todos estos factores y concluir en un juicio abreviado que fuera bueno para todos.
—Vamos a hacer una cosa —dijo. ¿Qué les parece si fijamos una libertad vigilada de 36 meses, que ellos vayan una vez por semana a la comisaría y certifiquen presencia, y que además les pidan perdón a los desalojados por la fuerza, que les compren un ajuar de bebé al hijito de la embarazada herida de bala, que paguen un alquiler por la ocupación de la boca de pasta base que regentea la abuela, porque ahora están ocupando ilegalmente una de las casas desalojadas a la fuerza, que se conecten a la luz y el agua de UTE y OSE, y…
—¡No, doctor! –interrumpió el abogado defensor —¡La luz y el agua déjeselos colgados, la plata no les da para tanto gasto, son muchachos humildes, que han tenido una infancia muy dura, fruto de una sociedad que los estigmatiza y los rechaza!, y…
—Bueno, esa parte entonces la dejamos como usted dice. Pero llevamos la libertad vigilada a 48 meses. Y que no me falten ni una vez a la visita semanal a la comisaría.
—Aceptado –dijo el abogado. Braian, ahora tenés que firmar ahí, ¡Braian! ¿Qué hacés hablando por el celular?
—Tranqui, dotor. Estaba arreglando con el Tajo Chico pa una excursión que tenemo esta noche pa sacar unos mango de un cajero automático, pa hacerle frente a sus honorario…