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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAlgunos periodistas han anunciado su propósito de realizar un debate televisado entre los candidatos a la Presidencia de la República de los diversos partidos que disputarán la Presidencia. Solo uno de esos candidatos ha anunciado que no está dispuesto a intervenir en ese debate. Y utilizando un falaz argumento demagógico, ha expresado que el único debate en el que interviene es con la gente. Y decimos que es una afirmación falaz porque cuando se presenta frente a la gente tampoco debate, sino que se presenta como un predicador para que lo escuchen. El debate en esencia implica la confrontación de argumentos y no solo la exposición de ideas o propuestas. En síntesis, tampoco debate con la gente. Solo se hace oír por el auditorio a quien trasmite lo que entiende como verdades rebeladas.
Pero por eso los periodistas que tienen la iniciativa del debate no deben cejar en la iniciativa. Lo que corresponde para la salud democrática en un proceso electoral es programar el debate periodístico. Armar el escenario; colocar las mesas y sillas; instalar los micrófonos y audios respectivos; y realizar el debate entre los candidatos existentes y asistentes. Si queda una silla vacía y un micrófono sin participante será un problema de quien no ocupa la silla y no usa el micrófono. Revelará, en todo caso, que alguien elude el dabate, pero la salud democrática del proceso se ha salvado.
Solo así se dará cumplimiento con la aspiración de la ciudadanía y la prensa acreditará su imparcialidad.
Quien se crea que es un iluminado y que desde el Olimpo observa pero no baja a la arena del debate, que se someta al juicio de la gente. Creemos que el debate político no puede considerarse un privilegio de los candidatos que les permita aceptarlo o no participar del mismo. Es un derecho y una necesidad de la ciudadanía para tomar decisiones en medio de una confrontación de propuestas y argumentos, despojados de todo marketing electoral o ruido escénico.
Solo de esta forma la ciudadanía podrá evaluar las diferentes opciones.
La salud democrática de Uruguay lo agradecerá.
Dr. Artemio Caraballo
CI 3.532.999-4