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En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] contactarte por WhatsApp acáEl pasado viernes 16, se llevó a cabo una conferencia de prensa convocada por las autoridades de Ancap, encabezadas por su presidenta, la Sra. Marta Jara, con la presencia de la ministra de Industria, Carolina Cose, y otras autoridades, en la cual muy exultantes, anunciaron los resultados positivos que se estaban obteniendo a partir de la gestión encabezada por la Sra. Marta Jara. Hecho que el ministro Danilo Astori, pocos días antes, había calificado como “llamativa” mejora.
Se anunció entonces una ganancia superior a los 70 millones de dólares, lo que se omite, deliberadamente, es que la paramétrica de costo, bajo la cual se establece el precio del combustible al público, está vigente desde octubre de 2014. En esa fecha, para el cálculo del precio final de venta al público, se fijó el precio del crudo Brent en U$S 50,2 y el dólar a $ 29,7, si bien el dólar ha tenido alguna oscilación a la baja, el precio del barril ha estado siempre por debajo de los U$S 50. En los hechos, Ancap importó en el período enero- julio 8,7 millones de barriles a un precio promedio de U$S 43,9 por barril, lo que resultó en una ganancia de U$S 37,5 millones respecto a la paramétrica. Es decir, lo que se estimó costaría el barril y el margen de ganancia, como el costo del producto fue menor, de ahí resulta una parte de la ganancia extraordinaria. Los números son números.
También nos llamó la atención una afirmación de la Sra. Marta Jara, en el sentido que debe hacerse una puesta a punto de la refinería de La Teja, lo que es necesario realizar cada cinco años, hecho que no fue “previsionado”. Más allá de que utilizó un término verbal inexistente, “da para entender” como dicen en nuestro vecino Brasil.
Es realmente llamativo, que quienes en los cinco años pasados (Sendic y compañía) en la elaboración del presupuesto anual del ente no hayan previsto ese gasto necesario e ineludible.
Caben dos supuestos, que los responsables de la elaboración del presupuesto no tienen conocimiento mínimo del tema o que, deliberadamente, se tiró para adelante y que se arregle el que venga.
En cualquier presupuesto de empresas que presten servicios, sea de una compañía aérea o de una pequeña empresa constructora, hay dos rubros que siempre deben estar: amortizaciones e imprevistos. Así se prevé el costo de la reposición o mantenimiento de aquellos elementos que, por el paso del tiempo o por su uso, debe hacerse. Es conocido el llamado Overhaul (OVH) que debe realizarse en los aviones, relacionado con las horas de vuelo. Las empresas así lo reservan de sus ingresos, en fondos especiales, destinados única y exclusivamente a esa tarea. En una empresa constructora grande o pequeña, también debe considerarse en el o los presupuestos a presentar, el desgaste de los bienes propios, sea por uso o paso del tiempo, de modo de “amortizarlos”. Es decir, reponerlos pasado el tiempo sin que ello signifique un gasto extraordinario o no previsto.
En consecuencia, las anteriores autoridades de Ancap, en los 5 años hacia adelante a partir de la fecha de la última puesta a punto de la refinería, debieron “previsionar” por lo menos un 20% cada año, en valores constantes, del costo futuro de dicha tarea.
Ancap, en su planta de funcionarios, cuenta sin duda con personal altamente capacitado como para realizar un presupuesto ajustado a la realidad. En consecuencia ese gasto “no previsionado” —que no debe ser menor de U$S 50 millones— ha sido una decisión del anterior directorio, una muestra más, entre fiestas, remolcadores que no flotan, avisos en radios inexistentes, pagos de horas extras, contratación de asesores y hasta compra de un avión, para viajar hacia las plantas como la de cemento, calera o de biocombustibles, todas deficitarias, de una administración absolutamente alegre e irresponsable, que entre la capitalización y el costo del combustible, pagamos todos.
Jorge Ciasullo
CI 793.978-7