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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáLey 18.651: cuatro años y sigue sin reglamentarse. Recuerdo aquel 9 de febrero de 2010, cuando en la Asamblea General de nuestro Parlamento, en la última sesión de aquella legislatura, se votaba y aprobaba por unanimidad la ley 18.651, que protege integralmente los derechos de las personas con discapacidad. Participé y presencié escenas de júbilo, de celebración, de parlamentarios, de las barras repletas de personas, de discapacitados, de familiares y de funcionarios del Palacio Legislativo. Fue una jornada de fiesta y de alegría.
Era la culminación de años de trabajo, del impulsor de la iniciativa Ing. Ruperto Long, de asociaciones, de ONG y grupos de discapacitados, de trabajo en las comisiones de diputados y senadores, de asesoramiento y consultas en varios niveles, tanto aquí como en el exterior.
Fue el trabajo de todo un equipo, técnico, profesional y con experiencias de vida, donde colaboraron y participaron personas de la sociedad civil y de todos los partidos políticos uruguayos. Sin embargo, aquella aprobación se ve truncada porque el Poder Ejecutivo, luego de 4 años, aún no la ha reglamentado.
Es la “ayuda” y el “estímulo” que precisan miles de compatriotas discapacitados y sus familias para tener una vida digna.
Protegiendo sus derechos y mejorando su calidad de vida.
La reglamentación de la ley es fundamental para su efectiva aplicación y, con ella, el goce pleno de los derechos en la ley consagrados.
Si no apoyamos, si no les hacemos la vida más fácil a estas personas que ya tienen una “mochila bastante pesada”, la pregunta es: ¿a quiénes vamos a ayudar?
Los discapacitados muchas veces pasan inadvertidos para el resto de la sociedad. He aquí la gran importancia de esta ley, pues al carecer de una vida plena, no se los ve con frecuencia, ya sea en el estudio, en el trabajo o en lugares dedicados al esparcimiento y/o diversión.
La reglamentación de la ley —ese trámite administrativo— les permitiría tener a miles de compatriotas una vida más parecida al resto de las personas, igualando “hacia arriba”, igualando en oportunidades en forma positiva, materializando derechos, abriendo nuevas puertas y permitiendo conocer otros horizontes.
En una sola palabra: sentirse útiles, descubrir nuevos vínculos, mejorar su rehabilitación, estar integrados e incluidos en la sociedad.
Para los que no tenemos discapacidades visibles, cuesta imaginarnos una vida donde las cosas más sencillas se tornan complicadas o dependen de otros.
La reglamentación de la ley 18.651 se hace imperiosa. En mi opinión, debe haber sido una de las normas más fundamentales aprobadas en la legislatura pasada. Por lo tanto, no puede ni debe existir prioridad más importante que su reglamentación. Apelamos a que el Poder Ejecutivo la reglamente sin más trámite. La sociedad toda estará agradecida.
José Luis Bringa
CI 1.780.180-1