• Cotizaciones
    jueves 05 de marzo de 2026

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, tu plan tendrá un precio promocional:
    $ Al año*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    En Búsqueda y Galería nos estamos renovando. Para mejorar tu experiencia te pedimos que actualices tus datos. Una vez que completes los datos, por los próximos tres meses tu plan tendrá un precio promocional:
    $ por 3 meses*
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá
    * A partir del cuarto mes por al mes. Podés cancelar el plan en el momento que lo desees
    stopper description + stopper description

    Tu aporte contribuye a la Búsqueda de la verdad

    Suscribite ahora y obtené acceso ilimitado a los contenidos de Búsqueda y Galería.

    Suscribite a Búsqueda
    DESDE

    UYU

    299

    /mes*

    * Podés cancelar el plan en el momento que lo desees

    ¡Hola !

    El venció tu suscripción de Búsqueda y Galería. Para poder continuar accediendo a los beneficios de tu plan es necesario que realices el pago de tu suscripción.
    En caso de que tengas dudas o consultas podés escribir a [email protected] o contactarte por WhatsApp acá

    Mamografías obligatorias

    Sr. Director:

    El 8 de marzo se festeja el Día Internacional de la Mujer. Su objetivo es contribuir a erradicar una arraigada cultura patriarcal y machista —que en mayor o menor grado— tiñe a todas las sociedades. El método utilizado es la denuncia de las infames consecuencias que ella acarrea: injusticias (por ejemplo, con respecto a las remuneraciones), violencia doméstica (que en ocasiones lleva al asesinato) y su poca valoración a nivel empresarial, lo que se visualiza en la escasa presencia de mujeres en los altos cargos a pesar de que son mayoría dentro de los egresados universitarios.

    En Uruguay se conmemoró esa fecha con una multitudinaria marcha. En la oratoria se realizaron reivindicaciones de diferentes tipos sobre diversas cuestiones. Esa jornada estuvo precedida de una intensa campaña de formación de opinión pública, a través de los medios de comunicación masivos y las redes sociales.

    Entre tanto tema que se tocó hay uno que pasó desapercibido, a pesar de que es una de las manifestaciones más claras de la cultura patriarcal y machista que abusa de las mujeres uruguayas: el obligarlas bajo coacción gubernamental a que se realicen una mamografía cada dos años.

    Ninguna de las feministas —al menos que sepamos— ha tocado ese grave asunto ni antes ni durante ni después del 8 de marzo. Desde los más diversos ángulos, esta cuestión es alarmante.

    Posiblemente, eso se deba a que el mayor mito de nuestros tiempos es la denominada “ciencia”. Actualmente, cualquier discusión se zanja con el argumento de que “está científicamente probado”. No importa si realmente es así, dado que la palabra “ciencia” tiene una connotación “mágica” que acalla cualquier voz crítica. Además, desde el campo epistemológico se han sacado a la superficie la cantidad de aspectos “extracientíficos” que la tiñen. Entre ellos, la relaciones de poder imperantes dentro de una sociedad.

    Recordemos los hechos: Tabaré Vázquez en su calidad de presidente y oncólogo —empresario en este último rubro— emitió en 2006 el decreto N°571/006. Mediante esa norma se forzó a las mujeres que habitan dentro del territorio nacional a realizarse una mamografía cada dos años. Debían hacerlo todas las mujeres cuyas edades estuvieran comprendidas entre los 40 y 59 años de edad; en el 2015 el decreto fue modificado y la obligación pasó a regir en el rango etario 50 – 69 años.

    Si no lo hacen, no se les otorgará el Carnet de Salud, con todos los prejuicios que derivan de ello como por ejemplo, poder trabajar, conducir un auto, cobrar subsidios estatales y estudiar en instituciones formales.

    En 2012 se conoció el caso de Ana Rosengurtt, que considerándose lo suficientemente inteligente e informada, decidió no hacerse más la mamografía1. En consecuencia, presentó una solicitud ante el Ministerio de Salud Pública (MSP) para que la exoneraran de volver a realizársela cuando venciera su Carnet de Salud (setiembre de 2012). Justificó su petición con el siguiente argumento: “Me amparé en la ley de los pacientes y los usuarios de salud (Ley Nº 18.335) que en el artículo N°11 dice bien claro que te podés negar a un procedimiento diagnóstico sin dar explicaciones de por qué”.2

    Sin embargo, entre el 2012 y setiembre de 2016 en que el Tribunal de lo Contencioso Administrativo falló a su favor, el MSP le hizo sufrir las consecuencias de querer ser autónoma, complicándole la vida para otorgarle el Carnet de Salud.

    A pesar de esa sentencia donde el Tribunal afirma que el gobierno no puede forzar a las mujeres a realizarse una mamografía, el Ejecutivo no derogó el citado decreto.

    Este caso ilustra los problemas involucrados en este tema de las mamografías: Por un lado, el tema jurídico y por el otro, la cultura patriarcal y machista.

    El ordenamiento jurídico se rige por el principio lógico de “no contradicción”. Desde el punto de vista jerárquico, una ley es de orden superior a los decretos presidenciales, por tanto, debe primar. Sin embargo, el artículo 44 de la Constitución señala que “El Estado legislará en todas las cuestiones relacionadas con la salud e higiene públicas, procurando el perfeccionamiento físico, moral y social de todos los habitantes del país. Todos los habitantes tienen el deber de cuidar su salud, así como el de asistirse en caso de enfermedad …”.

    Ese artículo constitucional es más propio de una monarquía absoluta que de una democracia liberal, donde se considera que todos los hombres nacen libres e iguales. Recordemos que en el absolutismo, el “paternalismo” era una de las características del rey.

    Por otra parte, ¿el “Estado”, ergo, los gobernantes, son los más idóneos para procurar el “perfeccionamiento” moral y social de sus conciudadanos? Póngale a ese “Estado” el rostro de alguien concreto, y de inmediato resaltará lo absurdo de tal tesis.

    A consecuencia de la II Guerra Mundial —debido al horror de los experimentos realizados por médicos nazis— se impuso a nivel mundial el dogma de que nadie puede ser obligado a someterse a intervenciones médicas sin su expreso consentimiento.

    Por ejemplo, la Sentencia 207/1996 del Tribunal Constitucional de España expresa: “En el ámbito de las actuaciones dirigidas a la protección de la salud, es de destacar que, salvo justificación constitucional, ‘el derecho a la integridad física y moral no consiente que se imponga a alguien una asistencia médica en contra de su voluntad, cualesquiera que fuesen los motivos de esa negativa” (SSTC 120/1990 y 48/1996). Se trata de un derecho íntimamente conectado con la dignidad de la persona y el valor superior libertad recogido en el artículo 1.1 de la Constitución (…) esta línea, la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, prevé la necesidad del consentimiento libre e informado del paciente para toda actuación en el ámbito de la salud (artículo 8.1), con dos excepciones: riesgo para la salud pública o riesgo inmediato y grave para la integridad del enfermo, sin posibilidad de conseguir su autorización”.3

    Desde el punto de vista “científico”, muchos médicos están de acuerdo con la obligatoriedad de las mamografías porque “salvan vidas”. Gustavo Febles —director de la Escuela Uruguaya de Mastología y médico imagenólogo de la Unidad de Diagnóstico Mamario del Hospital Británico— declara que a pesar de que la mamografía tiene efectos adversos (como la acumulación de la nociva radiación en las mujeres), “es el precio que hay que pagar para detectar una enfermedad maligna a tiempo de ser curable”.4

    Todo bien si la mujer se somete a ese estudio en forma voluntaria e informada. Pero no es así. Es más, lo que está ocurriendo es una aberración desde el punto de vista médico, del derecho y ético. Tanto es así que lo que está sucediendo en Uruguay ameritó un artículo de la prestigiosa revista “British Medical Journal”, una de las publicaciones médicas más prestigiosas de Reino Unido. Allí se señala que “Investigaciones internacionales han alertado sobre los riesgos potenciales de las mamografías porque pueden llevar a tratamientos de tumores que nunca habrían amenazado la salud de la mujer. Un aumento del riesgo de cáncer por exposición a los rayos X ha sido otra de las advertencias”, y se menciona como algo increíble que “en Uruguay este estudio es realizado obligatoriamente a mujeres entre 40 y 59 años porque de lo contrario no se les otorga el Carnet de Salud, exigido a todo empleado”.

    Por su parte, Juan Gérvas —médico, profesor e investigador español que fue presidente de la Red Europea de Investigación en Medicina General— enfatizó que “internacionalmente es incomprensible la exigencia de Uruguay de la realización de la mamografía de cribado (preventiva). Respecto a la prueba en sí, hay dudas sobre el balance entre daños y perjuicios y además la imposición (de un estudio) es algo increíble en salud pública en el mundo”.

    Por otra parte, radiólogos españoles desaconsejan realizar mamografías. Subrayan que:

    “Estudios científicos de lo más riguroso y avanzado exponen hoy en día que podría resultar inútil —y hasta peligroso— someterse a pruebas de detección precoz del cáncer de mama. Por lo tanto, es incomprensible que las autoridades sigan financiando campañas a gran escala en favor de la detección del cáncer de mama sin informar al público de la intensa controversia que hay entre los expertos respecto a este tema”.5

    Ahora, desde el punto de vista del machismo y como símbolo de la sociedad patriarcal en la cual estamos insertos, esa exigencia trasluce paternalismo (una de las tantas formas en que se manifiesta el autoritarismo). Es decir, está implícita la idea de que las mujeres son seres inferiores en relación con los hombres y en consecuencia, son incapaces de juzgar qué es lo más conveniente para para sí mismas.

    Vayamos a los datos concretos:

    Según las cifras de la Comisión Honoraria de Cáncer, en Uruguay el cáncer de mama es la mayor causa de muerte entre las mujeres, con una incidencia del 68,86 % y una mortalidad del 20,54 %. Se detectan unos 1.800 nuevos casos por año y mueren anualmente 700 mujeres por esta causa.

    Entre los hombres, la mayor causa de muerte es el cáncer de próstata, con una incidencia del 61,68 % y una mortalidad del 20, 83 %. Anualmente se detectan alrededor de 1.492 nuevos casos y por año mueren 622 hombres por esta causa.

    Como es posible observar, las cifras son muy semejantes. Sin embargo, ¿existe alguna norma jurídica que obligue bajo coacción a los hombres a realizarse anualmente el examen de detección precoz del cáncer de próstata? Pero ¿cómo?, ¿los argumentos que se utilizan para coaccionar a las mujeres no son aplicables a los hombres? ¿Por qué no? Y eso que en los exámenes de próstata no se irradia a los hombres.

    Consideramos que vale la pena reflexionar sobre lo que aquí se plantea, y afinar la puntería con respecto a las luchas que deberían llevarse adelante en pro del bienestar de las mujeres.

    Hana Fischer

    1. https://auraradiactiva.org.uy/acerca-de/

    2. http://www.elpais.com.uy/informacion/uruguaya-se-opone-msp-a.html

    3. http://www.derechoconstitucional.es/2013/02/derecho-la-integridad-fisica-y-moral.html

    4. http://www.elpais.com.uy/informacion/uruguaya-se-opone-msp-a.html

    5. https://auraradiactiva.org.uy/2015/01/30/los-radiologos-espanoles-desaconsejan-oficialmente-hacer-mamografias/

    // Leer el objeto desde localStorage