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“En números macreconómicos” el turismo social tiene escasa relevancia —movilizó como viajeros a 30.000 personas y en torno a U$S 600.000, de los cuales una tercera parte son subsidios estatales—, pero dinamiza pequeñas localidades que son destino de estos programas, como La Charqueada.
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El año pasado 700.000 uruguayos hicieron turismo interno y 30.000 efectuaron paseos o actividades a través de programas de “turismo social” organizados desde el Estado, según datos que manejó la ministra del área, Liliam Kechichián, en julio en el Parlamento.
El Ministerio de Turismo y Deporte (MTD) es la “cabeza” del Sistema Nacional de Turismo Social, que si bien todavía se encuentra parcialmente “en formación”, núclea a varias instituciones públicas y privadas que promueven esta actividad, explicó a Búsqueda el asesor de esa secretaría de Estado encargado del área, Alberto Torelli.
El objetivo es doble, aclaró: por un lado se pretende hacer accesible el turismo a segmentos de la población que normalmente no pueden disfrutarlo, en el entendido de que es un derecho humano. Por otro, se busca dinamizar el sector turístico en temporada baja.
Este año más de 2.000 personas hicieron uso de estos programas y Torelli espera que con los 17 viajes que faltan se llegue cerca de las 4.000, en más de 50 salidas. Destacó especialmente que participaron personas de 80 localidades diferentes, lo que consideró más importante que la cantidad.
Torelli remarcó que las propuestas no son “a demanda del público” sino que se conforman grupos de viaje para sectores sociales específicos. Los principales programas alcanzan a trabajadores con ingresos familiares menores a $ 25.000 al mes, jóvenes de entre 18 y 29 años, quinceañeras beneficiarias de asignaciones familiares, grupos de estudiantes de instituciones públicas y adultos mayores. Cada persona puede participar una única vez.
Un paquete, por ejemplo, puede costarle $ 590 a un trabajador, contó. Eso se logra a través de convenios con hoteles, que ofrecen un precio promocional y porque el MTD paga el transporte. Además, muchos organismos, como las intendencias, colaboran donando los servicios de guías turísticos o espectáculos.
Por cada peso que el MTD invierte en turismo social, los pasajeros que moviliza gastan como mínimo otros dos. Teniendo en cuenta esta relación, la cartera proyecta que U$S 600.000 serán volcados al turismo interno en temporada baja este año, ya que planea invertir en locomoción U$S 200.000.
En algunos casos, afirmó Torelli, esto permite que establecimientos vinculados al turismo no cierren en invierno y que puedan al mismo tiempo alojar algún otro visitante que llegue al lugar, o que no deban enviar a su personal a “seguro de paro” y se puedan especializar más. Las empresas que trabajan con estos programas emplean en su conjunto a 500 personas, informó.
Se contratan hoteles de tres y cuatro estrellas y cada pasajero gasta un promedio de $1.000 en el destino. Esto significa que con un ómnibus lleno circulan U$S 2.000 en el lugar, calculó. Si bien eso “en números macroeconómicos no es nada, dejados en un pueblito como La Charqueada dinamizan”, enfatizó.
Según datos del Instituto Nacional de Estadística que manejó ese asesor, el turismo interno en general moviliza cada año U$S 400 millones.
BPS.
El Banco de Previsión Social es otro de los organismos que promueven el turismo social, tanto desde su propia colonia de vacaciones en Raigón (San José), como con convenios con hoteles. Su presidente, Ernesto Murro, contó a Búsqueda que en 2011 participaron 22.000 personas, de las cuales 13.000 eran jubilados que pagaron por el paseo el equivalente a 1,5% de su pasividad por día, financiada en general en cuatro meses. Casi el 60% de ellos fueron a Raigón, precisó.
El año pasado el MDT y el BPS lanzaron un programa de turismo para quinceañeras beneficiarias de asignaciones familiares, que financian a medias. El último de los siete viajes de 2012 será el segundo fin de semana de noviembre y para todo el año se planea llegar a 517 chicas, con una inversión de U$S 100.000 en el programa. La selección de las jóvenes se realiza según las calificaciones que tengan en su centro de estudios. El costo es de $ 650 y se puede financiar en seis cuotas a través del Banco República.
Privados.
Si bien aclaró que ve positivas estas iniciativas, el vicepresidente de la Cámara Uruguaya de Turismo, Juan Martínez, dijo a Búsqueda que así el Estado está desempeñando el rol de operador turístico, que “debe ser de exclusividad privada”. Consideró que al formar paquetes, gestionar la logística y tener sus propios destinos muchas veces se entra en “competencia un poquito desleal”.
Tanto Murro como Torelli consideraron que no existe conflicto con los privados, ya que se da la posibilidad de participar a todas las empresas que lo deseen y acepten los términos de los programas.
Por su parte, Sergio Bañales, presidente de la Asociación Uruguaya de Agencias de Viajes, opinó que esas empresas deberían tener una participación “diferente”. Hoy, dijo, solamente se las utiliza para la logística de ventas, cuando podrían incidir más en lo operativo, como el armado de los paquetes. Sin embargo, aclaró que tampoco buscan encarecer con sus servicios los programas destinados a sectores de bajos recursos, pero que sí “reclamarían su parte” en los que no tienen límite de ingresos. También reconoció que parte de la “culpa” es de los privados, porque no tienen el suficiente “interés”.