Sr. Director:
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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáAl leer la edición de Búsqueda del jueves 13 de febrero pensé en escribir algunas líneas sobre las urgentes reformas al muy mal Código del Proceso Penal vigente en nuestro país.
Sin embargo, al llegar a la sección de Cartas al Director me encontré con una misiva sobre los niños y la dictadura que me hizo cambiar de opinión.
¿Por qué? Porque la carta en cuestión parece salir de las brumas de la historia (sin ofender) trayendo a colación cuentos de horror que quienes vivimos aquellos años sabemos que no fueron así. La misiva comienza diciendo “Niños en edad de concurrir al jardín de infantes, más jóvenes aún y adolescentes fueron víctimas directas de delitos de lesa humanidad por obra del Estado uruguayo durante la dictadura militar...”. Y continúan las incoherencias, también sin ofender, diciendo cosas tales como que se maltrataba a los niños física y psicológicamente, se les manoseaba, hubo violencia sexual y un (sic) caso probado de violación a una niña de 7 años , había amenazas y castigos fuera de los jardines y las escuelas, en el barrio y mucho más. Como se aprecia, parece “El Infierno” de Dante. Después la carta se refiere con nombre y apellido a un futuro senador, por lo que estimo del caso no quiero pronunciarme en un asunto entre partes. Me interesan solo las generalidades.
Bien: las personas que ahora oscilan por los 40 años probablemente no lo saben, pero para quienes, como quien escribe, esas fantasmagóricas afirmaciones que dejan pequeñito al antiguo Tren Fantasma no son ciertas. Así, llanamente, no se produjeron. Podrán haber existido, cómo no, algún atentado violento al pudor, alguna violación (quizás incluso más de una) porque sean los tiempos políticos los que fueren siempre existen sujetos despreciables que abusan de menores, pero algo generalizado y como parte de una política premeditada no.
Por aquellos tiempos, el suscrito mandaba a su hija a un jardín de infantes y luego a un preescolar y jamás oyó ni conoció de la existencia de una política pergeñada a los efectos denunciados , así como jamás oyó ni escuchó a amigos o familiares y conocidos algo por el estilo. Por tanto, a quienes vivimos aquel tiempo, por favor que no se nos vengan con cuentos e historias de brujas. Y que conste que el suscrito ni es militar ni ocupó nunca algún cargo político o de particular confianza en aquella época y por tanto no le comprenden las generales de la ley.
Si algunos hechos lamentables ocurrieron —cosa posible— no fue fruto de ningún plan preconcebido, y quizás sí, en parte al menos, porque a mediados de la década de los 60 algunos seudoiluminados quisieron tomar el poder en sus manos.
Dr. Esc. César Eduardo Fontana
CI 1.060.462-0