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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáTiralos por acá nomás. Los tiraron por acá nomás con la complacencia del presidente, quien asumió traérselos como si fueran una encomienda de la tía que nos llega desde lejos, cuando en la amistosa charla que mostró con su par del Norte, el premio nobel con minúscula y a su vez señor de la guerra, Barack Obama, le dijo amén y prometió traerlos. Pero el tema es que de ellos no se encarga nadie y ahora reclaman, poniéndose en la fila de todos los que lo hacen en este país, pidiendo que alguien les dé bolilla, ya que si aceptamos ser sus anfitriones, tratémosles como huéspedes.
Pero no, acá por el contrario los trajimos, los tiramos como bolsas de papas y se los dimos al PIT-CNT, que tiene menos experiencia en brindar contención y apoyo emocional a personas con conflictos emocionales que yo jugando al handball. Hay que dejar algo en claro: los tipos son sindicalistas, no son psicólogos, ni asesores en recuperación de vidas de personas que pasaron presas la mitad de ella y encima les imponen reinsertarse en un país que parece otro planeta comparado con el suyo y con una cultura diametralmente opuesta a la que les enseñaron desde que nacieron.
Es como que soltáramos a un preso de la cárcel de Salto en Yemen y le digamos que al otro día consiga trabajo, se alquile una casa y se maneje por cuenta propia para salir adelante porque ahí a todo el que trabaja (¿?) le va bien, sale adelante y crece, porque el Estado lo ayuda (juaaa), perdón, se me escapó. Y encima le mandamos a unos tipos que son los “delegados” de los “trabajadores” que lo van a asesorar en cómo reacomodar su vida para desarrollarse como personas y salir adelante, porque lo que hicieron con los ex Guantánamo fue algo parecido.
Claro, al principio pensaron en inmolarse, pero después trataron de acostumbrarse y no sabían si quedarse con los carceleros que tenían cuando estaban en la prisión estadounidense que tortura en suelo cubano (parece un chiste, pero ahora con el cambio de la política entre ambos países los norteamericanos ya no solo van a poder abusar de extranjeros en suelo cubano sino que además van a poder torturar cubanos también con todas sus porquerías comerciales) o si soportar a los del PIT-CNT hablándoles todo el día, verdes de tanto mate, de Fidel Castro, del Che Guevara y del imperialismo, siendo mucho más primitivos que ellos, porque pese a vivir en ciudades constantemente bombardeadas, los ex Guantánamo la tienen clara y saben qué puntos calzan estos que les mandaron para hacer de sus custodias. Por eso, ya no los quieren ver ni en foto.
Pero yendo al grano, ellos pensaron que Uruguay era un país serio y organizado. Porque así lo definió la revista británica “The Economist”, pero lo que pasa es que esa calificación la dio un cronista que se dedica al tema desde Londres, sentado en una silla mirando el Big Ben, porque para darle tanto puntaje al paisito, el tipo no vino acá ni en joda, lo más cerca que estuvo del Uruguay fue cuando visitó las Falkland que los argentinos llaman Malvinas.
El reportero hizo un par de llamadas, vaya a saber uno a quién y qué cosa le dijeron, quedó contento, compró la estampita de que Mujica es el presidente más pobre, más bueno y más audaz del continente, y lanzó eso de que el Uruguay era un país clase A. Entonces, cuando para sacarse de encima el clavo que le dejó Bush el premio nobel le pidió que aceptara traerse media docena de los presuntos terroristas el acierto fue decirle que sí, pero el error fue no hacer un plan para recibirlos y tenerlos así, como a la que te criaste.
La situación la dejó expuesta uno de los ex reclusos, de origen sirio, cuando viajó a Buenos Aires para pedir que el sordo y vergonzoso gobierno de la CFK (como le gusta llamarse a la doña, emulando a JFK) donde dejó en claro que si bien el gobierno uruguayo los tiene a salvo en este país, les ha dado las condiciones mínimas e indispensables para vivir, ya que no tiene un plan con respecto a ellos y tampoco les ofreció la ayuda psicológica para que muchos de ellos tengan una rehabilitación plena y una reinserción clara en un país cuya cultura desconocen en todo sentido y cuyas costumbres ni siquiera comparten.
¿Estarán de acuerdo estos buenos muchachos, como se los ha dado a conocer, en tener que faenar una oveja para comérsela en un asado? ¿Estarán de acuerdo con la doctrina de izquierda que pregona el PIT-CNT y sus encumbrados representantes que tanto saben de la historia de Oriente Medio como yo de chino mandarín? ¿Querrán quedarse a vivir en un país del cual nada saben y solo atinan a pensar que lo que está haciendo al recibirlos es un mandado enorme al país que los encarceló y los dio por muertos ante sus familiares?
Yo sé que es volver al principio y ponernos a debatir si está bien o mal que vengan o no los presuntos yihadistas, pero no es eso lo que me interesa ahora sino que el tema es ¿para qué los trajimos? ¿Qué bien les estamos haciendo? Es decir, ¿qué les estamos ofreciendo? Absolutamente nada; queremos que se convenzan de que en nuestro país estarán mucho mejor que en el de ellos, porque allá hay guerra constante y los gringos que amagan y amagan desde que le dieron el premio Nobel a Mr. President todavía no se fueron de sus países, siguen siendo la fuerza invasora de siempre, hasta que no les chupen todo el petróleo no se van a ir, y por eso tampoco los quieren de vuelta a ellos por allá y nos los tiran por acá, para que molesten, porque mire si a uno de estos ex reclusos de Guantánamo se les da por volver a su país de origen y se encuentra en la calle con los mismos soldados que los tuvieron bajo tortura todos estos años. ¡Mamita, la que se arma! Van a querer tirarles piedras, por decir lo menos, cuando no, sus familiares van a querer hacer justicia por mano propia y pasarse un par de gringos para la olla, por decir lo más o menos.
Entonces en ese aspecto, a ellos los dejaron acá por pedido del nobel de la paz, pero tal como se llama el programa de Pablo Ferreira Pintos por Ozono FM “¿Y ahora qué hacemos?”. Porque a la media docena de presuntos terroristas ya los tenemos acá y algo tenemos que hacer con ellos. O nos volvemos ciudadanos del mundo civilizado y buscamos ser un país serio y organizado, que trajo extranjeros, que acogió a “víctimas injustas” de la guerra contra el terrorismo (que es una gran farsa porque solo buscan sacarles petróleo) y hacemos un plan en serio, porque lo que buscamos es hacer lo que dijo Mujica en CNN: “Si no podemos evitar la guerra, por lo menos tratamos de mitigar sus consecuencias”, o les pedimos perdón, muchachos, por haberlos traído hasta acá y haberlos dejado a suerte y verdad, libres pero sin un mango en el bolsillo y pidiéndoles que se adaptaran a la fuerza a algo que ni siquiera sabemos si iba a gustarles y si era lo que ellos querían.
La verdad de la milanesa es que estos tipos están sufriendo, porque como cualquier ser humano quieren volver a su casa, ver a sus familiares, vivir su cultura y hablar su idioma y seguir desarrollándose sin que ningún militar extranjero los capture y los detenga por años en un lugar sin juez que lo establezca y sin derecho alguno que los ampare.
Entonces, linda changa le deja el célebre Pepe Mujica al nuevo gobierno que entra el lunes que viene a mandar con todo, el que deberá establecer un protocolo de acción urgente, con un plan de seguimiento, de contención y de apoyo a estas personas a las que trajimos como nuestros huéspedes y a las que al día siguiente de tenerlas en casa les dijimos algo así como: ¿qué están haciendo acá?
Hugo Lemos
Salto